Liga Nacional

Salvador Nasralla: El Olimpia-Vida en New Orleans 'fue un fiasco'

El comunicador analizó la situación de muchos hondureños en Estados Unidos.

2012-09-24

Estuve el 16 de este mes en New Orleans invitado por los organizadores del partido amistoso que Olimpia le ganó al Vida de La Ceiba 2-0 en una lluviosa tarde en la que seis mil compatriotas nos hicieron vivir una jornada muy emotiva de la que sacamos muchas conclusiones sobre el futuro que deseamos para Honduras.

Los catrachos que viven en los Estados Unidos están dispuestos a pagar la cantidad que sea necesaria para revivir el ambiente de su país y encontrarse con el fútbol, la única actividad que nos une independientemente de nuestra religión, raza o color político aunque en esto último la gran mayoría quiere un cambio porque debido a las malas prácticas de los gobiernos nacionalistas y liberales, la situación del país se ha deteriorado hasta el punto que cada vez mas compatriotas emigran hacia la tierra de Lincoln para poder mantener a sus familias y escapar de la inseguridad que reina en nuestras ciudades.

Futbolísticamente el partido fue un fiasco porque ninguno de los dos equipos quiso arriesgar y se enfrascaron en un encuentro trabado como si estuvieran en juego los puntos cuando en realidad el resultado del encuentro no tenía ninguna trascendencia. Poniéndome del lado de los aficionados, hubiera deseado que ambos clubes desarrollaran un match abierto, permitiendo a los creativos de ambos clubes jugar libres de marca individual para generar permanentemente acciones de peligro en el arco rival. Esperamos 76 minutos para ver el primero de los dos goles.

Como me dijo el técnico Carlos Martínez, en el futbol de hoy ningún equipo quiere perder pero el problema es que se va deteriorando el espectáculo y esa es una de las razones por las que cada vez asisten menos aficionados a ver la Liga Nacional.

Paralelamente al evento que vivimos en New Orleans, la Embajada Hondureña en Washington montó una celebración de la independencia para casi dos mil compatriotas lo cual está bien porque se persigue el mismo objetivo de unificar a nuestra comunidad. Lo que está mal es que en Estados Unidos viven 1, 200,000 hondureños y de ellos solo 100,000 tienen cédula de identidad para votar, o sea que más del 90% de ellos que enviando 3 mil millones de dólares al año sostienen la economía de Honduras, no tienen derecho a escoger autoridades honestas que podemos cambiar la triste ruta al caos en la que nos ubicaron los políticos de oficio.

Urge que el gobierno actual se preocupe por cedular a nuestros compatriotas que viven en los U.S.A., esa es una actividad prioritaria que está por encima de cualquier otra celebración. Somos la única comunidad latina en Norteamérica, que no puede identificarse al ser requerida por la autoridad y nos andamos escondiendo para no ser deportados.

Además, los catrachos se quejan porque en los consulados no les contestan ni el teléfono a pesar de que el gobierno gasta en cada ciudad sueldos mensuales de cinco mil dólares por cabeza en 1 cónsul y 3 ó 4 vice cónsules en las principales ciudades. Cada consulado le cuesta a Honduras aproximadamente USD 40,000 al mes y solo un 10% de los que viven en U.S.A. tienen acceso a sus servicios previo pago de onerosos cobros que la Ley de Honduras no estipula.