La Selección

Suárez se confesó en con Sello Femenino

'Soy muy fácil para llorar', dice el nuevo DT de Honduras.

2011-03-23

Luis Fernando Suárez llegó a Honduras con el compromiso de dar lo mejor para lograr el pase al próximo mundial de Brasil con la Selección Nacional.

Aún con su apretada agenda, el técnico colombiano atendió a DIEZ y durante la entrevista en la sección Con Sello Femenino, Suárez almorzó y pasó un rato ameno.

¿Cómo era de niño?
Yo nací en un barrio popular donde habían las carencias necesarias para poder sobrevivir a muchas cosas. La pobreza te da muchas cosas y te ayuda a crecer. Nuestras limitantes no eran tan grandes como para decir que no podía crecer. Mi familia era normal y muy buena. Creo que estoy muy agradecido por mi familia.

¿Cuántos hermanos son?
Éramos cuatro, ya los dos mayores fallecieron.

Puros varones, ¿cómo hacía su mamá?
Era la reina de la casa, ella era feliz.

Y con la llegada de las nueras, ¿entraron los celos?
No, creo que todas fueron buenas nueras.

¿De estudiante, alguna picardía?
En la época de bachiller, terminando secundaria, una vez en la segunda o tercera clase nos salimos y ya no volvimos más. Andábamos tomándonos unas copas por ahí, una locura de estudiante con los compañeros.

¿Qué tal era en las notas?
Siempre me fue bien. Yo tenía que estudiar y hacer mucho esfuerzo, fácil no se logra nada.

NO SOLO JUGÓ AL FÚTBOL

¿Desde chiquito formaba parte de su rutina diaria la pelota?
Sí, pero no solamente la de fútbol, había un montón de pelotas, la de básquetbol, volibol y béisbol. Me gustaba jugar de todo, lo hacía a nivel de barrio, pero sí me gustaba practicar cualquier deporte. Hoy disfruto mucho el tenis, pero en el momento que decidí el fútbol, pues me quedé con él.

¿Noviero o enamorado?
Fui muy enamorado. Pero antes de mi esposa tuve muy pocas novias.

¿Cómo conoció a su esposa?
Ella trabajaba en el equipo donde yo empecé a jugar fútbol, el Atlético Nacional, era secretaria de las divisiones menores. Ella es unos meses mayor que yo y cuando estábamos en el equipo yo tenía mucho que ver con ella por situaciones administrativas.

¿Se casaron en qué año?
Fue en 1983, tenemos tres hijos de 26, 24 y 18 años.

¿Sólo hombres?
Sí, la familia mía toda es de hombres. Y lo más seguro es que mis hijos sólo tendrán hombres. Mis hermanos sólo tienen varones y los hijos de ellos también.

SU EXPERIENCIA COMO PADRE

¿Alguno le da al fútbol?
No, los dos mayores terminaron la universidad y ya están trabajando. El menor está en su tercer semestre de ingeniería mecánica.

¿Qué es lo más bonito que le ha dejado el tener a sus tres hijos y crecer con ellos?
Yo no creo que haya ninguna situación fea cuando uno es padre. Es un montón de experiencias, a veces algunas se viven con dificultad, pero de ninguna manera he pensado que me equivoqué en alguna decisión. Mis hijos solamente me han dado alegrías. Han crecido como yo siempre deseé que lo hicieron: responsables y alegres.

¿De las enseñanzas que le dieron sus papás, cuál les transmitió a sus hijos?
La palabra. Yo me comprometí con algo y solamente lo hice con la palabra, es más importante que cualquier cosa. No tienes que firmar un papel para cumplir con algo. Hay que asumir el compromiso.

¿Algún momento en familia que atesora como ninguno?
Recuerdo los tres nacimientos de mis hijos, esos días fueron los más importantes. Los mayores episodios, verlos completos. Esas tres fechas son más importantes que cualquier cosa.

¿Cómo fue su relación con sus papás?
Ellos ya fallecieron. Ellos eran gente humilde, muy de pueblo, con mucha calidad humana. Nos llevábamos muy bien.

RECUERDOS DE SU PAÍS

En los momentos difíciles de su país, ¿qué recuerda?
Ha sido muy convulsionado, yo tengo 51 años y hace más o menos en ese tiempo la violencia se ha acrecentado. Yo soy de Medellín y en esas épocas empezó la violencia, primero en los partidos políticos, después con la guerrilla y luego con el narcotráfico. Lo que más a uno le da tristeza o rabia quizás, es que todo lo que se ha dado ha sido culpa nuestra por quedarnos estáticos. Las cosas las hemos dejado pasar. Cuando eligieron a álvaro Uribe como que todo el mundo se dio cuenta que había que hacer algo, como que alguien se dio cuenta. De pronto no se está de acuerdo de cómo se hacen las cosas, pero se tenían que hacer. Hoy todavía vivimos estigmatizados, el ser colombiano lo miran a uno de una manera “especial”, diferente y eso no gusta, es incómodo.

En series o películas, en su mayoría estadounidenses, señalan la “realidad” colombiana ligada al narcotráfico. ¿Enfurece?
Cuando dicen muchas mentiras sí, porque tampoco es tan exagerado como lo ponen. Algunas dicen la verdad, pero otras no. Nosotros estamos acostumbrados a eso, pero no es lo mejor que pongan esa imagen. Sobre todo al colombiano bueno que es un gran porcentaje. En fin, hemos sabido manejar esas situaciones, creo.

¿Cómo es la comida en Colombia?
Lo bueno es que hay muchas regiones, entonces es muy variada. Así que hay de todo para cada gusto.

¿De las principales ciudades para turismo cuáles me recomendarías?
Cartagena, San Andrés, una isla muy cercana a Nicaragua, ambos para zona costera. O al eje cafetero que es un turismo ecológico, se va a haciendas antiguas y todo es en el campo, Manizales, Pereira y Armenia. Claro que mi tierra, Medellín, es una ciudad hermosísima y orgullosamente con las mujeres más bellas del país, así que para los hombres es un deleite. La gente tiene una forma de ser muy especial y siempre te tratan muy bien. También están los lugares de la selva, por el amazonas está Leticia, una cosa muy bella. Vale la pena ir a Colombia.

¿Qué le dio el fútbol a usted?
Tengo una afinidad por todo lo que he vivido en el fútbol. Como jugador conocí muchos lugares en el mundo. He tenido grandes alegrías, experiencias. También las peores por lo que he aprendido mucho. Si volviera a nacer tendría que pensarlo, de ser futbolista ojalá mejor que lo que fui en esta vida y lo de ser entrenador lo repetiría sin pensarlo.

¿Y usted le quedó debiendo algo al fútbol?
Sí, seguramente, genéticamente era muy mal jugador.

¿Por qué dice eso?
Era un jugador normalito.

A LIDIDAR CON LOS HONDUREÑOS

¿Cuáles son las diferencias de ser jugador y ahora entrenador?
De jugador dependo sólo de mí, la decisión es mía dentro de la cancha, pero al ser entrenador dependo de once jugadores en la cancha, once voluntades, quizás mi mensaje puede ser mal entendido, dependo de ellos para que las cosas me salgan bien a mí.

Aunque oficialmente usted es el técnico, en Honduras hay extraoficialmente unos 8 millones más de entrenadores. ¿Está preparado para sentir que va a tener una buena relación con la afición tan entregada y apasionada que tenemos?
Soy consciente de algo, si me va bien seguramente voy a tener un montón de personas que van a estar contentas conmigo y me van a desear lo mejor, voy a ser casi un dios. Pero igualmente sé que si me va mal, voy a tener todas las dificultades y me verán como la peor persona. Yo sé que el fútbol representa todo para un pueblo, el mejor o peor embajador de un país son sus futbolistas, espero que sea lo primero y no lo segundo.

¿Dónde tendrá mayor trabajo: en lo físico o psicológico?
Todavía no sé, es lo que voy a intentar saber cuando empecemos la interacción con ellos. Dentro de lo que veo en lo físico creo que es un grupo con cosas muy interesantes como potencia y fuerza, muy buenos para el fútbol.

¿Y qué sabe del futbolista hondureño?
Lo que sé del futbolista es que hay mucho que trabajar de la cabeza, en ese sentido creo que estoy capacitado para hacerlo y también tengo los medios como para poder lograr que seamos muy fuertes. Yo tengo una frase muy importante: “El futbolista para mí es una persona que juega fútbol”. Por lo que trato primero a la persona y lo conozco para que después las cosas le salgan mejor como futbolista.

¿Cuál es el reto más grande?
Volver al Mundial, es como esa situación de haber vivido algo muy bueno que se puede asimilar con muchas cosas y es lo máximo. Nunca me había dado cuenta lo importante que ha sido haber clasificado y solamente lo supe cuando lo viví y lo experimenté, eso había sido lo único. Ahora tengo la sensación que lo único mejor después de haber estado en un Mundial es volver y eso es lo que quiero.

SOLITO EN HONDURAS

¿Su familia se vendrá a vivir con usted a Honduras?

No, yo voy a vivir solo acá. La familia mía está muy grande, tienen otras cosas allá. Ellos vendrán de visita y yo también. Está muy claro que en este trabajo uno sabe que hay que hacer muchos sacrificios.

¿Cuándo fue la última vez que lloró?
No sé, no recuerdo, pero soy muy fácil para llorar. Cualquier situación banal logra hacer que llore.

¿Le gusta leer?
Mucho, mi escritor favorito es Federico Andahazi (argentino), tiene una forma de escribir muy interesante, hace novelas históricas. “El Anatomista” fue lo primero que leí, pero a donde llego busco leer de los escritores de ese país. Acá me tienen que decir qué leer.