Los videojuegos se convierten en arte, y los desarrolladores en artistas, pero a veces, pueden convertirse también en profesores, si su obra tiene como objetivo la enseñanza. Vivimos en una era digital, y donde antes se leía un libro, ahora se lee un ebook o un documento en formato PDF. De esa forma, la educación también debe dar un paso al frente —y lo hemos vivido con la educación en línea durante la pandemia—, sin embargo, la gamificación lo lleva a otro nivel.
La gamificación obtiene mejores resultados en el ámbito educativo gracias a su proceso de progresión y desafíos para el jugador/estudiante. En un mundo tan acelerado como en el que vivimos, sentarse a leer un folleto escolar resulta una tortura, pero jugar un videojuego, que además resulta ser educativo, puede llegar a ser doblemente gratificante.
¿Cómo funciona la gamificación?
En el caso de los niños, cuando se les recompensará por una tarea realizada, las probabilidades de que la realice son bastante altas. Mediante el uso de técnicas educativas, los niños son puestos ante retos que deben cumplir, retos en forma de niveles. Completarlos le concede no solamente avanzar al siguiente nivel, sino también que, inconscientemente, ellos obtienen un nuevo conocimiento, dependiendo el juego.
Puede ser un juego de matemáticas, o enfocado a figuras geométricas. Son múltiples los estudios que avalan los buenos resultados de la gamificación a través de los videojuegos, de nuevo, especialmente en niños pequeños, claro que esto no significa que no pueda aplicarse en los más grandes. De hecho, la gamificación en adolescentes y adultos es usualmente utilizada en el aprendizaje de idiomas.
Y este es solamente un ejemplo de como los videojuegos pueden ser utilizados en beneficio de la humanidad, que no es que sean malos en primer lugar, solo que ya va siendo momento que, como sociedad, empecemos a ver las ventajas que la tecnología y el mundo digital tiene para ofrecernos, y así, poder sacar el máximo provecho.