Blog de Ponce Morazán: "Troglio, entre la espada y la pared, mientras Diego jinetea nuevo caballo"

A propósito de Diego ya es tiempo que las comisiones de disciplina puedan frenar su lenguaje incendiario y la manipulación contra los árbitros cada vez que gana, pierde o empata su equipo.

El periodista y relator, Orlando Ponce Morazán, habla sobre los polémicos personajes que entrenan a Olimpia y Motagua, protagonistas de la final.
El periodista y relator, Orlando Ponce Morazán, habla sobre los polémicos personajes que entrenan a Olimpia y Motagua, protagonistas de la final. *
Por Orlando Ponce Morazán

La guerra sin cuartel entre los argentinos Diego Vázquez y Pedro Troglio sigue su marcha y ahora resulta que el conductor de los azules le encontró el antídoto al de Luján y no solo eso sino que lo tiene al borde de una finalísima.

Pasó mucho tiempo para que el técnico de los mimados viera la luz del día con eso de sus planteamientos que cada vez le fracasaban, con la excepción del domingo anterior, en la ida de la final de la liguilla, que dejó un saldo a favor del 17 veces campeón.

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Por cierto, las causas y las consecuencias del denominado clásico nacional resultaron funestas desde el desempeño de los árbitros hasta el comportamiento violento de varios jugadores del Olimpia y del mismo técnico Troglio, quien no había mostrado esa versión por estos lados. Y es que las derrotas no son muy fáciles de digerir cuando se está acostumbrado solo a estar ganando.

El principal villano de la película fue el colegiado Armando Castro, quien concedió un gol en fuera de juego del Olimpia, lo que representaba el empate transitorio a un gol, con Michael Chirinos adelantado claramente antes del pase que le dio a Jerry Bengtson, al final el autor de la diana.

Luego, Castro no sancionó una clara mano dentro del área del argentino Gonzalo Klusener cuando el partido estaba 1-1 y para colmo de males expulsó indebidamente a Edwin Rodríguez con una segunda amarilla que no correspondía, puesto que el futbolista no tiene contacto con el rival.

El señor Castro se desconcentró tanto en el segundo tiempo que había expulsado a José García cuando el de la voladora había sido Elvin Oliva Casildo. Vale más que hizo la corrección y revocó su decisión.

El silbante igualmente debió expulsar a Pedro Troglio por invasión a la cancha y tampoco lo consignó específicamente en el informe que envían a las comisiones de disciplina. Eso tampoco debería quedar impune.

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La Comisión de arbitraje nombró al silbante Saíd Martínez como el central del juego de vuelta.

Dejó mucho que desear, reprochable desde todo punto de vista, el comportamiento de Troglio al finalizar el partido donde se le pudo ver exacerbado con intenciones de ir a agredir al árbitro Castro. Semejante desenlace no se dio por la oportuna intervención de jugadores del Olimpia al frenar al descontrolado argentino.

Vale decir que los jugadores albos fueron perdiendo la cabeza con el paso de los minutos, lo que no les había pasado en partidos anteriores mientras Diego se moría de la risa.

A propósito de Diego ya es tiempo que las comisiones de disciplina puedan frenar su lenguaje incendiario y la manipulación contra los árbitros cada vez que gana, pierde o empata su equipo.

Todo ese discurso del que hacen caldo varios medios de comunicación, como tontos instrumentos, incitan permanentemente a la violencia en una sociedad de por sí convulsiva.

Para el encuentro de vuelta el Olimpia no podrá contar con elementos bastiones en el medio campo como Deybi Flores, Edwin Rodríguez y Oliva Casildo, quienes serían sustituidos por Jorge Álvarez, José Mario Pinto y Jonathan Paz, si es que Troglio no sale con alguna sorpresa.

El albo tendrá que salir a buscar más el partido, por la adversidad en la que se encuentra, para intentar revertir la situación, mientras el Motagua deberá ser muy astuto para defender la ventaja y dar la estocada. Tal vez Diego aprendió la lección del achique de semifinales contra el Real España donde con un planteamiento cobarde estuvo muy cerca de botar el pase a la final.

Como lo escribí en una columna anterior, solo el Motagua podía evitar el campeonísimo y tricampeonato del merengue y ahora eso está más cerca de darse.

Por el bien del fútbol hondureño, esperamos que el árbitro designado para el choque que cerrará la final de la liguilla, Said Martínez, no tenga ninguna incidencia en el resultado.

El Motagua parte con un gran envíon anímico y futbolístico, en el camino de llevar todo a una finalísima, con las opciones de frenar una sequía de tres campeonatos, pero el león tampoco buscará que se le escape una nueva oportunidad del tricampeonato y el campeonisimo.