Las tornas han cambiado. El Manchester City ya se siente favorito a ganar esta Premier League. La cacería del Arsenal ha comenzado y el triunfo contra el Newcastle United, con un doblete de Nico O'Reilly, deja a los de Pep Guardiola a solo dos puntos de distancia. Ya existe el miedo en el Emirates Stadium.
Con la posibilidad de estrechar el cerco contra el Arsenal y castigar el pinchazo de los de Mikel Arteta contra el colista, el Wolverhampton Wanderers, el City no falló. Volvió el equipo que huele la sangre y va a por su presa, el conjunto infalible que cuando hay un título sobre la mesa se va a por él. Campeones de seis de las últimas ocho ligas, este City quiere más.
Y se lo dejó claro al Newcastle, un rival siempre peligroso, desde el inicio, con una alineación ofensiva, con doble punta, Erling Haaland y Omar Marmoush, pero con un goleador inesperado, el canterano O'Reilly.
En un contraataque, el polivanete jugador culminó un pase de Marmoush, que atrajo y despistó a los defensas para abrir los espacios para O'Reilly. Este recibió en la frontal y colocó la pelota junto al poste de Nick Pope. Un golazo con el que aumentar la presión sobre Arteta, que esperaba un favor del Newcastle que llegó de forma temporal cuando Lewis Hall fusiló la pelota desde la frontal con la suerte de que esta se desvió en Ait-Nouri y le cambió la trayectoria a Gianluigi Donnarumma.
La alegría del Arsenal no duró mucho. Apenas cinco minutos después, O'Reilly se destapó en otro registro. Con movimiento de 'nueve' puro en el punto de penalti, giró el cuello para cabecear el cuero lejos de los dominios de Pope. El centro lo había puesto un Haaland que pese a no llevar el sello de goleador se llevó muchos de los halagos por el pase de gol.
El City volvía gobernar el partido, pero el nerviosismo les agarrotó ahora a ellos. Al Newcastle le anularon un gol, por fuera de juego de Dan Burn, y los 'Magpies', además, congregaron las mejores ocasiones de la segunda mitad.
Guardiola tiró de pragmatismo y optó por no arriesgar mucho. El 2-1 valdría lo mismo que el 3-1, mientras que un empate del Newcastle insuflaría una nueva vida al Arsenal, que esperaba desde Londres ansioso la notificación del empate de los de Eddie Howe.
Pero no llegó. Al Newcastle se le agotó la gasolina, quizás por la repesca de la Champions League que tuvo que jugar entre semana en Azerbaiyán, y fue el City el que pudo sentenciarlo en los instantes finales, con un mano a mano que Pope atajó a Haaland y un paradón del arquero inglés a volea a bocajarro a Phil Foden.
El propio Pope subió a rematar el último córner del partido, pero sin suerte. El City se quedó los tres puntos y el Arsenal se resigna. Ya no es que haya Premier, es que el City es favorito y depende de sí mismo. Las cuentas son claras, si el City gana todo lo que le queda será campeón. Si el Arsenal sigue pinchando, será aún más fácil para los 'Sky Blues', que pueden dar un golpe sobre la mesa el próximo 18 de abril cuando reciban a los 'Gunners' en el Etihad.
Este domingo, el Arsenal visitará al Tottenham Hotspur con más presión que nunca. La ventaja de nueve puntos que tenían sobre el City se ha esfumado y ya es solo de dos.
El Burnley sorprende al Chelsea
Partido gris del Chelsea y merecido empate del Burnley, que, pese a estar casi noventa minutos por detrás en el marcador, logró el tanto de la igualada en un córner en el descuento y silenció a un Stamford Bridge que pone en peligro los puestos de Liga de Campeones.
Pese a los grandes resultados que estaba cosechando Rosenior hasta este sábado, con ocho triunfos en once partidos y solo dos derrotas, ambas en Copa de la Liga contra el Arsenal, el partido contra el Burnley probablemente haya sido su peor obra en el mes y medio que lleva en el club.
El duelo de este sábado no tuvo mucho lustre, de hecho fue un partido bastante plano de los 'Blues', que creyeron que el gol de Joao Pedro en el minuto 4, aprovechando una gran combinación entre Moisés Caicedo y Pedro Neto, sería suficiente para quedarse con los tres puntos.
El ecuatoriano recibió de los centrales en campo propio y lanzó al portugués con un pase largo en profundidad que Neto, en lugar de buscar la individualidad, utilizó como envío de la muerte para Joao Pedro.
El brasileño se lanzó al suelo y a trompicones empujó la pelota ante Martin Dubravka.
Este gol, ante un equipo abocado al descenso como el Burnley, anticipaba una goleada delante de su público, pero el Chelsea perdió la inercia y se dejó ir, siendo poco a poco dominado por un Burnley que siempre mereció más, que inquietó bastante a Robert Sánchez y que vio impulsadas sus opciones a partir del minuto 72, cuando Wesley Fofana se autoexpulsó con una innecesaria segunda tarjeta amarilla por un pisotón sobre James Ward-Prowse.
El francés es el sexto expulsado del Chelsea esta temporada, más que ningún otro equipo de la Premier.
Con uno más, los 'Clarets' intensificaron su asedio a Robert Sánchez y consiguiero el tanto del empate en el minuto 92, cuando un saque de esquina de Ward-Prowse encontró la cabeza de Zian Flemming. La estirada del español hacia su segundo palo fue inútil.
El gol, un jarro de agua fría en el oeste de Londres, deja al Chelsea cuarto, con 45 unidades, las mismas que el Manchester United, que puede superarle este lunes si gana o empate contra el Everton. Además, también puede darles caza el Liverpool, que con un partido menos tiene 42 puntos.
El punto, sin embargo, de poco sirve al Burnley, que suma 19 puntos y está a ocho de la salvación con un partido más disputado.