Liga Nacional

'Mi mamá es la mejor”: Daniel Tejeda

El defensor del Real España fue nuestro invitado a Con Sello Femenino.

2011-11-30

El defensa del Real España Daniel Tejeda nos regaló parte de su tiempo, compartiendo un rico desayuno previo al partido de ida de la semifinal contra Vida en La Ceiba.

Daniel es muy joven de edad, pero la vida le ha presentado altos y bajos que ha podido enfrentar con dedicación, firmeza y con objetivos bien trazados.

¿Desde cuándo el fútbol está en tu vida?
Honestamente creo que nací con la pelota.

¿Y cómo profesión?
Creo que tipo 14 o 15 años.

¿Cómo reaccionaron tus papás?
Con mi papá tuve bastantes problemas. La cosa era que él me exigía primero el estudio.

¿Le cumpliste?
Sí, terminé mis estudios hasta secundaria... Y ya después de eso empecé a jugar.

¿Y la universidad?
No tanto, porque dijo que eso ya era decisión mía. Pero sí dejé pasar muchas oportunidades por cumplir con mis estudios primero.

¿Le agradecés?
Claro, aunque a veces me da pesar porque arranqué de bastante edad, por cumplir 19.

¿Cómo fue tu primer intento?
Tenía un primo que era asistente técnico del profe Jorge Pineda, fue como en 2005 y llegué a una prueba, pero me faltaba proceso. Además, Victoria no tenía Segunda, pero me dejó en Liga Mayor.

¿Sin cobrar?
Sin cobrar. Mis papás me ayudaban y vivía con un primo. Estuve una temporada ahí.

¿Pero?
Estando Victoria en peligro de descenso, cortaron a Pineda. Eso afectó porque él en cada campeonato subía a cuatro jugadores. Pero al irse, trajeron a Alfonso Rendón, un mexicano, quien dijo que con cipotes no iba a experimentar. Yo me decepcioné.

¿Entonces?
Hablé con mi papá y me dijo que si me quería ir a la casa, que lo hiciera. Yo estaba dolido y tomé mi decisión. En esos seis meses aprendí mucho. Me agarraron cariño en el Victoria, pero para mí el fútbol ahí había muerto.

¡Qué triste!
Llegué a la casa y ni jugaba, estaba muy decepcionado.

¿Qué hiciste?
Me vine con una hermana acá a San Pedro Sula. Estuve en La Mundial como seis meses y el fútbol lo tenía de un lado, ni miraba nada.

¿Pero no te duró mucho?
No, fijate que Lin Zelaya, que es de mi zona y conoce a casi toda mi familia, pues es el esposo de una tía que es gran motagüense, me dijo que por qué no iba a una prueba, que él me ayudaría. Entonces le dije que sí, no estaría mal intentarlo.

¿Y...?
Estuve como dos semanas en una prueba y me dijeron que en Segunda ocupaban un lateral derecho, pero cuando iban a hacer las inscripciones ya tenían otro jugador que venía de Olimpia y todo estaba arreglado.

Qué mala suerte la tuya...
Sí, Lin no quería que me fuera. Me dijo que me quedara en reservas, que él me ayudaría para pasarla y que viviera en la sede.

¿Pero no te quedaste?
Sí, en un inicio, pero luego decidí irme, no me gustó. Me ponía a pensar si me pasaría lo mismo que con Victoria, pensé que el fútbol definitivamente no era para mí.

¿Te regresaste con tus papás?
Sí, a la casa. Me dijeron que ya había probado y que eso no era para mí. Ya había perdido un año y me dijeron que lo llevaría avanzado en la universidad.

¿Entraste a trabajar?
Sí, en la Standard me ofreció un primo trabajo y ahí estuve. Me matriculé en la universidad también, pero al tiempo me ofrecieron una oportunidad en Bonito Oriental, donde abrirían una finca y querían que yo lo manejara. Me tenían mucha confianza a mí y a un grupo de compañeros.

¿Qué hacías?
De todo. Manejábamos a 130 personas, pero sólo estuve siete meses. Iba a la casa todos los fines de semana, ganaba bien.

¿Por qué te fuiste?
Lastimosamente llegó una llena. Se miraba como un río muy pequeño y los ingenieros no tomaron eso en cuenta. Un anciano nos decía que se había desbordado en el pasado y pasó de nuevo, nos llevó casi la mitad de lo sembrado, más la inversión en estructuras que se había hecho. Los jefes vieron el desastre y decidieron cerrar.

¿Y vos, de regreso a la casa?
Sí, mi papá me dijo que no me preocupara. Mi primo tenía un equipo en Liga Mayor y yo jugaba con él los fines de semana. él me pidió que hiciera una prueba con El Sol que era de Segunda.

¿Te quedaste?
Me dijeron que me querían en el equipo, que tenía condiciones. Pensé que iba a ganar bien.

¿Pero no?
No me salía, porque esto fue cuando seguía en Bonito Oriental. Después de dos temporadas yo no estaba trabajando y me volvieron a buscar de El Sol. Fue Carlos Caballero y al final acepté. Jugué de titular los 18 partidos y perdimos la final con Necaxa en Tegucigalpa.

Sube Necaxa, pero vos te vas con la realeza, ¿correcto?
Al terminar la temporada en Segunda, a los días me llamó Caballero para decirme que había una oportunidad de hacer prueba en el Real España. Estaba Primi Maradiaga en ese momento. Con dos compañeros más la hicimos y nos quedamos.

Espero que te haya ido bien...
Sí, nos dijeron que si íbamos a la pretemporada podría ser que nos quedáramos. Desde que llegué estaba full concentrado y lo logré. Los primeros años fueron difíciles, pero valieron la pena.

¿Cuándo debutás?
El 17 de abril de 2010 contra Victoria y fue con el profe Mario Zanabria. Era el último partido, ya no hacíamos nada. A la siguiente temporada ya fue otra historia.

¿Titular y campeones?
Así es. ¿Qué historia, verdad?

Valió la pena...
Me pasaba de todo por la mente. Alegre y orgulloso. Tenía la oportunidad que tanto había soñado y gracias a Dios la aproveché. Era como que tanto luchar para por fin conseguirlo.

Contame de tu familia...
De mamá y papá tengo una hermana, Alejandra. Pero por parte de mi papá son varios.

¿Tu mamá fue la que lo amarró?
Sí, así como era él supuestamente.

Debe ser una gran mujer tu mamá.
Sí, lo es.

¿Cómo te llevás con Alejandra?
Muy bien, ahora está en Suiza. Un hermano por parte de papá se la llevó para allá. Ella es tres años mayor que yo. Allá ella trabaja. Me dio una sobrinita que está con mis papás.

¿Cómo es tu mamá?
Mi mamá es la mejor. Es toda una consejera, siempre está ahí para nosotros. Fue la consentidora en el hogar. Aunque no estoy con ella, siempre pasa pendiente de mí.

¿Cuántos años tiene tu hijo?
Tres añitos, nació el 15 de septiembre.

Qué cool, igual que yo... ¿Qué se siente ser papá?
Al principio nervioso, sentía que no estaba preparado, que no era como yo pensaba que formaría una familia.

¿Cómo era eso?
Tenía pensado sentar cabeza y estar en un hogar, no separado.

Esas son cosas que pasan. Contame de Daniel...
Es bello, no le duran los zapatos, sólo pasa con la pelota. No le gustan los carros ni otros juguetes, sólo las pelotas.

¿Cada cuánto lo ves?
Cada vez que se me facilita y hay oportunidad para hacerlo. Lo más que he pasado sin verlo han sido cuatro meses.

Luego de tu experiencia, ¿qué consejo le darías a los jóvenes?
Primero les diría que se protejan, es lo principal. Pero si ya pasó, que sean responsables en todo y nunca dejar sola a la mujer.

¿Querés más hijos?
Sí, claro que sí, más adelante. Y que fuera una niña y así tener la parejita.

Siempre hay segundas oportunidades... ¿Cómo está tu corazón?
Está muy bien. Hace poco estamos juntos. Espero que las cosas sigan así de bien.

¿Sos soñador?
Sí, tengo mucho. Como dicen, si no soñás estás muerto en vida. Hay que proponerse las cosas que deseamos para poder luchar por ellas y lograrlas.

¿Te ves con la Selección?
Trabajo también para eso. Ojalá se me dé la oportunidad.

¿Qué tal el profe Zanabria?
Se le puede llamar un segundo padre. Me ha dado su confianza y grandes oportunidades. Le debo lo que soy.

¿Y tus compañeros?
Un lindo grupo, jamás quisiera que se desintegrara este plantel porque todos son grandes compañeros.

¿Qué significó pelear Concachampions y Liga Nacional?
Fue un gran reto. Sabíamos que era una competencia internacional, algo muy motivante para todo el grupo. Sabíamos la responsabilidad que debíamos tener ante unos grandes rivales que le ponían mucha competitividad.

¿Qué sentiste el sábado cuando se dio la situación entre Vida y Deportes Savio?
Primero sentí como decepción al ver a lo que han llegado las decisiones tomadas. Se siente mal al ver cómo se le acaba la oportunidad, poniéndome en el puesto de ellos como jugador, y a los 6 meses de trabajo quedar fuera sin jugar, han de sentirse muy mal.

¿Y al conocer el rival, Vida?
Tranquilos, sabíamos que sería cualquiera de los dos. Ya teníamos una idea para prepararnos para los dos. Que cualquiera que fuera sería muy difícil.

¿Qué significa este primer encuentro en La Ceiba ante el Vida?
Nuestro objetivo es definir la clasificación en el primer partido. Sabemos lo importante que es ganar allá y conociendo la posición en la que finalizamos en el torneo, lo mejor es sacar un buen resultado.

¿Te ves en la final?
Después de los 180 minutos que nos restan por jugar te diré esta respuesta.