El triste final: 'Macho' Figueroa murió en soledad, alejado de su familia y trabajando en una floristería

El exfutbolista hondureño fue llevado en una ambulancia muy grave el sábado a las 3.00 de la tarde y falleció la madrugada del domingo en un hospital de San Francisco, California

Una de las últimas imágenes de Roberto 'Macho' Figueroa en vida cuando vino por última vez a Honduras hace más de ocho años. Fotos DIEZ
Una de las últimas imágenes de Roberto 'Macho' Figueroa en vida cuando vino por última vez a Honduras hace más de ocho años. Fotos DIEZ *
Kelvin Coello

El que una vez fue uno de los grandes futbolistas que le dio muchas glorias a Honduras y entregó su vida al fútbol. Al colgar las botas se fue a Estados Unidos, Roberto "El Macho" Figueroa, como muchos derroteros, se fue sin saber si volvería. Sus últimos días fueron en soledad y trabajando en una floristería.

La tarde del sábado 23 de mayo, Roberto “Macho” Figueroa se sintió muy mal, un amigo peruano con quien vivía en una zona residencial a las afueras del Centro del Comercio de San Francisco California, llamó a una ambulancia para llevarlo al hospital; ese día “El Macho” se fue para siempre.

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Los últimos días del exjugador de la Selección de Honduras, fueron lejos de su familiares, no tenía ninguno cercano, pues había decidido apartarse por motivos personales. Trabajó en los últimos meses en un negocio de venta de flores colombianas. Su trabajo, era seleccionar las mejores flores para luego ser empaquetadas y distribuidas en la ciudad.

Paula, una colombiana que fue la jefa del Macho; recordó con lágrimas en los ojos sus últimos días. “Él trabajó con nosotros en la venta de flores. Recuerdo que un día llegó a la tienda y yo necesitaba que alguien con fuerza para mover unas pesadas cajas; él muy amable, me dio la mano. Era súper organizado, tenía un don; y desde ese día se quedó a trabajar con nosotros”, recuerda la sudamericana a DIEZ.

Desde 2017, “El Macho” vivió rodeado de flores, fue su trabajo a diario. Él junto a los colombiano y peruanos que trabajaban en la compañía, tenían muchas anécdotas. Paula recuerda que con su esposo, siempre platicaban de fútbol y contaba las hazañas que hizo en la Selección de Honduras, en el Vida, Motagua y por supuesto en el Murcia y Hércules de España.

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“La última vez que yo lo miré fue a finales de febrero que trabajamos porque después de eso se vino el coronavirus y cerramos. Pero recuerdo a José Roberto como una persona de un gran don, era un lindo. Ese último día no se me olvida que se despidió, se fue a casa donde vivía con José, un peruano que también trabajaba con nosotros”, sigue recordando su amiga Paula.

LA ENFERMEDAD QUE LO DOBLEGÓ

En los tiempos de descanso en la floristería, Paula recuerda que José Roberto, como ella le decía, se pasaba hablando del fútbol colombiano y de James Rodríguez, futbolista que admiraba. "Con mi esposo hablaban mucho de fútbol, casi siempre y de sus dos hijos”, hace la reseña.

Pero la tarde del sábado, únicamente José, el compañero de casa del “Macho” sabía que el exjugador hondureño había sido llevado a un hospital. Ese día la ambulancia al salir de la calle, se perdió en una avenida de San Francisco, sin saber él, a qué hospital fue llevado.

Roberto Figueroa fue goleador en el Murcia de España y en la Selección de Honduras.

Pasó la noche del sábado sin noticias, el domingo, José, el peruano amigo del “Macho”, muy preocupado se fue por varios hospitales de la zona a preguntar por su compañero de casa sin recibir respuestas. La crisis sanitaria que vive EUA por el coronavirus dificultó las cosas.

Fue hasta el domingo por la tarde que tras llegar a una de las emergencias, se presentó como un amigo cercano a Figueroa y le dieron la información que no quería recibir. En efecto, José Roberto Figueroa Padilla de 61 años, había ingresado mal de salud el sábado por la tarde y había fallecido el 24 de mayo a las 2.00 de la madrugada; habían pasado ya nueve horas de su muerte luego de la angustiosa búsqueda.

Al ser una persona que no tenía familiares en la ciudad, José no le quedó otra que llamar a los que fueron los jefes del Macho en la floristería. Ese día Paula recibió la noticia y sintió algo impactante; pues no creía que nunca volvería a ver al amigable y sonriente José Roberto.

“Cuando me enteré no lo podía creer. Ese día con mi esposo nos pusimos a llorar y todavía cuando hablo de él no puedo con el dolor”, contó la colombiana que recordará al “Macho” porque con su enorme fuerza, movía las pesadas cajas que contenían flores sin problema.

Al estar en confinamiento debido al coronavirus, la familia de Paula que es la que administra la floristería en San Francisco, recuerda que no han vuelto a tener contacto con los empleados. Cuando preguntó cómo estaban hace unos meses, se enteró que José Roberto estaba perdiendo peso demasiado rápido. “Yo lo conocí a un poco gordito y fuerte”, recuerda.

Paula no sabe qué enfermedad tenía José Roberto. Lo único que si se resentía era de su rodilla derecha de la que sufría de un dolor, pues las secuelas que le dejó el fútbol le comenzaron a pasar factura ya en la tercera edad.

““Se quejaba mucho de la rodilla, me decía que la tenía fregada; él decía que no se operaba porque no tena quien le ayudara con las cosas del día del día. No supe de otras dolencias; pero en marzo que en San Francisco se vino una ola de coronavirus, me dijo mi esposa que Miguel Ángel (empleado de la floristería) salió positivo, y que José Roberto estaba bien, no les ha pasado nada”, cuenta la que fue la jefa del Macho Figueroa.

Paula y su esposo quisieron darle el último adiós al “Macho” pero no podrán, el Covid-19 los mantiene en cuarentena y el consulado de Honduras ya hace trámites para que el exfutbolista venga a descansar en paz en la tierra que le vio nacer. El “Macho” se fue rodeado de flores, como siempre lo hizo cuando corrió en las canchas donde recibió muchos halagos (flores).

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