Jorge Lozano estaba inconsciente sobre la cama de una clínica en Tela cuando se despertó con dolores en su cuerpo al escuchar al fondo los quejidos de su madre, doña Ana Corina Lozano.
Alguien hablaba de la salud de su pequeña de tres años, Jennifer Nicole, en eso se tocó la cabeza y vio que estaba emanando mucha sangre. Jorge había recuperado la conciencia sólo para darse cuenta que la tragedia lo tenía rodeado. Horas más tarde, su madre y su hija dejarían de existir, sin duda estaba pasando la prueba más difícil de su vida. El domingo un carro embistió a la familia. Ayer, con la compañía de familiares, amigos y jugadores del Vida, Lozano enterró a sus seres queridos.
“Desperté en la clínica y escuchaba a mi mamá gritar, que le dolía la cadera y no sentía las piernas. Ella no paraba de quejarse del dolor, la trasladaron de emergencia a San Pedro Sula para una operación de cadera y cuando llegamos sólo la metieron al quirófano y murió. No sé qué pasó adentro, sé que no la tocaron, no puedo decir si fue algo malo del doctor”, relató el jugador.
“Después mi niña, la menor... La toqué y estaba bien heladita, no reaccionaba y me vine preocupado (de regreso a Tela), al rato me llamó mi esposa para decirme que había fallecido”, dijo con la voz entrecortada.
Por fortuna el defensor sigue con vida, pero recibió lesiones considerables, los médicos le dieron seis semanas iniciales para recuperarse de todas las heridas. Con la fortaleza que posee dijo que pronto volverá a jugar.
“Me hicieron una radiografía en la cabeza porque estaba botando sangre, tengo una fractura en la clavícula, me hicieron ocho puntos en el hombro, tengo raspones hasta en los pies, mi hija murió con muchos golpes y raspones al igual que mi mami”, detalló.
UN HOMBRE DE FE
Jorge Lozano dijo que la única respuesta para todo lo que sucedió la tiene Dios, hace mucho que transformó su vida y convirtió su casa en un centro de oración, a la que también invitó a varios jugadores y compañeros.
“Es muy difícil superar todo esto, yo no quería que pasara esto, me duele y sé que Dios tenía un plan para todo, espero que pronto me voy a reponer. Si hago lo que dice el doctor, puedo volver pronto para jugar un par de encuentros en este torneo”, adelantó.
LA DESGRACIA
Jorge regresaba a pie por la calle a sólo unos metros de su casa cuando un vehículo descontrolado le arrebató a dos de sus seres queridos. “No vi quién fue, él salió huyendo, la policía tiene en su poder el carro (un Ford F-150), no se sabe nada, y si lo supiera no haría nada en su contra, sólo le pediría a Dios fortaleza para seguir adelante”, declaró el jugador.
“Recién habíamos cenado en la casa, luego nos pusimos a contar chistes, en eso acompañamos a mi hermanahasta donde se agarran los taxis, y cuando regresábamos en la bajada de la cuesta, no sé qué fue lo que le pasó al carro, se subió en la mediana, y luego patinó hasta abajo y quedó medio cruzado. Venía muy aprisa, no dio tiempo de hacer nada ni para quitarse. La única reacción que tuve fue apartar a mi hija mayor (Stefani) aunque siempre la golpeó con un foco el carro, y me metí en medio de mi mamá y mi niña pequeña. Pero el auto, por la velocidad que traía, me levantó y caí de cabeza a la calle”, recordó.
EL REGRESO DEL PUERTO
El zaguero regresaba con el Vida la noche del sábado del partido que su equipo le ganó 2-0 al Platense en Puerto Cortes y paró en la ciudad de Tela.
“Me quedé porque allí estaban mis hijas descansando por el receso de la semana del 15 de septiembre. Mi esposa se fue a Tegucigalpa para solventar unos asuntos nuestros, quedamos en que pasaría por aquí, pero nunca imaginé que se vendría todo esto”, explicó consternado.