El solitario tanto de Allan Banegas en la ida bastó a los sampedranos, que fueron sublideres de las vueltas regulares, para meterse al choque decisivo y defender el título que ganaron hace seis meses.
El partido fue accidentado y con escasas ocasiones de gol, una diana anulada al Tiburón y tres futbolistas expulsados; uno por parte del dueño de casa y dos por el lado de la visita.
En el primer tiempo destacaron las internadas de Dennis Mejía y Joseph Cunninghan, con un conjunto porteño incapaz de salir de su propio campo. Eso sí, el dominio de los anfitriones fue insuficiente y el descanso llegó.
En el complemento los selacios intentaban reaccionar con más pundonor que buen fútbol, ya con un hombre menos por la doble amonestación de Elías Reyes, la cual causó que se fuera a duchar antes de tiempo.
En el ecuador del segundo lapso (70), la central Gissele Guerra anuló el gol que pudó significar el empate en el agregado para los visitantes, después que Cristian Ávila venció de cabeza la estirada del meta Esmeralda Michael Perelló en posición adelantada.
El ultimo susto que se llevó el Monstruo fue al 90+2, cuando el capitán platensista e integrante del equipo de primera, Elder Ramos, sacó un potente derechazo de tiro libre y casi cuelga el balón del ángulo izquierdo de Perelló.
La fría igualdad no se movería y con el 0-0 Marathón avanzó a la final del Clausura, a la espera de lo que acontezca en la llave que parcialmente empatan y definirán el domingo a partir de la 1:30 de la tarde en Tegucigalpa Olimpia y Victoria.