Le apuntan partidos de la liga española, en la Champions, incluso en la Supercopa ante el Sevilla.
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Según informa Diario AS, Ramos ha cometido ya tres penales en lo que va de temporada y sólo ha jugado nueve partidos. 'Falta de concentración o demasiada intensidad. El camero ha cometido varios errores este curso dentro de su área y menos mal que de momento sólo le han costado a su equipo dos puntos', detallan.
Sin embargo, curiosamente en los tres encuentros en los que Ramos cometió una pena máxima, el capitán del equipo blanco se rehizo con goles de sus errores. Ante el Sevilla en la Supercopa de Europa marcó el tanto del empate en el último suspiro, en Osasuna culminó la goleada marcando de cabeza el tercero de su equipo y ante el Villareal cabeceó un envió de James para rascar un punto en casa.
Sólo se han jugado seis partidos en Liga española esta temporada y Ramos ya ha recibido cuatro tarjetas amarillas (Real Sociedad, Osasuna, Espanyol y Villareal).
Ya son varios los sustos de Ramos con las manos esta temporada. En el encuentro liguero ante el Espanyol, el capitán cometió un mano fuera del área 'made in' Keylor Navas, con quien se molestó por su error. El camero estuvo ‘listo’ y nada más golpear la bola en su mano, se tiró al suelo quejándose de haber recibido un balonazo en la cara.
En el partido de Villareal volvió a hacer lo mismo. Sólo habían pasado tres días de la jugada en Cornellá y Ramos no aprendió. Idéntica jugada. Golpeó lejano a portería, Ramos sacó la mano y el balón chocó con su brazo. Esta vez sí lo vio en colegiado y González González señaló el punto de penalti. Mano, amarilla y gol en contra.
A la jornada siguiente, ante Las Palmas, Ramos volvió a pecar por su uso de las manos. Esta vez por todo lo contrario. Según mostraron las imágenes de Cuatro, Ramos escondió en sus espaldas los brazos en todas las jugadas que entrañaban peligro en la portería defendida por Casilla. Hasta en el tanto de Araujo, cuando el delantero se quedó sólo delante de Kiko, Ramos fue a tapar con las manos en su espalda.
Falta de intensidad o demasiada confianza consigo mismo, pero Ramos últimamente se confía demasiado al sacar la pelota jugada. Se entretiene.
No juega rápido. La seguridad que Ramos daba al Bernabéu cuando tenía en sus botas la pelota se está perdiendo. Ayer, Ramos regaló el balón al delantero rival y después tuvo que cometer la falta que acabó en el gol del empate.