Rusia estima que se gastará aproximadamente 15.000 millones de euros (casi 20.000 millones de dólares) en la organización del Mundial de fútbol de 2018.
En esa cuenta se contemplan tanto los costes de las obras de los nuevos estadios como las inversiones en infraestructuras, hoteles, transporte y seguridad, dijo hoy el ministro ruso de Deportes, Vitali Mutko.
La mitad de ese dinero será aportado por el sector privado. El presidente del país, Vladimir Putin, ya pidió la ayuda de los oligarcas rusos, como por ejemplo Roman Abramovich, propietario del Chelsea inglés, al poco de la concesión del Mundial de 2018 para el país.
El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, alabó a los organizadores. “Vamos con un año de adelanto respecto al plan previsto”, dijo el dirigente.
Gran parte de los 12 estadios en las 11 ciudades sede serán construidos desde cero y tras el torneo su capacidad podrá ser reducida, destacó el secretario general de la FIFA, Jérome Valcke.
Este sábado Rusia anunció las 11 ciudades sedes para la Copa del Mundo 2018.