Irvin Reyna y su retiro del fútbol inspirado en un milagro que Dios hizo en su vida

Irvin Reyna se alejó del fútbol luego de soportar una dura prueba con uno de sus hijos y ahora vive en Siguatepeque.

Irvin Reyna ahora vive en Siguatepeque y ya no juega al fútbol. Fotos Neptalí Romero.
Irvin Reyna ahora vive en Siguatepeque y ya no juega al fútbol. Fotos Neptalí Romero. *
Gian Carlos Castañeda

Mientras algunos veteranos se resisten al retiro, otros deciden forzarlo a una edad relativamente temprana en el fútbol cuando se cree que todavía tienen 'cuerda' para seguir.

Sin embargo las circunstancias y los golpes de la vida son diferentes en cada uno y es precisamente lo que pasó con Irvin Reyna, aquel fino y talentoso mediocampista que logró jugar en los dos clubes más grandes de Honduras, pero que terminó retirándose en silencio desde hace seis en un modesto equipo de la segunda división a sus 31 años.

Y fue precisamente a inicios del año pasado cuando Reyna comenzó a perderle amor y pasión al fútbol para darle prioridad a su familia después de una dificultad médica en el nacimiento de su hijo Irvin Jr. quien estuvo muerto por dos minutos, pero un milagro de Dios logró revivirlo y ahora tiene dos años de darle otros aires a su vida y la de su esposa.

Encontrarse a Irvin Reyna en una pequeña motocicleta en la que se traslada por Siguatepeque no deja de ser extraño tomando en cuenta que hace poco levanta títulos de campeón.

UN SUEÑO QUE CUMPLIÓ

Aquel niño oriundo de Aldea Sizama, Arizona Atlántida, que lo único que soñaba era debutar en Liga Nacional lo logró y no solo eso, pudo destacar cuando le tocó salir tanto de Olimpia como de Motagua.

Pero la vida da muchas vueltas y una de sus metas estaba que cuando se retirara del fútbol se quedaría viviendo en Siguatepeque, ciudad a la que su padre se trasladó desde hace un par de años, y así lo hizo, hoy lleva una vida más tranquila y alejado del ruido de la ciudad.

Irvin Reyna ahora se ha olvidado del fútbol y dedica más tiempo a su familia y proyectos. Fotos Neptalí Romero

Ahora Reyna se ha olvidado de las canchas y ha puesto en marcha una nueva vida, se ha convertido en un empresario inaugurando una casa de repuestos para motocicletas, además cultiva café junto a su padre, quien también posee ganado.

"Ahora tengo más tiempo para mi familia y lo disfruto mucho, estoy dando mis primeros pasos como empresario, por algo se empieza, creo que paso más activo que cuando estaba en el fútbol", comenzó diciendo el ex jugador que fue tomando en cuenta por Juan de Dios Castillo en la Selección Nacional de Honduras en el 2010 para una gira de amistosos y que debutó ante El Salvador.

LLEGADA Y SALIDA DE OLIMPIA

A sus 8 años unió a las inferiores del Olimpia en Tela, cuando tenía 17 fue enviado a Tegucigalpa para que estuviera con las reservas especiales, una temporada después lo subieron al primer equipo y a sus 19 hiciera su gran estreno en Liga Nacional. Con los albos logró ganar nueve títulos y se convirtió en titular de los 'Albos'.

No oculta que su salida del Olimpia fue algo que no se lo esperaba, era uno de los de confianza del 'viejo león'. "En ese momento yo era uno de los capitanes del equipo, se dieron una situaciones con directivos del Olimpia y creo a raíz de eso se dio mi salida".

Irvin Reyna terminando su jornada de trabajo en su puesto de venta de repuestos en Siguatepeque.

Pero donde una puerta se cierra, otra se abre, fue así que Reyna pudo dar la sorpresa de pasar al vecino, Motagua. "La llamada fue inesperada, fue Yanuario Paz y Diego Vázquez que se comunicaron conmigo", con el pasar de los años se convirtió en unos de los líderes de los azules, pero le pasó lo mismo que en su antiguo club.

"La salida también fue inesperada, en Motagua viví mis mejores momentos porque ahí se logró un gran vínculo entre el grupo, entrenadores y directivos, me dolió por todo el cariño que había, fue duro, lloré cuando Diego (Vázquez) me llamó para decirme que no seguiría, no por el trabajo, si no por la unión que había", comentó mientras se le veía una cara de tristeza.

UN GIRO A SU VIDA

Fue aquí cuando su vida empezó a dar un cambio inesperado viviendo un momento agridulce quedando sin trabajo, pero venía de camino su tercer hijo, algo que le daba felicidad, sin esperar que una complicación llegaría a sus vidas.

Su esposa Damaris Ayala tuvo que dar a luz un mes antes de tiempo (ocho meses), para entonces sumaba seis meses sin jugar porque no encontró club, pero el Honduras Progreso le abrió las puertas y debido a este impasse familiar, se unió tarde a la pretemporada y a la largo pasó factura.

Irvin Reyna junto a sus tres hijos en la ciudad de Siguatepeque.

"A los ocho meses de embarazo mi esposa empezó a sentir malestares y cuando se llega al doctor ya estaba a punto de dar a luz, al nacer se complicó todo, mi hijo nació con una infección en la sangre, le dio una neumonía, un paro respiratorio y estuvo muerto dos minutos (se rompe en llanto)", inicia contando de forma dramática.

"Él estaba interno, nosotros íbamos a verlo, llorábamos con mi esposa, le cantábamos, nosotros le decíamos que iba a ser un hombre de Dios y justamente yo estoy con el niño cuando comienza a ponerse mal. En ese momento me doy cuenta que la cosa no estaba bien, nos dijeron que ya no podían hacer nada y que solo teníamos que pedirle a Dios, recuerdo que cuando estaba en uno de los pasillos del hospital un practicante se me acercó y me dijo 'Irvin todo va a estar bien', para mí eso fue sentir que Dios estaba ahí y después de eso el Espíritu Santo me dice 'que el niño estaba mejor', luego en siete días estaba recuperado", contó entre lágrimas el ex jugador.

"Cuando al niño le da el paro respiratorio el especialista estaba frente a él, de no estar ahí el niño muere, bueno, él estuvo muerto dos minutos, en ese momento me estaban llamando del Honduras Progreso que me fuera a entrenar, pero yo no podía", detallaba.

Irvin Reyna también dedica tiempo a su propiedad que tiene cultivada de Café.

Tras recordar este duro momento que pasó junto a su familia, el rostro ya no volvió a ser el mismo para Irvin y el fútbol tampoco volvió a tener el mismo significado.

"Después de eso jugué con el Honduras Progreso, no estaba bien, sabía que mi niño se estaba recuperando, creo que eso fue el inicio para ya no querer seguir buscando equipo, yo no nunca quise tener a mi familia lejos de mí, yo no estaba dispuesto a estar peleando con los equipos por mi salario, yo dije 'mi familia no merece esto'".

UNA NUEVA OPORTUNIDAD

Luego de esto, Reyna tuvo que regresar a Tegucigalpa para militar en el Real de Minas un torneo, luego dejó la Liga Nacional para incorporarse al Independiente de Siguatepeque y fue aquí que pensó en el retiro y en quedarse a vivir en esta pacífica ciudad.

"Siempre fue una opción venirme a vivir a Siguatepeque y cuando Independiente me llamó tomé la decisión".

Ya viviendo en 'la ciudad de los pinos', Irvin inició a pensar en su futuro y uno de sus proyectos fue poner a la venta repuestos de moto, otra que ya tenía adelantada fue haber comprado una manzana de tierra cultivada de café y la otra una escuela de fútbol.

No solo aprendió a jugar fútbol, Irvin Reyna también trabaja en Siguatepeque cortando café.

Esta última se empieza a montar luego de que a la iglesia a la cual asiste se entera que la fundación ServeHope tiene la misma iniciativa y deciden llamarla "Meta", así apoyar a niños de bajos recursos de dicho sector, además de darle una beca también para que estudie.

Pese a que gran parte de su vida ha sido dedicada a este deporte, Irvin Reyna asegura que "hasta el día de hoy no siento que me haga falta el fútbol, siento que el fútbol ya pasó para mí como jugador", pero también cree que uno de sus sueños que no cumplió fue "no jugar en el extranjero.

Ahora el ex futbolista del Olimpia y Motagua se pasea por la fresca Siguatepeque en una pequeña moto, dedica más tiempo a su familia y contando historias de lo que logró en su carrera a pequeños de dicha ciudad que aspiran a llegar a triunfar en la misma, de no ser así, formarlos como hombres ejemplares.

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