La difícil vida e historia de superación de Héctor Herrera: "Comía una vez por día"

El futbolista mexicano del Atlético de Madrid fue entrevistado por Marca y reveló detalles increíbles. Por poco termina en Estados Unidos trabajando en construcción.

Héctor Herrera ha revelado a Marca cómo fue su vida antes de convertirse en una gran estrella del fútbol.
Héctor Herrera ha revelado a Marca cómo fue su vida antes de convertirse en una gran estrella del fútbol. *
Redacción Diez

La vida de Héctor Herrera no ha sido fácil. Como muchos futbolistas, el mexicano tiene una historia que contar.

Antes de convertirse en futbolista profesional tuvo que sufrir mucho. Su carrera comenzó en las categorías juveniles del Pachuca, luego dio el salto a Europa, precisamente al Oporto y ahora pertenece al Atlético de Madrid.

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"En el fútbol siempre hay ese tipo de momentos buenos y malos. No todo ha sido bueno. Cuando llegué a Oporto también me costó jugar, en los primeros seis meses jugaba muy poco y me tocó irme con el B. Yo me lo tomaba bien, con la mejor disposición del mundo. Sabía que si no tenía participación con el primer equipo, yendo con el filial no perdía ritmo, que en cualquier momento podía tener la oportunidad y que la tenía que aprovechar", dijo Herrera en una amplia entrevista para Diario Marca de España.

15 AÑOS Y SE FUE DE LA CASA

El volante mexicano ha recordado aquel momento cuando le tocó separarse de sus padres para buscar el sueño de ser jugador profesional y no la pasó tan bien que digamos.

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"Sí, con 15 años salí de casa, me tuve que ir a la Ciudad de México para intentar esta aventura de querer ser jugador profesional. Tuve que pasar un periodo de aprendizaje, lo llamo así. Hoy me río de todo lo que pasé, pero en su momento eran cosas complicadas, aunque yo nunca le vi el sufrimiento o la dificultad que estaba pasando ante mí. Siempre lo enfrenté como un reto o como que tenía que sufrir un poco para poder merecer más adelante. Este aprendizaje me hace mucho más fácil pasar situaciones como la que pasé cuando llegué de no jugar y tener pocos minutos. Pensaba: ¿por qué voy a estar mal o enojado todo el tiempo si tengo que trabajar y estar preparado para cuando llegue la oportunidad? En su momento, por ejemplo, en aquella situación comía una vez por día y hoy, gracias a Dios, puedo comer y ofrecerle lo mejor a mi familia. Entonces no veo el por qué enojarme por una situación en la que, aunque obviamente quiero jugar, sé que tengo que ser paciente, que en algún momento llegará la oportunidad y no la tengo que dejar pasar", relató.

Estar lejos de casa y aguantar hambre en algunas ocasiones, no era algo fácil para Héctor Herrera.


Héctor Herrera, futbolista mexicano del Atlético de Madrid, es un claro ejemplo de que en la vida hay que pelear por sus sueños.

"Pues sí, era duro, ahora me río, pero en su momento era difícil porque vivía con otros jugadores que estábamos todos juntos y era difícil pasar ese tipo de cosas. Pero lo disfrutábamos, lo pasábamos bien y nos decíamos "quizás mañana comeremos mejor"o alguna cosa así. Mi madre cuando lo supo me quería llevar a casa, pero le dije que no, que quería seguir e intentar ser jugador de Primera y que lo iba a conseguir", recuerda.

POR POCO SE VA A ESTADOS UNIDOS

Antes de llegar a debutar con Pachuca en primera división, Héctor Herrera estuvo muy cerca de dejar el fútbol e irse a Estados Unidos con su papá para trabajar en construcción.

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"Sí, en algún momento el Pachuca me prestó a Segunda división, fui a jugar seis meses a Tampico Madero, pero no nos pagaban, no teníamos nada y yo ya vivía con la que hoy es mi esposa. Ella quedó embarazada y ahí en esa situación pensaba en dejar el fútbol y ponerme a trabajar porque tenía obligaciones y deberes y yo no sabía qué futuro iba a tener. Entonces sí lo pensé un poco y como mi padre trabajaba en Estados Unidos pensé en irme con él y en que todo iría bien. Pero al regresar a Pachuca para saber qué iba a pasar fue cuando ya me quedé a entrenar con el filial y prácticamente con el equipo", cuenta el seleccionado mexicano.

Y agrega: "Mi padre trabaja construyendo casas. Yo iba a ir a lo que fuera, a lo que saliera, no tenía una profesión fija".

"Al final dentro de mí me decía que no, que tenía que esperar, que llegaría una oportunidad y que la tenía que aprovechar. Esperé un poco más y por suerte surgió esa oportunidad de quedarme en Pachuca y jugar en Primera", concluyó sobre el tema de su difícil vida cuando era solo un chico.

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