Liga Hondubet
2010-09-30
Amó tanto el fútbol que el destino le concedió el privilegio de darle su adiós un día en el que se disputaba otra jornada de la Liga Nacional. De pronto llegó el pitazo final. Terminó el juego, no hubo tiempo de descuento, ni minutos extras. Qué paradoja la del balompié y de la vida misma. El ex integrante de Real España, Marathón, Olimpia y Vida, Orvin “El Pato” Cabrera, jugó su último partido.
Ayer una caravana inmensa lo acompañó camino al cementerio Municipal Los Laureles, el recorrido se volvió extenso, eterno. Cabrera falleció la madrugada del martes luego de padecer cáncer de hígado detectado hace apenas año y medio.
Narlin, su esposa, se perdía en una mirada melancólica, pero a la vez tierna porque a su lado contó con mucha gente que le dio fuerzas, animos, fe y esperanza como la presencia de hombres del fútbol como Carlo Costly, quien llegó al velatorio ayer por la mañana.
Wilmer Velásquez los respaldó moralmente, también llegó Marlon Peña, quien pidió permiso al Heredia de Guatemala para acompañar al que fue uno de sus mejores amigos, y tantas personas que estuvieron presentes en el sepelio de un “Pato” que mudó sus grandes zancadas al cielo.
“Gracias a todos por el apoyo que me brindaron a mí, mis hijos y a Orvin, quien desde hoy ya goza de la presencia de Dios, en verdad, gracias”, dijo Narlin, quien siempre se mostró fuerte, con algunas lágrimas sobre sus mejillas, pero sólo recordar al esposo fiel y querido le bastaba para aliviar su dolor.
En medio de su llanto y tristeza, Nayeli y Orvin Asiel, hijos del “Pato”, lanzaron una rosa al féretro de su progenitor y un adiós para la eternidad: “Gracias papá, sos el mejor, que Dios te tenga en su Santa Gloria...”.
Y de pronto llegó la orden de tapar el ataúd y sepultarlo tristemente bajo cemento y piedras. Y allí quedó el hombre que vivió por el fútbol y que dio todo hasta en su último partido, el de su vida.
Descanse en paz el gran Orvin “Pato” Cabrera.