Diferencial en el juego aéreo y eficaz como asistente también, el guineano Serhou Guirassy acercó al Borussia Dortmund a los octavos de final de la Champions League ante el Atalanta, que sucumbió por 2-0.
Ha llegado en buen momento el conjunto de Niko Kovac a esta eliminatoria europea. A pesar de que sus últimos resultados en la fase de liga ante el Inter y el Tottenham le dejaron fuera del top ocho, el representante alemán ha sabido rehacerse tanto en la Bundesliga, en la que acumula seis victorias seguidas, como ahora, en la 'Champions'.
No suele desperdiciar su condición de local el Dortmund, fuerte en el Signal Iduna Park en las grandes citas que alienta una puesta en escena intensa difícil de seguir para los visitantes.
No pudo tener mejor arranque el encuentro para los locales, que a los tres minutos tomaron ventaja en una gran acción combinada, en ataque estático, con cambio de orientación hasta que llegó la pelota a Julian Ryerson, que asistió como suele ser habitual al corazón del área, donde Guirassy marca diferencias. Por altura y salto es superior a los zagueros y lo demostró. No se le escapó el pase y batió a Marco Carnesecchi a la primera.
El Atalanta sofocó la intensidad del rival y pasado el cuarto de hora rondó el área del Dortmund. Pudo empatar en una internada del polaco Nicola Zalewski, el que mejor entendió cómo dañar al cuadro alemán, pero su centro no lo alcanzó por poco Gianluca Scamacca.
A continuación, otra internada del polaco, en una acción calcada, no encontró rematador. Y sin embargo, en cuanto pudo, hizo el segundo el conjunto de Kovac. Ejerció de asistente Guirassy, que recogió un pase en el centro del campo y emprendió una gran carrera desde la izquierda. Nadie le pudo seguir. Le acompañó Maximilian Beier, al que centró. Y su compañero empujó el balón a puerta vacía.
Rafael Palladino quiso dar un giro al choque y sacó al campo a Isak Hien y Nikola Krstovic en lugar de Berat Djimsiti y Gianluca Scamacca en busca de más profundidad.
Surtió efecto de entrada el aire fresco de ambos. Especialmente con la aportación de Krstovic, que tuvo una buena oportunidad con un disparo que neutralizó Gregor Kobel, que no fue puesto a prueba en exceso.
En un tramo de más ida y vuelta, plagado de interrupciones, Julian Brandt también pudo sentenciar. En un saque de córner que intentó rematar Guirassy, le llegó el balón y tiró alto.
El Dortmund tuvo el partido donde quería. Mantuvo la distancia mientras el Atalanta no fue capaz de estrechar el camino. Ahora se ampara a Bérgamo para dar la vuelta a la situación y seguir en Europa.