Estar a la par de jugadores de talla mundial como Messi, Iniesta y Xavi, habrían provocado un semblante de emoción que ni el propio brasileño podía creer.
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“No digo que fuera difícil adaptarme al vestuario del Barça cuando llegué, pero el primer mes fue complicado. Era una situación exquisita, claro, porque cuando entrada y miraba hacia un lado ahí estaba Messi y en el otro Xavi... o Iniesta, o Piqué. Parecía que estuviera en un videojuego: justo había jugado en la consola (con ellos) y de pronto lo tenía a mi lado', comenzó diciendo el '11' Blaugrana.
Y continuó detallando su timidez ante la impresión abrumadora de estar a lado de ellos.
'Al principio yo tenía vergüenza de hablar ellos. Son ídolos, son mis ídolos. Y yo era el recién llegado y muy joven sí', concluyó.
El ariete llegó al conjunto culé procendiente del Santos de Brasil en el 2013, y desde entonces se ha ganado un lugar en la platilla tras sus sorprendentes actuaciones y compromiso dentro del campo.