Real de Minas, Honduras Progreso y Vida deben venderse o fusionarse para rescatar la Liga

Orlando Ponce Morazán pone las pautas que considera deberían tratarse en la próxima asamblea de la Liga Nacional.

Orlando Ponce Morazán

El fútbol es una gran industria en los países más avanzados, empresas muy rentables, menos en Honduras, donde predomina un modelo arcaico y anacrónico con consecuencias nefastas en los balances económicos y competitivos en la mayoría de sus equipos.

Como estamos a las puertas de una nueva asamblea de la Liga Nacional Profesional, conviene introducir los cambios revolucionarios que generen la pronta readecuación de la misma a las exigencias del fútbol moderno. Para eso se requiere no discutir los mismos temas triviales.

En una nación en la que lamentablemente predominan las mentes conservadoras, enchapados a la antigua en deportes y en la sociedad en general, los tiempos de cambio deben encontrar su lugar y plantearse nuevos modelos y formatos para los campeonatos venideros, y no digamos ahora con el renacimiento de la humanidad por el pago del coronavirus.

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La Liga Nacional tiene previsto realizar la asamblea general en la segunda quincena de junio.

De forma muy inteligente, adjetivo que también han encontrado para la reapertura de la economía en general en Honduras, los aportadores económicos, dueños de clubes y gerentes deberán definir el formato que utilizarán para reanudar el futbol en un país atrapado mayormente en la pobreza y en la miseria. El nuevo despegue del fútbol por estos lados es un verdadero dolor de cabeza porque se mezcla la salud y el dinero.

Durante muchos años el bloque de los denominados grandes: Olimpia, Motagua, Real España y Marathón, se han opuesto tenazmente a la expansión de la Liga Nacional de 10 a 12 o más equipos con el argumento que con más equipos y más partidos aumentarán sus costos y sus egresos. El temor a dos déficits más es el cuento que a mi me vendieron toda una mentira.

De los cuatro países del istmo con las ligas más fuertes, Guatemala, El Salvador y Costa Rica cuentan con ligas de 12 equipos, solo Honduras, en 55 años, se mantiene con 10. El aumento de equipos es un verdadero tabú, un temblor en las reuniones.

En la temporada pasada, debido a la crisis económica generada por el Covid-19, no se declaró un campeón en el Campeonato Clausura ni un descendido, lo que mantiene en el máximo circuito al Honduras Progreso y detuvo el ascenso de un club de la segunda División. El Pinares de Ocotepeque ganó el torneo apertura de la liga de ascenso, pero tuvo que quedarse con las maletas hechas.

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Atlético Pinares, campeón de la segunda división en el Torneo Apertura 2020.

Una de mis propuestas es que la Liga Nacional discuta profundamente en su próxima asamblea la situación financiera de sus equipos y ejecutar las acciones que ya consignan sus estatutos y reglamentos. Eso se hará solamente con números en mano, balances financieros.

La globalización nos incumbe a todos. Vemos cómo empresas, industrias, bancos, entre otros soportes, han entrado en las ventas de capitales y fusiones, todo para consolidarse y competir sin desventajas en los mercados bursátiles.

En estas operaciones, ventas o fusiones, deben abrirse equipos con graves problemas económicos como el Real de Minas, Vida, Honduras Progreso y hasta el mismo Platense.

Con el respeto que me merecen estás instituciones, en el caso del Platense y Vida excampeones de la LINA, las enormes deudas que vienen arrastrando de administraciones pasadas y de las actuales, los tienen siempre asfixiados económicamente. Sus economías están en callejones sin salida, asi como el endeudamiento del estado.

Ambos equipos, de dos ciudades portuarias de una alta población flotante no cuentan con el respaldo popular necesario en sus estadios. Sus ingresos por patrocinadores y derechos televisivos no les alcanzan, además no exportan futbolistas. Son equipos que viven del día a día y eso lleva a que no sean competitivos, por lo menos para pelear un título.

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Real de Minas y Vida, dos de los equipos que más problemas causan a la Liga en temas financieros.

Por más esfuerzos que hacen directivos como José Galdámez, Roberto Dip, Allan Ramos, ninguno de ellos millonarios, el estatus de estos equipos es el mismo, el de insolventes. Es una utopía estar viviendo de fondos generados por rifas, ventas de camisetas o proyecciones de patrocinadores.

En el caso del Real de Minas, su presidente, Gerardo Martínez, se ha abierto a las opciones de vender o fusionar el equipo a inversionistas chinos y estadounidenses o con el Juticalpa de Olancho.

Aquí el problema es que el estimado Gerardo cómo que quiere hacer su agosto para la operación, pidiendo hasta 10 millones por la categoría, cifra que no encontrará fácilmente un comprador.

Otro club en grandes problemas financieros es el Honduras Progreso, una inveterada costumbre. Este equipo ha podido sobrevivir gracias a los esfuerzos descomunales del empresario Elías Nazar y un reducido grupo de amigos que lo apoyan con cuotas personales o patrocinadores.

Pero por lo que hemos conocido se está acabando la vaca lechera y la perla se puede quedar sin equipo. Ojalá que el alcalde Alexander López y los empresarios progreseños reviertan estás palabras.

Pero en realidad, con las enormes deudas que cada torneo arrastra el equipo progreseño, la asamblea de la liga deberá convencer a Elías para que se abra a una venta o una fusión, sopena de no vivir nuevamente otro calvario. Sabemos que Elías es como Juan sin miedo, en eso de las deudas y compromisos, pero esa carga no creo que se la eché.

El modelo de insolvencia en equipos de primera división está socavando a equipos en varios países de la región. Por ejemplo en el Salvador regresaron al circuito mayor los equipos Luis Ángel Firpo y Atlético Marte, al rematarse las franquicias del Independiente y Vencedores. Los guanacos eliminan equipos temporada a temporada. Eso para proteger la competencia .

En los nuevos procesos pueden entrar clubes como el Juticalpa, Parrillas One y Olancho Fc, para las categorías del Real de Minas, Honduras Progreso y Vida. Incluso se pueden mantener, en algunos casos, las localías o los nombres de los equipos. ¿Por qué menciono las opciones? Porque son millonetas todos que no pueden ascender a puros billetes de 500 o chequera.

El sistema actual, igual contamina otros factores para la alta competencia por igual. Equipos como Real de Minas, UPN, Honduras Progreso y Vida, terminan como subsidiados de jugadores por Olimpia, Motagua, Real España y Marathón. Después vienen los conflictos de intereses. Por favor demos el paso, si realmente queremos una liga solvente en todo. Los sentimentalismos no salvan a nadie, la razón puede plantear tiempos mejores.

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