El PSV Eindhoven se coronó campeón de la Eredivisie este domingo sin necesidad de saltar al campo, alcanzando así su título número 27 en los Países Bajos.
La definición del título se resolvió gracias al fallo del Feyenoord, que estaba obligado a ganar en su visita al FC Volendam. Sin embargo, el equipo de Róterdam no logró imponerse y dejó el camino libre para que el PSV celebrara de forma matemática.
Este desenlace no hizo más que confirmar una tendencia que se venía marcando desde hace varias semanas, con una diferencia considerable en la tabla que ya anticipaba el desenlace del torneo.
Un día antes de la confirmación oficial, el equipo dirigido por Peter Bosz ya había dado un paso clave. En un partido vibrante disputado en el Philips Stadion, el PSV venció 3-4 al FC Utrecht, un resultado que prácticamente dejaba sentenciado el campeonato.
Aunque todavía faltaba el cierre matemático, la sensación era clara: el título ya tenía dueño.
Un dominio absoluto desde el inicio de temporada
La campaña del PSV estuvo marcada por una superioridad constante frente al resto de competidores. A partir de la jornada 12, el equipo tomó el liderato y no volvió a cederlo, consolidando una ventaja que con el paso de las fechas se volvió inalcanzable.
Ese rendimiento sostenido no solo le permitió asegurar el campeonato, sino también establecer una marca histórica dentro del fútbol neerlandés.
Un campeón de récord en la Eredivisie
Con este logro, el PSV se convierte en el campeón más precoz en la historia de la Eredivisie, superando un registro que se mantenía vigente desde 1978. Un dato que refleja el dominio total del equipo a lo largo de la temporada.