Toda esta vorágine homicida se detuvo por un momento. Es la conocida como Tregua de Navidad.
El soldado raso William Setchfield recibió un balón como regalo de Navidad en 1914, mientras estaba en las trincheras. El historiador Francis Towndrow, que ha estado investigando el hecho, dijo que el joven pudo haber sido castigado por participar del juego.
Los soldados se encontraban en plena Guerra Mundial.
“Pasamos una maravillosa Navidad. Los alemanes llegaron a nosotros en la tarde y nos tomamos fotografías con ellos, pero sería una gran tarea poner todo lo que pasó en una carta“, escribió más tarde Setchfield a su familia.
La tensión entre ambos países estaba reflejada en los constantes ataques.
Kurt Zehmisch, de los sajones, escribió en su diario en 1914: “Los ingleses trajeron una pelota de fútbol desde las trincheras y muy pronto tuvimos un animado juego”.
“Esta Navidad, la celebración del amor, logró tener a enemigos mortales juntos como amigos por un tiempo”, agrega la carta.
Esta es la placa conmemorativa de la Tregua de Navidad.