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'Me gusta la yuca con Chicharrón'

El presidente del Real España, Mateo Yibrín, cuenta un poco más de su vida.

2010-12-15

Han pasado cuatro días, pero Mateo Yibrín sigue celebrando el título de su amado Real España. Ya son tres las copas de campeón que ha conseguido como presidente de La Máquina, pero va por más. En esta entrevista da detalles personales de cómo vivió la gran final ante Olimpia y cuenta cuáles fueron las claves para llegar al éxito con un equipo lleno de jóvenes.

¿Por qué no quisieron mover el juego de la final para el domingo?
No éramos nosotros, lo que pasa es que en San Pedro Sula, la gente del España está acostumbrada a jugar los sábados por la noche y en el Morazán. DIEZ hizo encuestas en línea y nosotros también en nuestra página y no nos iban a perdonar que jugáramos el domingo. Yo le dije a Ferrari: “Mire, licenciado, si cambiamos a domingo y no nos va bien, a mí nadie me va a salvar”. Era una decisión bien difícil y apostamos a la parte deportiva.

¿Cuando inició el campeonato se imaginó que al final iba a levantar la copa?
No, para nada. La verdad que ha sido una sorpresa muy agradable porque el torneo pasado, si usted recuerda, el Real España quedó fuera de la liguilla haciendo quedar mal a toda la institución, ya que íbamos ganando al Savio y en menos de 15 minutos nos metieron 4 goles.

Le dieron vuelta...
Sí, ese fue el momento en el que salimos tan molestos del estadio los dirigentes, que, sin necesidad de decirlo, coincidimos que el equipo debía tener una reestructuración fuerte.

Y lo hicieron...
Así es, nos sentamos a planificar. Con el liderazgo de Jaime Villegas en la parte deportiva nos dispusimos a hacer cambios radicales. A tal grado que toda la defensa de Real España, la campeona, no tiene ni 5 meses jugando junta. En este caso, yo creo que no se conocían, quizás sólo Tejeda y Maynor Martínez

¿Tres elementos claves que le dieron la copa a los aurinegros?
Sin ningún orden: primero, la dirigencia, ya que tomamos decisiones arriesgadas antes de la temporada, que así como podían hundir al equipo también podían hacer cosas interesantes; segundo: Zanabria tiene su gran mérito por ser el guía del trabajo, que no sólo manejó lo futbolístico, sino que lo mediático, lo psicológico. En momentos buenos y malos fue un pilar fundamental. Tercero: los jugadores, que sin ellos nada sería posible.

¿Cómo va a premiar a los jugadores por este campeonato?
Aparte de esa linda copa que patrocinó Televicentro, ellos tienen un premio que se definió antes de iniciar el torneo. Fue en una cena con los capitanes y algunos dirigentes del club donde se planifican los premios en caso de llegar a la liguilla, a la final y ser campeones. Gracias a Dios se ganaron el premio.

¿Se mantiene la misma plantilla para el otro torneo?
La mayor parte, el 95 ciento sigue. Si habrá cambios serán de dos a tres en un plantel de 36 jugadores.

¿Cómo ve el campeonato ahora en retrospectiva?
Fue un campeonato interesante, donde los equipos grandes, Marathón, Olimpia y España nos mantuvimos siempre arriba. La ausencia de Motagua en la fiesta fue lo curioso del torneo. Además, ver lo que hizo el Necaxa, pero lástima que no logró mantener el ritmo porque fue una buena sorpresa en el torneo. Y no resta más que esperar que el siguiente torneo sea mejor todavía.

¿Tiene alguna cábala antes de un partido?
Pues fíjese que no, Carmen. Yo sólo le pido mucho a Dios. Antes de esta final recé mucho a Dios durante el día. Es que estaba muy nervioso.

¿Cómo vio el partido?
Y bueno, el partido estuvo bueno, parejo. Nos metió ese golazo Bruschi y yo solamente miraba el reloj, se me iba el tiempo y volvía a rezar en el palco. Luego se da esa jugada, que no se miraba por dónde. Es cierto que teníamos un hombre más en la cancha, pero los diez jugadores de Olimpia estaban replegados, no había por dónde entrar, pero en ese tiro de esquina se pudo dar.

¿Qué le dice a la afición?
-Con una sonrisa de satisfacción: “Este título es para la afición que nos apoyó en los momentos difíciles. Especialmente cuando teníamos que salir a Choloma, a Puerto Cortés, pues España se quedó sin casa debido a que las autoridades sampedranas se olvidaron del deporte, no nos apoyaron y nos dieron la espalda, por lo que tuvimos que salir. Así que la afición que nos apoyó es la que se merece el título más que nadie”.

¿Cómo fue la celebración?

Mire, en mi palco, desde que cayó el segundo gol todo el mundo empezó a celebrar, pero yo les decía: “Cuidadito”. Mas ellos me decían: Vámonos abajo a celebrar”. Y yo necio que no porque Olimpia es un equipo tan derecho que en cualquier jugada nos podía empatar. Esperamos a que faltara el tiempo de descuento y allí sí bajamos a la cancha. Ya iba muy feliz, relajado. La gente de mercadeo del club me tenía la camisa de la Copa 10 y me la puse hasta que pitó Benigno.

¿Qué fue lo primero que hizo?
Ir a felicitar al profe Zanabria, que es una persona a quien el fútbol le debía. Ha vivido toda su vida para el fútbol trabajándolo en todas partes de Latinoamérica y nunca había tenido la gloria de levantar una copa.

¿Fue a la caravana?
Mi familia quería ir y fuimos -cuenta Mateo Yibrín-. Pero cuando llegamos a Popeyes tuvimos que doblar porque en el carro se montaron como 40 personas. Yo andaba con mi familia y sí me asusté mucho, entonces mejor nos fuimos para Friday’s, donde estaban otros dirigentes. Allí celebramos, pero a las 2:00 de la madrugada no aguantaba más y me fui.

EL OTRO MATEO

¿Qué le gustaba hacer de niño?
Fíjese que yo era de los que les gustaba mucho jugar afuera, no como ahora, que pasan con los juguetes adentro de la casa. Amaba estar con amigos y jugar mucho al fútbol. Creo que era un niño travieso, me regañaban mucho...

¿Lo castigaban?
-El presidente del Real España suelta una carcajada antes de responder: “Pues me daban más de algún fajacito ja, ja, ja...”.

¿Y en la escuela cómo le iba?

Creo que era un alumno promedio, muy deportista, estudié en La Salle y una de las cosas que más nos inculcaban era el tema del deporte. Siempre fui muy futbolero.

¿Romántico?
De chiquito, no mucho, yo era muy llevadero. Lo que pasa es que mi prioridad era el deporte.

¿A los cuantos años se casó?
A los 22, me casé joven. Me gradué de mi maestría en la Universidad y me vine a casar directamente.

¿Tan joven?
Son experiencias de la vida, tengo amigos que se casaron más grandes. Todo tiene sus ventajas y desventajas, lo más importante es disfrutarlo sin importar el momento que sea.

¿Felizmente casado?
Así es.

¿Enamorado?
También.

¿Y es romántico?
Un poquito, ahora más. Pero nunca fui una persona así, como los tachan, de romántico. Soy muy práctico.

'ME ENCANTA LA YUCA CON CHICHARRÓN'

¿Domingo perfecto para Mateo?
Levantarme, estar con mis hijos, ver fútbol en la mañana, almorzar con la familia, ver fútbol americano en la tarde y pasar pendiente del Real España.

¿Le gusta ir al cine?
Sí, pero compré un aparato para bajar las películas de internet, Apple TV. Entonces, como se pueden bajar las mismas películas de allí, casi no he ido en este año.

¿Su comida favorita?
La yuca con chicharrón. En la colonia Jardines del Valle hay un lugar buenísimo para ir a comer. Lo que pasa es que por las dietas es medio difícil a veces.

¿Y cómo hace para mantenerse tan bien?
Hago ejercicio, juego 3 ó 4 veces a la semana raquetbol. Eso me ayuda a mantener el peso.

¿Está leyendo algún libro en estos momentos?
Sí. Un amigo me lo recomendó: se llama a Journey to an Undivided Life. Es un libro de espiritualidad, de encontrar la vocación del ser, es muy interesante, se lo recomiendo mucho. Pero mi libro favorito es el de Lance Armstrong, It’s Not About a Bike.

¿Qué música escucha?
“Me gusta mucho la música en español, pero cuando uno ya es papá, escucha lo que ponen los hijos...”, se vuelve a reír.

¿Reguetón?
Sí, ando en mi celular la de Real España que hicieron unos puertorriqueños que vinieron acá: JKing y Maximan... Está buenísima la canción. Hoy en día es mi canción favorita.

¿Desayuno favorito?
Las tostadas francesas, me gustan mucho. Es que hago una dieta que se llama Miamia Mediterranean Diet, que todo lo que como tiene que ser trigo o de wheat o whole grain.

¿Cómo es su rol de padre?
Creo que el ejemplo es lo más importante. Y a veces es lo más difícil, hay tanto estrés, presiones del trabajo, de la familia, de la vida. Y mantener el buen ejemplo a los hijos es bien difícil. Pero lo que procuro todos los días es enseñarles buenos valores, que sean buenos ciudadanos, buenas personas, tanto para su familia como para el país. Además, los mantengo ocupados con el deporte.

¿Su esposa lo acompaña en el fútbol?
No es mucho para eso. La verdad es que no hay comodidad para que las mujeres vayan a los estadios. Hasta mi hija, que le gusta mucho el fútbol, a veces lo pienso dos veces antes de llevarla porque no es cómodo. Además del tema de la seguridad...

¿Lugar de vacaciones favorito?
Roatán, pero realmente, donde vaya con mi familia la paso muy bien.

¿Se considera vanidoso?
No sé qué significa el ser vanidoso, creo que la gente que me conoce es quien debe decirlo, pero no creo. Me exigen el trabajo y las ocasiones andar bien arreglado, pero cuando puedo me gusta andar muy relajado. Mi ropa ideal seria short, camiseta y tenis.

¿Colecciona algo?
Camisetas. Del Real España tengo muchas, pero me gusta regalarlas. Quizás tengo de unas 20 a 30. Además tengo muchas del Barcelona, soy un gran seguidor del equipo.

¿Partido favorito?
La final de la Champions en Roma. Fui invitado por el FC Barcelona. Fuimos al estadio, nos atendieron y después de la final celebramos con ellos. Fue increíble, estuve en una cena espectacular con dirigentes, jugadores, personalidades. Eso ha sido, digamos, la cúspide futbolística como aficionado.