Legionarios
2011-07-20
El defensa hondureño Samuel Caballero abrió las puertas de su casa en Tegucigalpa a DIEZ y se sinceró en Sello Femenino. El ex defensor de la Selección Nacional también abrió su corazón para revelar algunas facetas de su vida. Sammy es una cajita de sorpresas. Nada que ver con el tipo rudo cuando está en una cancha de fútbol.
¿Dónde naciste?
Nací en Gracias a Dios, pero desde muy chico me vine para la capital con la familia cuando tenía dos años. Estudié en el Central y en el Cabañas.
¿Cuántos hermanos son?
Somos siete hijos de mi madre. Todos están vivos y yo soy el mayor.
¿Hay más pequeños que vos entonces?
Sí, el menor tiene 23. Estaba en reservas de Olimpia, pero se decidió por no seguir jugando.
¿Cuántas mujeres y varones son?
Todos somos varones. Mi mamá buscó la niña, pero no llegó. De mis hermanos los que nos hemos casado sólo hemos tenido varones, es un mal de familia creo yo.
¿Y tus inicios en el fútbol?
Empecé con reservas del Olimpia.
¿Siempre pensaste o quisiste jugar con el Olimpia?
No me lo esperaba. Uno siempre quiere jugar en el mejor equipo del país, mi meta era ser un gran jugador profesional, independientemente del equipo.
¿Recordás tu debut?
Fue en 1994 o 1995, ya no recuerdo bien. Fue ante el Vida, hice un gol, ganamos el partido, fue acá en Tegucigalpa.
¿El gol que más recuerdas en Liga Nacional?
Uno contra Motagua en una final a Noel, fue el empate, íbamos perdiendo. No levantamos la Copa, pero anoté un gol.
¿Primer país al que te fuiste?
Al primer país que fui contratado fue a Italia por cinco años, pero me quedé casi cuatro. Antes había ido a Inglaterra, pero no me quedé.
¿Como fue esa experiencia?
Un gran cambio. Italia es bellísimo, bonito, limpio. Un sueño hecho realidad y una gran bendición para mi vida. Al jugador lo tratan increíble.
¿Qué otras diferencias encontraste?
Me di cuenta también de la falta de preparación que tenemos los futbolistas hondureños. Ir a un nivel como ese, donde ya estaba David, te das cuenta del gran cambio.
¿Cómo por ejemplo?
Los jugadores son tratados y valorados distinto. Es otra cultura, la forma de comer, de comportarse, de ver la vida. A mí me sorprendió y eso me motivó muchísimo.
¿Allá sí son profesionales?
No es que acá no lo sean, no quiero demeritar al país. Es un círculo vicioso, no estamos preparados, muchos jugadores no tenemos educación, debemos terminar los estudios, eso nos falta a todos.
Estoy de acuerdo.
Estudiar no te hace más inteligente, pero sí te abre más la mente para entender muchas cosas. Son las experiencias de la vida. Yo le di gracias a Dios porque jamás esperé lograrlo, lo soñaba. Cuando llegué, lo disfruté y valoré.
Fuiste parte de una muy buena época de jugadores.
Sí. Soy muy afortunado de vivir en el fútbol etapas que me tocaron en el país y en el extranjero. Compartí con grandes jugadores como: Amado, Pavón, Rambo, David... La Selección del inicio del 2000 en la que estuve, siento que fue un lindo grupo y con mucho éxito.
¿Ustedes ayudaron a terminar de pavimentar el camino para los siguientes procesos?
Se cambió un poco la forma de ver muchas cosas. Fue una generación de jugadores que dejó una línea para los que vienen ahora, que seguro llegarán más lejos que nosotros.
¿Que sentís al ver triunfar a un compatriota como Emilio Izaguirre, por ejemplo?
He compartido con él y me siento muy contento por lo que está pasando. Sé que como a él, a otros les pasará. En su primer año poder llegar a una liga, triunfar y ser de los jugadores destacados es digno de admirar, pero más que eso, por su humildad y sencillez de persona. Sabe escuchar consejos y creo eso le ha ayudado a llegar donde lo ha hecho.
¿Dónde y cómo te diste cuenta de la clasificación de Honduras al Mundial de Sudáfrica?
Estaba en China y la periodista Kenia Torres me hizo una llamada para contarme la noticia.
¿Qué sentiste en ese momento?
Mucha alegría. Estaba muy pendiente, sentí un poco de decepción por la forma en que se logró. Esperaba que se lograra en casa ante Estados Unidos, veníamos jugando tan bien, pero en su momento se bajó el ánimo.
¿En algún momento te pasó por la cabeza que “quisiera estar allí”?
Claro. Así como a muchos otros con los que he hablado y sé que les hubiera gustado estar allí.
¿Qué te pareció la participación en Sudáfrica?
Esperaba más, como todos los hondureños, pero eso ya pasó, fue una honrosa participación, dieron lo máximo que pudieron. Es una nueva generación que esperemos logre muchas cosas más.
¿Ves posibilidades para Brasil 2014?
Están encaminados, así que esperemos que se logre esa meta.
¿Después de jugador serías técnico?
Claro, me gusta. Pero me encantaría la representación de jugadores y moverlos a distintas ligas, eso me llama mucho la atención.
Deberías de darme “chamba”.
Voy a pensarlo, ja, ja, ja.
¿Cómo quisieras que fuera tu retiro?
Me gustaría que fuera jugando una temporada, salir campeón y ya.
¿Te da tristeza que esté cerca?
Claro. Uno como futbolista lo que más le gusta es jugar, pero llega un tiempo que nos tenemos que dar cuenta que toca ceder el espacio a otro para dedicarse a la familia.
¿Ya estás cansado?
Sí, por ejemplo, sólo en China jugué más de 100 partidos en más de cinco años allá y siempre jugaba los 90 minutos. Me lesioné poco. Siempre dije que jugaría hasta cansarme, para que el día en el que me retire poder descansar.
¿Es feo no jugar por lesión?
Sí, entras en una etapa de tristeza.
¿Te frustrabas?
No, era más la melancolía o depresión porque en ese momento no estás haciendo lo que querés, y sólo te ponés triste. Yo sólo quiero jugar, entrenar, es mi vida, es lo que he hecho por años.
¿Esa ha sido tu vida?
He vivido mi etapa de futbolista al máximo, haciendo lo que he querido gracias a Dios hasta este momento, no me quejo, estoy muy agradecido por lo que se me ha permitido hacer y tener. Me considero un jugador realizado.
¿De todo lo que el fútbol te ha dado qué es lo que atesorás como lo más grande?
Ha sido el reconocimiento de la gente, yo soy una persona muy sencilla, me agrada cuando las personas le expresan a uno su admiración.
¿Y los amigos?
Sí, también tener y conocer amigos con los que comparto. Ese cariño sincero es lo que más vale.
¿Contame sobre el Proyecto Manuelito?
Cuando uno se desarrolla en el deporte y empieza a crecer, y más cuando viene de hogares desintegrados, con problema y pocos recursos, siempre he sido agradecido con las personas que me han ayudado, pues cómo no ayudarle a los niños que son el futuro.
¿Y cómo ayudás?
Tenía un buen amigo en Italia, que además es el padrino de mi hijo, él tenía un restaurante y me ayudó a organizar una actividad donde hicimos comida hondureña e invitamos a mucha gente para comenzar a ayudar. La mayoría de los fondos para el proyecto vienen de afuera.
¿Con quién más fuiste armando el proyecto?
Con el pastor Jorge Pinto, él fue el encargado de comenzar la obra. Yo lo busqué a él, pues necesitaba una casa confiable donde yo pudiera depositar la ayuda que quería dar. Creo mucho en la parte cristiana, en Dios y es por eso que busqué algo así. A través de él comencé a gestionar ayuda, hasta la fecha hacemos actividades y eso me llena mucho.
¿Tuviste una infancia dura?
Sí. No como los niños de la calle, pero fue dura en el aspecto que desde muy joven comencé a trabajar e ir a la escuela. Me quedé con mi padrastro, don Shalim.
¿Padrastro?
Mi historia es bien complicada. Mi papá se murió y mi madre quedó sola. éramos mis hermanos, ella y yo. Yo era el mayor. Ella se fue a Estados Unidos y mis hermanos se fueron con mi abuela a Puerto Cortés. Yo me quedé acá con un gran amigo de mi padre, mi padrastro, el dueño de la imprenta y ahí trabajaba. él me daba estudios, donde vivir, comida y todo.
¿Estabas lejos de tus hermanos?
Estaba sin ellos y eso fue lo más triste, estaba separado de mi familia, pero tenía una nueva.
¿Desde entonces no están juntos?
Lo primero que hice cuando empecé a jugar, fue juntarnos.
-Para no perder la costumbre en momentos sensibles, otra vez me puse a llorar, pero esta vez el entrevistado me salió corregido y adelantado y me puso en mi lugar.
Perdón por llorar.
Si te contara mi historia... pero vamos a hacer un reportaje bonito, sin cosas tristes. Sos muy sensible, tienes un bello corazón.
¿Y tus hermanos?
Todos están grandes, dos nacieron allá en Estados Unidos, otros están en Nueva York. Ya todos son adultos y se cuidan por sí solos. Ellos me quieren mucho, igual que yo a ellos.
Al recordar tu historia ¿Qué pensás?
Fue duro, pero le doy gracias a Dios que así fue. Cuando yo era joven no tenía mucho tiempo para otras cosas, me gustaba jugar y pasaba mucho tiempo ocupado. Estudiaba en el día, al final me tocaba trabajar de noche, porque dependía del trabajo. Cuando quería entrenar, era más sacrificado.
¿Cómo fueron esos últimos años?
Me levantaba a las seis de la mañana para ir a entrenar y sin desayunar. Luego ir a trabajar, después tipo seis de la tarde a estudiar, regresaba a las diez de la noche para hacer tareas y dormir un poco.
Qué sacrificado...
Sí hay dificultades y sufrimiento, pero lo más bonito es el resultado. No hay nada fácil en la vida, pero si crees en Dios, él va a ser quien guiará y te irá bien. En mi caso, no fue sólo mi esfuerzo, fue una bendición de Dios, él ve a cada persona y sus necesidades. Uno puede tener talento, pero si no tenés esa fuerza, no se puede.
Contame esa idea que tenés para ayudar a los jugadores.
Mirá, la idea es como un sindicato porque no hay una asociación ni nada acá. Yo quiero un gremio para los futbolistas.
¿Para los jugadores activos?
Sí. Los que están ahora y ciertos retirados, pero si fueron jugadores y quieren ser parte, pues también se incluyen. Van a tener un lugar dónde acudir si tienen algún problema, por ejemplo, lo que le pasó al Pato Cabrera.
¿Él murió de cáncer?
Sí. Es una historia muy fuerte, un gran amigo y gran jugador. Se quedó sin medios para poder realizar su tratamiento y él junto a su familia anduvo pidiendo ayuda.
¿Y ya tenés todo listo para formar el gremio?
Ellos darán aportaciones para tener beneficios. Tendrán sus ahorros y cualquier problema ahí se les ayudará.
¿Habrá huelga de jugadores?
Puede ser. Mirá los del fútbol americano ahorita están así. Será una entidad que velará por las necesidades y pelee por los derechos de los jugadores profesionales del país.
¿Cómo qué derechos?
Seguros médicos, plan de retiro, eso y muchas cosas más. Porque no hay nada, no tenemos esa ayuda.
¿Y los clubes lo permitirán?
A algunos les gustará, a otros no.
¿Y lo de los sueldos cómo quedará?
Eso es de verse. En pretemporada y vacaciones, los jugadores no cobran y además de los sueldos que son muy bajos o muy altos. Antes se ganaba mucho mejor. Antes jugábamos a estadio lleno. Ahora no hay espectáculo más la inseguridad que impera en el país.
¿Si el jugador está motivado hay mejores espectáculos?
Es un círculo, ¿cómo trabajás mejor vos, bien pagada o mal pagada?
Bien pagada...
Es motivación. Ahí se genera todo.
Es que la vida está cara.
En todos lados, no importa que pagués más, pero que también te paguen bien. Que suban los salarios… Ya nos salimos del tema, pero apoyemos a Salvador Nasralla para presidente.
¿Lo apoyás?
Ya le dije que vamos juntos, que yo lo apoyo. Yo nunca he votado, pero por Salvador hasta campaña hago y todo. En lo que él considere, yo puedo ayudarle.
¿Alguna secretaría?
Me van a matar vos. Esos puestos son difíciles tenerlos. Hay que empezar de a poco.