Superados ya los cuatro minutos del tiempo añadido, en el enésimo saque de banda larguísimo al área, Adli remachó un barullo, dio la victoria en la última jugada del partido al Bournemouth, entre la euforia de Andoni Iraola, y golpeó al Liverpool, enfadado por el último 3-2 final y derrotado diez jornadas después en la liga inglesa.
El saque de centro posterior derivó en el pitido final, entre la apoteosis del estadio Vitality, con la segunda victoria de su equipo en sus últimos 14 encuentros ligueros, y la falta de explicaciones (también de excusas) del equipo ‘red’, que aún titubea, sin rastro del vigente campeón, sin el éxito de su millonaria inversión y con el pase a la Liga de Campeones ya como aliciente y límite en la 'Premier', tras cuatro empates seguidos y una derrota.
No es capaz de revertir su inestabilidad. Tampoco de ganar al Bournemouth. Ni siquiera de puntuar. Tampoco en su secuencia de diez jornadas invicto hasta este sábado había reencontrado la solidez de otros tiempos, sin ir más lejos del pasado curso o del inicio del actual. En duda (ahora en peligro) constante su actual cuarta posición, con el liderato a 14 puntos con un encuentro ya más disputado, su reincidencia es un lastre evidente en este ejercicio.
También sus lapsus en los partidos. No se puede entender en otro sentido la forma con la que concedió el 1-0 en el minuto 26. Van Dijk se pasó de confianza. Un exceso. De los mejores centrales del mundo en otro tiempo, contempló el escenario en el área, despejó a la nada y dio el margen suficiente para el pase atrás de Scott y el gol de Evanilson.
Una pifia de Van Dijk, otro contratiempo para el Liverpool, que, sin enterarse aún del todo, encajó el segundo gol, al borde del fuera de juego Álex Jiménez, que definió ante Alisson Becker, entre la incertidumbre del VAR. La revisión otorgó el gol al lateral español en el minuto 33, anclado por unos centímetros Van Dijk, que validó la posición de su oponente.
Los tres primeros goles, dos en contra y uno a favor del Liverpool, realmente, giró en torno al defensa neerlandés, despistado atrás y poderoso arriba. Cada córner es una búsqueda inevitable del movimiento y el remate de Van Dijk. En todos y cada uno de sus partidos. Su testarazo en el primer palo, por encima de Petrovic, reactivó al Liverpool a punto del descanso, pero todavía un gol por detrás. Muchos deberes por hacer en la reanudación.
El Liverpool se hizo sentir en el otro área y Ryan Gravenberch probó desde lejos, con un tiro desviado, pero ni tanto ni con tanta claridad como debía para alterar el triunfo parcial del equipo dirigido por Andoni Iraola, cuyo repliegue fue un laberinto para los jugadores de Arne Slot, tan presentes a 20 metros de la portería rival y yan lejos del gol, salvo de córner.
Por entonces, en concreto en la segunda parte, la posesión del Liverpool era ya del 80 por ciento. Ya había entrado Ekitiké al campo, aún seguía sobre el terreno Mohamed Salah -titular por segundo encuentro consecutivo tras su regreso de la Copa África hace menos de una semana- y el equipo ‘red’ manejaba el encuentro sin lo más crucial: ocasiones.
Pero cualquier instante puede ser diferencial con los jugadores que tiene. Había sido trabado Ngumoha, al que recurrió Arne Slot. La falta la pisó Salah y la colocó Szoboszlai por el palo del portero, con potencia y buena altura para establecer el empate del Liverpool entre las protestas de Andoni Iraola por una infracción visitante en la barrera.
Era el minuto 80, dentro de la competencia contra el cronómetro del Liverpool, dirigido en la transición por Curtis Jones, insistente por el atrevimiento de Ngumoha y expuesto a los contragolpes del Bournemotuh, que dispuso antes del gol de la victoria por medio de Evanilson. Su remate, ante Alisson Becker, fue fallido. Se lamentó en el suelo. Debía haber acertado. Después no logró el gol Wirtz, por la acertada estirada de Petrovic.
Todo era incierto entonces, entre la expectativa de la victoria de los dos oponentes, entre la inseguridad del 2-2, con la reaparición de los locales por el otro área de forma repentina, mucho más presente en el desenlace que en todo el desarrollo para, también de pronto, ganar el duelo en el minuto 95.
El City presiona al Arsenal
El Manchester City venció al Wolverhampton Wanderes con Erling Haaland de suplente y ahora espera un favor del Manchester United para que la presión sobre el Arsenal en la cabeza de la tabla sea efectiva.
Pep Guardiola decidió dar descanso a Haaland, que solo ha marcado un gol en los últimos ocho partidos y fue de penalti, y el experimento le salió bien, con los goles de Omar Marmoush y Antoine Semenyo en la primera mitad que sentenciaron la visita del colista al Etihad Stadium.
El primero llegó a los seis minutos, en un centro de Matheus Nunes, ya recuperado de la gripe que ha arrastrado en los últimos días, en el que entró con todo Marmoush para marcar con la planta del pie. Es el cuarto gol del egipcio en los últimos cinco partidos y una forma de llamar a la puerta de Guardiola cuando este quiera rotar a Haaland, sobre todo ahora que Semenyo se posiciona como sustituto del noruego en punta y como su mejor acompañante en la banda.
En el tiempo de descuento, fue el ghanés el que demostró lo bien que ha caído en este City después de que pagaran por él 72 millones en este mercado. Semenyo controló un pase de Bernardo Silva en la frontal, se acomodó la pelota y la colocó junto a la cepa del poste. Es su tercer gol en cuatro partidos con el City. Solo se quedó sin marcar contra el Manchester United la semana pasada.
El delantero pudo hacer su primer doblete en la segunda parte, cuando se topó con el larguero en un precioso disparo al ángulo largo. Lo cierto es que, pese a que el City tuvo este larguero, hizo más méritos el Wolves para al menos marcar uno y apretar el partido. Pero los de Rob Edwards, en los intentos de Joao Gomes y Jorgen Strand-Larsen, no tuvieron la puntería para continuar con su buena racha. En los últimos cuatro partidos no conocían la derrota, siendo este su mejor periodo del curso.
El Wolves seguirá colista, con ocho puntos, a catorce de la salvación, mientras que el City aspira a reducir la distancia con el Arsenal, que tras esta victoria se queda en cuatro puntos. Necesitará este domingo un favor del Manchester United en el Emirates Stadium, una semana después de que los 'Red Devils' les vencieran a ellos.