Legionarios

DIEZ sorprendió a Andy Najar

En nuestro último día en Washington, Andy Najar nos hizo una invitación a su residencia. La pasamos a lo grande con el cipote del DC United. DIEZ le entregó un vídeo de su familia.

2010-07-29

Andy Najar les tenía una sorpresa a los enviados de DIEZ y era abrirnos las puertas de su residencia.

El delantero del DC United la ha pasado genial desde que llegamos a Washington. él quiso darnos una sorpresa, pero nosotros le jugamos la vuelta, entregándole un vídeo de DIEZ.HN en el que salen sus familiares en la comunidad de Santa Cruz, Marcovia, Choluteca.

“No me esperaba esta sorpresa, ustedes sí son únicos, muchas gracias por el detalle”, nos dijo Andy, mientras empezábamos a entrar a la sala de su casa.

De la cocina se venía un aroma agradable a frijolitos y carne con queso. Y su familia nos daba la bienvenida.

En la residencia de Andy se respiraba humildad. En las paredes hay afiches del delantero hondureño con su familia. También hay trofeos personales que lo destacan como un gran jugador.

Risas, bromas y juegos fueron los regalos de la familia Najar Rodríguez a los enviados de DIEZ.

“Bueno, hemos recorrido mucho camino para mostrarles este vídeo”, les digo a los presentes.

El atacante del United se levanta inmediatamente y trae su PlayStation 3, pero para mala fortuna el disco no se puede leer. Buscamos mejor suerte y lo hacemos por medio de nuestra laptop.

LÁGRIMA DE NOSTALGIA

El disco comienza a correr y el silencio se apodera en la sala de la casa de Andy. Ponen atención a cada palabra de sus seres queridos. Andy se pone inquieto. Se sienta y por ratos se para. No deja de mover su rodilla al momento que aparece su abuela María por medio del monitor. A veces va a su cuarto y luego regresa.

El dolor de la distancia se empieza a apoderar de su madre Edilia Rodríguez que comienza a llorar. Andy la abraza y le dice que todo está bien. Nadie habla... y se terminan las bromas y las risas.

“Te queremos, Andy”, dicen los niños de Marcovia. El 14 del DC United empieza a aplaudir y su familia también.

“Ha sido un lindo gesto de su parte. No tengo palabras para agradecerles, ver a mis amigos me ha hecho muy feliz y eso me compromete a seguir luchando en mi carrera. Estoy muy feliz que me hayan conocido dentro y fuera de la cancha”, dijo con voz entrecortada.

Su madre agrega: “No tengo palabras para expresar lo que siento. Ha sido lindo ver a mi madre y a mi familia. Estoy muy agradecida con ustedes y quiero decirle a mi madre que la amo y que la extraño”.

Para Andy es difícil estar lejos de su tierra y de sus amigos, pero el destino le tenía una sorpresa y es ser parte de la MLS.
SUS HERMANOS

Cristian y Dennis son los hermanos de Andy. El trío dinámico se lleva de maravilla y se la pasan bien en casa jugando FIFA 10. “Espero que salga mi nombre en la siguiente versión porque ahí lo voy a poner como el máximo goleador de la MLS, ja, ja, ja”, cuenta Andy.

“Estoy orgulloso de mi hermano. Lo que está haciendo es increíble, pero me gustaría verlo en un equipo de Europa. Es un jugador rápido y lo mejor es que no es egoísta”, dice Dennis.

Si a Andy no le gusta hablar, entonces Cristian paga por no hacerlo. él está siguiéndole los pasos a su hermano mayor y está jugando en la academia del DC United.

“Andy es un buen jugador y me encanta su forma de juego, es rápido con el balón”, apunta Cristian.

Los minutos de angustia y tristeza se van alejando cada vez más. Salimos a la calle y tomamos el aire fresco de Washington.

Las hojas de los árboles se mueven y las ardillas salen a buscar bellotas. Andy se ríe, bromea, platica y se olvida de que somos periodistas. Nos ve como unos amigos, unos hermanos, nos extendió la mano como un verdadero compatriota.

Andy insistió en agradecerle a DIEZ por haberlo visitado y por haberle realizado una serie de reportajes de su participación con el equipo DC United de la MLS.

El cipote de 17 años ya es bien conocido en Honduras como jugador y esperan que en el futuro cercano acepte la propuesta que le han hecho de integrar las selecciones nacionales.

La última palabra la tiene él, ya que los estadounidenses también lo quieren...