Desde hace meses, el Barcelona y Real Madrid protagonizan una tensión que no estaba en los planes de ambas directivas. Los roces, las discusiones y las polémicas se daban siempre dentro del campo de juego, pero en esta época todo se traslada a la parte institucional.
Antes de fin de año, Florentino Pérez dio un discurso incendiario contra los azulgranas: "Navidad es un tiempo que nos invita a la reflexión y la mayor preocupación del Real Madrid es la situación arbitral. Es gravísima con el Caso Negreira durante casi dos décadas. Debe haber justicia. Es del todo incomprensible que las instituciones nos hayan dejado solos".
Esas declaraciones detonaron a Joan Laporta, quien no se quedó callado. "Hay barcelonitis aguda y está instalada en el corazón del madridismo. A nosotros ya nos va bien, quiere decir que están más preocupados por nosotros que por lo que realmente les tendría que preocupar, quizás también va por ahí".
Sin embargo, el presidente del club catalán tensionó al máximo la final de la Supercopa de España tras confirmar que las relaciones entre ambos equipos están rotas por completo.
"Las relaciones entre el Barcelona y el Real Madrid están mal, están rotas. Hay diversos temas que nos han distanciado. Si ya éramos rivales acérrimos y eternos, ahora se está produciendo una situación que está haciendo que las relaciones no son buenas", explicó Laporta.
"Las relaciones están rotas, lo cual no quiere decir que no haya un respeto que siempre tenemos que mantener más allá de cómo estén las relaciones y siempre vamos a actuar así con respeto y de forma civilizada, pero las relaciones están rotas totalmente", reiteró.
Preguntado sobre si las mismas se pueden reconducir, Laporta ha indicado que "tanto en el fútbol como en la vida, todo es reconducible", aunque depende de la voluntad de las partes.
"En este sentido se han producido una serie de circunstancias que han hecho que las relaciones estén rotas", recuerda Laporta respecto a las citadas declaraciones sobre el 'caso Negreira' por parte de Florentino Pérez.
En cuanto a la final de la Supercopa, el mandatario del Barcelona no cree que su club sea el favorito. "A pesar de como llegan los dos equipos a la final, no hay favoritos, porque en una final nunca hay favoritos".