El árbitro hondureño Said Martínez también fue uno de los afectados tras los violentos disturbios registrados en la previa del clásico capitalino entre Motagua y Olimpia; el automóvil del silbante fue uno de los que dañaron afuera del Estadio Nacional Chelato Uclés.
El vehículo del colegiado mundialista terminó con los vidrios rotos, evidenciando la magnitud de los actos vandálicos ocurridos en las cercanías del recinto deportivo, en el que el Ciclón Azul y el conjunto albo se enfrentaron a pesar de los disturbios.
Los incidentes se produjeron en la zona destinada al estacionamiento de buses de delegaciones deportivas y vehículos oficiales, donde grupos de aficionados lanzaron piedras y palos, provocando daños considerables. En ese sector, varias unidades fueron impactadas directamente, dejando como resultado la rotura de vidrios y afectaciones estructurales visibles.
Entre los casos más llamativos está precisamente el automóvil del árbitro mundialista, que no escapó de la violencia y terminó con serios daños materiales. De igual forma, los buses de ambos equipos también fueron blanco de los ataques. El transporte de Olimpia perdió completamente su vidrio frontal, mientras que el de Motagua presentó golpes notorios en su estructura.
Además, otros vehículos cercanos también resultaron afectados, incluyendo el carro del jefe de prensa de Motagua, que quedó con el vidrio trasero destruido. La mayoría de los automóviles estacionados en las inmediaciones del estadio sufrieron algún tipo de daño producto de los disturbios.
Estos hechos reflejan el nivel de caos que se vivió en la previa del encuentro, donde la violencia volvió a opacar el espectáculo deportivo y puso en riesgo no solo a jugadores y autoridades, sino también a todos los aficionados que llegaron a disfrutar de una tarde de fútbol.