La paz no llega al vestuario del Real Madrid. Tras el altercado de ayer entre Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni, la situación ha empeorado drásticamente en las últimas horas con un nuevo y grave enfrentamiento, según informa diario Marca.
El incidente ha sido tan serio que el centrocampista uruguayo ha tenido que ser trasladado a un centro hospitalario. Dentro del club, varios testigos definen lo ocurrido como el episodio más grave vivido nunca en Valdebebas.
Todo comenzó durante la mañana, cuando Valverde se negó a saludar a su compañero francés. Este gesto cargó de hostilidad una sesión de entrenamiento que fue ganando intensidad y violencia con el paso de los minutos.
Fuentes internas aseguran que Fede realizó entradas muy duras durante toda la práctica. Esta actitud terminó por agotar la paciencia de Tchouaméni, lo que provocó que los nervios estallaran definitivamente al finalizar el trabajo.
Ya en el vestuario, la discusión subió de tono rápidamente. En medio del forcejeo, Valverde sufrió una fuerte contusión de manera involuntaria que le provocó una brecha, obligando a los servicios médicos a intervenir de urgencia.
Varios jugadores tuvieron que separar a los implicados para evitar que las consecuencias fueran mayores. El ambiente de convivencia está totalmente roto en un momento deportivo que ya de por sí es bastante delicado.
Ante la gravedad de los hechos, José Ángel Sánchez, director general del club, se desplazó a la Ciudad Deportiva. El club ha decidido abrir un expediente disciplinario a ambos futbolistas de forma inmediata.
Se produjo una reunión de urgencia en la que ningún jugador tuvo permiso para abandonar las instalaciones. Este "gabinete de crisis" busca frenar una escalada de tensión que tiene muy preocupada a la directiva blanca.
El objetivo principal es cortar de raíz estos problemas de comportamiento. Los altos mandos del Real Madrid temen que la división interna acabe por arruinar definitivamente los objetivos de la temporada actual.
A día de hoy, el clima en el equipo es de máxima alerta y nerviosismo. La sensación general es que la solución al conflicto está lejos, mientras el vestuario sigue dividido tras estos lamentables hechos.