El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desató una jornada de violencia que puso en alerta a buena parte del país y abrió un nuevo frente de incertidumbre rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Con Jalisco como epicentro de los disturbios, y una serie de bloqueos, incendios de vehículos y enfrentamientos extendidos a otras entidades, la pregunta comenzó a instalarse con fuerza: ¿está en riesgo la organización del Mundial en territorio mexicano?
Aunque en redes sociales y espacios de opinión surgieron voces que plantean la posibilidad de que la FIFA reconsidere las sedes asignadas a México, especialmente Guadalajara, especialistas en seguridad descartan, por ahora, un escenario de tal magnitud.
El consultor en política de seguridad, Alberto Guerrero Baena, considera que retirar la sede sería una medida extrema y poco viable en este momento, dado el grado de avance logístico, contractual y operativo que implica un evento de esta dimensión. “Es un proyecto que ya está muy montado”, advierte, al tiempo que subraya que la ruta más probable sería el endurecimiento de los protocolos de seguridad y no la cancelación de partidos.
LA POSIBLE DECISIÓN DE LA FIFA
En su análisis, el experto sostiene que la FIFA podría exigir un reforzamiento sustancial en materia de inteligencia, coordinación interinstitucional y prevención.
“Yo no creo que haya un tema de ese tipo, más bien es un tema donde la FIFA le pedirá México reforzar las acciones de seguridad, aquí sí veremos, desde una perspectiva, quizás más de colaboración con las fuerzas estadounidenses, sin mencionarlo claramente, porque no es la retórica del gobierno de México el tema de la de la entrada de fuerzas estadounidenses al país, que sin duda lo hemos visto que históricamente se ha desarrollado. Veremos ese reforzamiento en materia de inteligencia”, dijo en entrevista con diario ESTO.
Esto incluiría, eventualmente, esquemas de colaboración más estrechos con agencias estadounidenses, aunque sin hacerlo explícito debido a la sensibilidad política que implica la presencia de fuerzas extranjeras en México.
Históricamente, la cooperación bilateral en temas de seguridad ha existido, pero el discurso oficial mexicano ha sido cuidadoso en torno a la intervención directa de agentes foráneos.
La preocupación no se limita únicamente a las ciudades sede. Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey, sino también a las rutas de desplazamiento de aficionados nacionales y extranjeros.
Los actos violentos registrados en estados como Michoacán, Colima y Guanajuato, así como en puntos más distantes como Veracruz, Oaxaca o la carretera México-Puebla, evidencian que el desafío es de carácter regional y no exclusivamente local.
En un evento que movilizará a millones de personas, la seguridad en carreteras, aeropuertos, centrales de autobuses y zonas turísticas será tan estratégica como la protección en los estadios.
OTRAS OPINIONES DE EXPERTOS EN SEGURIDAD
Para Guerrero Baena, este será un examen crucial sobre la gobernanza y el control territorial en regiones particularmente sensibles.
El especialista también enfatiza un punto clave: la muerte de un líder no implica la desarticulación automática de la estructura criminal. “Se murió el líder, pero no se murió la organización ni su brazo financiero”, señala, anticipando posibles reacomodos internos y una eventual escalada de violencia derivada de disputas por el control.
En ese contexto, las próximas semanas serán determinantes para evaluar si el gobierno logra contener la inestabilidad y enviar un mensaje de control institucional.
A poco más de un año del arranque del Mundial 2026, México enfrenta no solo el reto logístico de organizar uno de los eventos deportivos más importantes del planeta, sino también el desafío estructural de garantizar condiciones de seguridad sostenidas.
Por ahora, la hipótesis de que la FIFA retire la sede parece remota; sin embargo, el margen de error es mínimo y la presión internacional, inevitable.