El 31 de julio, Edgar Álvarez inició un nuevo sueño en el Dinamo de Bucarest. Casi dos meses después, su continuidad con el club rumano pende de un hilo. El veloz volante apenas ha podido disputar 17 minutos, se lesionó en su debut y a partir de allí no ha podido volver.
La dirigencia, molesta por el tiempo que ha estado fuera de las canchas, ya le advirtió que le podrían rescindir el contrato si las cosas van para largo. Edgar le explica a DIEZ su situación: “Estoy en Italia haciendo visitas médicas y en terapia. Tratando de recuperarme porque ya tengo un período largo con esto y lo vine a solucionar acá”.
El “Mosky” es consciente de la incomodidad que tienen sus jefes en Rumanía, “están un poco molestos seguramente, yo realmente no he leído los medios de comunicación de allá porque no entiendo el idioma, pero puede ser posible porque ha pasado bastante tiempo y sólo he podido jugar un partido hasta la fecha. Ya cumplí un mes y algo con esta lesión”.
Edgar nos dice que su estado de ánimo no es el mejor. “Estoy mal por no poder responder al equipo y molesto por no jugar, puesto que para mí es importante arrancar el campeonato de buena manera, vamos a recuperarnos de la mejor manera para estar en las canchas de nuevo”.
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No todo es malo para Álvarez. “Estamos viendo cómo va evolucionando la lesión, hasta la fecha bastante bien, creo que me tomaré menos de dos semanas, supongo que la otra semana y unos días más ya estaré con el equipo”, contó.
La dolencia que lo ha tenido fuera del terreno de juego es bastante seria, según el “Mosky”. “Es una lesión muscular, sufrí un desgarro de tres centímetros. Sucedió en un entrenamiento, son cosas que a veces pasan. Lo importante es que ya me lo estoy tratando, se espera la incorporación mía y ojalá sea lo más pronto posible”.
A pesar de todo, Edgar siempre mantienen comunicación con el técnico del equipo, Darío Bonetti. “Le cuento cómo voy con la lesión, nos mantenemos hablando”, finalizó.