La Selección

Nasralla habla de amateurismo y subdesarrollo en Honduras

Salvador Nasralla analiza las diferencias en el comportamiento de un jugador que milita en Europa y un hondureño.

2011-11-28

Cada vez que hay fechas Fifa compruebo cómo los jugadores famosos viajan miles de kilómetros para integrar sus selecciones nacionales y regresan a sus clubes luego de dos intensos partidos disputados en un lapso de 3 a 4 días.

Varios de los futbolistas de nuestra Selección, excepto Maynor Figueroa, cuando vuelven a Europa luego de jugar con la Bicolor, no son tomados en cuenta para el encuentro liguero de su equipo.

España con sus jugadores del Barcelona y Real Madrid viajó a Inglaterra y jugó el sábado 12 de noviembre en Londres, esa madrugada viajaron cruzando el océano Atlántico y arribaron a Costa Rica después de 12 horas de vuelo para jugar contra los ticos el martes 15 de este mes.

Inmediatamente después del partido tomaron el avión y volvieron a cruzar el famoso charco en otro viaje de 12 horas para disputar el sábado 19 un encuentro liguero que en el caso del Real Madrid incluyó un desplazamiento adicional ida y vuelta de Madrid a Valencia y en el caso del Barcelona otro viaje interno desde Madrid a su sede catalana.

Además, los futbolistas azulgranas viajaron el lunes 21 a Milán para jugar por la Champions el 23. Estamos hablando de 4 partidos en 11 días con viajes transatlánticos incluidos y con compañeros y entrenadores diferentes, disputando encuentros en climas distintos (casi invierno europeo y verano en América) con el metabolismo cambiado por la diferencia horaria entre Europa y América y pese a todo Xavi, Messi, Higuaín, Casillas, Ramos y el resto de jugadores no reclaman y muestran rendimientos que nos hacen formularnos la pregunta del titular de este artículo, ya que nuestros jugadores se quejan por viajes cortos que deben hacer en nuestro agradable clima.

Lo peor es que en Honduras, cuando eventualmente les toca disputar encuentros sábado – miércoles – domingo, bajan notablemente sus rendimientos en el segundo y tercer partido.

Además, este ritmo profesional que observamos en Europa se mantiene sin descanso entre agosto de un año y junio del siguiente, con una sola pausa anual durante el mes de julio mientras aquí hay futbolistas que están fuera de actividad desde el 19 de noviembre hasta el 7 de enero y luego tres meses entre mayo y agosto.

De lo anterior se puede colegir que no se trata de razas superiores de los pequeños Iniesta, Xavi y Messi, sino de niveles de profesionalismo muy lejanos a los que tenemos en Honduras y en gran parte de Centroamérica. La preparación física a que son sometidos los futbolistas profesionales, sumada a la alimentación balanceada y al cuidado en su vida personal fuera de las canchas, nos condena a un subdesarrollo que se refleja en los resultados y es muy difícil de superar mientras persista nuestro amateurismo.