Allí vive la familia Aguilera Núñez, compuesta por cinco integrantes con una pasión común por el balón, especialmente Ángel Joan, quien a sus ocho años ha despertado el interés de varios clubes en la unión americana gracias a su enorme talento.
“A mí me gusta el fútbol porque soy muy bueno”, dice algo nervioso.
¿Contame, de qué jugás, a quién te parecés?, le consultamos, a lo que el pequeñín, que habla poco español y es el más tímido de su familia, respondió sin tapujos y con una seguridad inmensa: “Dicen que juego como Messi, pero yo quiero ser como Cristiano”.
“Desde chiquito dio muestras de que iba a ser un gran jugador. No podía ni caminar, pero ya andaba con la pelota en los pies”, afirma Fredy Aguilera, su progenitor.
EL SANTOS DE MÉXICO LO QUISO
Ángel estuvo cerca de convertirse en jugador de las inferiores de un club grande de México, pero su corta edad y el miedo de su familia, lo impidieron.
“Benji Joya, (quien hace labores de buscador de talentos ahora que es agente libre), nos ofreció llevarlo al Santos, pero no aceptamos, mi esposa se asustó porque dice que está muy chiquito”, expresó el padre de Ángel.
Eso sí, gracias a sus muestras de calidad y goles, esta pequeña estrella hondureña ya tiene un cupo reservado en el Chicago Fire.
Y mientras eso sucede, “Angelito” sigue brillando con el Cougars de su natal Elkhart y el Montoya Fire y se despide así: “Quiero jugar con la Selección de Honduras”.