A los 17 años de edad, Merlin Soto decidió mostrar sus dotes como futbolista, pero poco tiempo después las vueltas de la redonda la llevaron a tomar el silbato y a emprender una carrera que el reciente domingo le reservó un momento mágico: su debut como árbitra en la Liga Nacional.
“Estaba con los nervios normales, pero mi carácter es bastante pesado y eso me ayuda”, confiesa Merlin Soto antes de dejar claro que no puede dar entrevistas porque se lo prohíbe la Comisión Nacional de Arbitraje.
Toca morderse la lengua, pero lo que no se puede hacer es esconder la inmensa alegría que significó dirigir su primer juego en la élite del fútbol catracho, en ese 4-0 de Motagua sobre Honduras de El Progreso. No es para menos.
Aunque en 2020 ya se había estrenado como cuarta árbitra (en un Motagua-Lobos), fue hasta en este arranque del Apertura 2022/23 que llegó ese nombramiento con el que venía soñando la jueza de 30 años de edad. Nació en Guaimaca, Francisco Morazán, pero es prácticamente capitalina porque llegó a tierras tegucigalpenses con tan solo seis meses de edad.
Su amor por el balompié la empujó a ser futbolista y en 2012 se puso los pantalones cortos y los tacos para evidenciar su talento como defensa.
UN PASO COMO FUTBOLISTA
Comenzó a jugar en la Asociación Compartir y durante 2012 jugó en la Liga Femenina de Tegucigalpa con la UNAH, pero su voluntariado en la citada ONG sería la vía para llegar al arbitraje.
Tras verla inculcándole el deporte a niños, adolescentes y jóvenes, los directivos de ligas menores de la colonia Villanueva le pidieron que dirigiera partidos de los pequeños y fue allí cuando empezó a demostrar su mano firme para impartir justicia.
Con ojo de futurista, el dirigente Enrique Duarte le sugirió que le iría mejor como árbitra y le pactó una reunión con Amílcar Burgos. En mayo de 2013 se sumó a la filial de Tegucigalpa y solo dos semanas después ya estaba dirigiendo en la U-8, para emprender una ruta que la llevaría a pitar en el Torneo de Reservas.
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Tres años después (2016) ya estaba sonando la ocarina en la caliente Liga de Ascenso, en donde alimentó aún más su natural personalidad para posteriormente llegar a la cúspide del balompié hondureño.
Curtida de esas y otras experiencias, Merlin ha encontrado en este 2022 un año de muchos sueños cumplidos.
Recibió el gafete FIFA, estuvo en el Premundial Sub-17 de Concacaf y tuvo su gran estreno en el máximo circuito del fútbol hondureño, para convertirse en la segunda mujer (Después de Melissa Pastrana) en pitar en la primera de Honduras.
SE PREPARA ACADÉMICAMENTE EN LA UPNFM
Merlin espera que ese debut sea tan solo el puntapié inicial de una carrera de constante ascenso.
Soltera y sin hijos, la jueza se enfoca en seguir cosechando frutos arbitrales y que los mismos vayan de la mano con los objetivos académicos.
El año anterior inició la carrera de Orientación y Consejería Educativa en la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM) y espera poder adecuar el tiempo para combinar sus estudios con el silbato.
Su temple y personalidad quedaron de manifiestos en su estreno... si no pregúntele a los amonestados Marcelo Pereira, Oidel Pérez y Yunni Dolmo. Ellos fueron los primeros en sentir el rigor de Merlin. Sus sueños están por las nubes y el carácter mostrado en el Nacional da pie para aferrarse a esos anhelos.