Liga Hondubet

La colección que no tiene precio

Manrique Ávila, el ilegal y amigo de muchos jugadores de la Selección de Honduras, abrió las puertas de su casa en Miami y nos contó todito acerca de su repertorio de franelas regaladas… y el vídeo que grabó recientemente.

2010-09-04

“Una vez decidí que quería tener otro tipo de vida y por eso me marché mojado para Estados Unidos”, dijo Manrique Ávila, un personaje que con el paso del tiempo logró convertirse en un gran amigo de muchos futbolistas de la Selección y hoy en día en un artista reconocido por su reciente éxito El Ilegal.

La de Manrike, -nombre artístico-, es la misma historia de cientos de miles de hondureños que cierto día buscaron nuevos horizontes y emigraron rumbo al país de las oportunidades.

“Se sufre hermano”, dice mientras se acomoda en un sillón del edificio Plaza Azul. Y lo expone porque “tuve que viajar muchas horas en camión, caminé dos días por el desierto, no comí a las horas, aguanté frío, pero al final pude lograr el objetivo de cruzar la frontera”.

Lo anterior se liga a su vida porque una vez en Estados Unidos, como ilegal, inició una dura faena para ayudar a los suyos, “y de paso logré la amistad de muchos jugadores de la selección, con los que fui haciendo esta hermosa colección de camisetas”.

EL DESPEGUE

“Empecé a ser amigo de los jugadores con la amistad de Amado, de Jocón, de Iván… y a partir de allí iba al hotel de concentración, me los presentaban, los iba a recoger al aeropuerto, porque a veces los dejaban botados… A veces me pedían que les comprara tacos y luego ellos me los pagaban... Así hice muchas amistades”, dice con una emoción que se nota en el brillo de sus ojos.

Ese sentimiento se agiganta cuando debe hablar de las relaciones especiales que ha cultivado. “Amado, diría que es el mejor amigo que tengo en la Selección, aunque hay muchos con los que me llevo súper bien. Con Amado no somos amigos, somos hermanos. Para mí sus hijos son mis sobrinos y mis hijos son sus sobrinos. La esposa de él es mi cuñada y yo para ella soy su cuñado. En pocas palabras, nos llevamos muy bien”.

De hecho, el fan de la Bicolor y hoy artista internacional, en su inmensa compilación puede mostrar orgulloso las muchas camisetas que el ex capitán de la Bicolor y actual líder del Motagua le ha regalado.

“Mi afición por las camisetas empezó cuando Amado me regaló algunas camisas, luego fue con Rambo, David, Pavón, Milton, Tyson, Jocón… Creo que son más de 110 camisas, en las fotos sólo salen 70 y se quedaron fuera más de 40”, indica con esa emoción que se evidencia en la respiración, en las ideas fácilmente coordinadas y sus recuerdos nítidos.

EL ILEGAL Y SU MUEBLE

Hacemos repaso de los 13 años que lleva viviendo en Estados Unidos y recuerda que primero trabajó como albañil, luego en construcción de casas, hasta que cierto día tuvo la oportunidad de laborar para una compañía propietaria de varios grupos musicales hondureños.

Así, tras varios años empezó a cobrar para la empresa, las presentaciones de los grupos, hasta que cierto día pudo dar uno de sus más importantes saltos. Se convirtió en socio de una discoteca en Miami, la Caribe Club.

“Aquí la vida es difícil”, dice mientras aconseja a los parientes de inmigrantes en Honduras que “valoren los envíos que les hacen porque cuesta mucho trabajo, sudor, días enteros para ganar unos cuantos dólares. Muchos creen que aquí sólo se mueve un palo y caen los billetes. Tengo 13 años de buscarlo y todavía no lo encuentro”.

Así retoma el curso de la plática del nutrido estante de camisetas y asegura: “Todas las tengo en un mueble especial en el que las guardo con mucho cuidado y cariño. Todas son sudadas, no me gusta que me regalen nuevas. Para mí tienen que ser sudadas, que vengan de la cancha, directo a mis manos en una bolsa, eso para mí tiene un mayor valor”.

Y ojo que el único requisito de ese preciado tesoro, puede asombrar a cualquiera. “Si las camisetas no son nuevas, se las devuelvo a los jugadores. Una vez lo hice con Saúl Martínez y me la dio nueva y en la bolsa, cuando estaba jugando en un equipo de China. Entonces le dije: ¡Hermano, esa camisa a mí no me sirve, yo la necesito sudada!”.

Prosiguió: “Mi sorpresa fue que al siguiente viaje, usted sabe cuantas horas hay de China a Miami, la camisa apestaba porque venía mojada, sudada… pero me la trajo. Yo pongo ese requisito porque eso demuestra que jugaron con ella y para mí tiene un valor especial. Si así fuera, yo la podría comprar en una tienda. Lo más lindo de todo es que todas esas camisas son regaladas, nunca he comprado alguna”.

EL RECUENTO Y EL RECUERDO

Manrique es originario de Langue, Valle. Es pequeño de estatura, pero muy servicial con los jugadores, con la prensa y su amabilidad no tiene límites. Por esos gestos de afinidad con los hondureños, empezó su amistad con Amado Guevara porque le gustaba “escuchar e ir a ver tocar a la Tribu Lenca, banda en la que empecé a cantar”.

Luego lo hizo para muchos grupos musicales del centro, hasta cultivar la amistad con Amado y otros jugadores que le permitieron iniciar uno de sus más importantes entretenimientos.

“Amado me ha dado camisas de todos los equipos en los que ha estado, sólo no lo hizo de dos, del Valladolid porque recién empezaba en su carrera y luego que no me pudo regalar una del Saprissa, pero de allí tengo las de todos los equipos en los que ha jugado, incluso la de Chivas USA, donde sólo estuvo en tres partidos”, dice muy feliz.

El tema era tan agradable que así de fácil contó que también tiene en su inmenso tesoro, “camisas de Carlos Pavón cuando jugaba en Toluca, Necaxa y Cruz Azul… De Dani igual, que me regaló de Peñarol, Tecos y una de Olimpia”.

Y la camisa significativa es “una que Amado me dio y que la atesoro con mucho cariño porque es una que usaba el MetroStars sólo una vez en el año, en homenaje a un jugador. Es manga larga y Amado, al terminar el partido, me la fue a dejar a las gradas”. En ese momento los ojos se le ponían vidriosos.

LA CAMISA QUE LE HACE FALTA

“Wilson también me ha dado camisas. Tengo las del Wigan. Creo que la del Tottenham la tengo segura, pero debo esperar a ver cuándo puede regalármela”, dice Manrike con una seguridad que asombra.

“Ellos son mis amigos y sé que siempre tienen esa idea en mente de sorprenderme con una camisa”, dijo Manrike, el fan número uno de la Bicolor entre los fans residentes en Estados Unidos.

LE HACE A LA BACHATA

Y así El Ilegal por último nos contó: “así como he hecho esta colección de camisas, tenía otros sueños. Uno de ellos era cantar en Estados Unidos y grabar mi disco, lo he hecho, y me agrada saber que en estos momentos el tema pega mucho y se ha tomado como bandera de todos los ilegales”.

Es una canción versión merengue -llamada El Ilegal de Joan Sebastián- y otra bachata que consideró pueden abrir mercado. “Lo hago por Honduras, tratando de poner en alto el nombre del país”, dice Manrike con una sonrisa sincera y humilde. El artista y amigo de los seleccionados hace una semana disfruta de vacaciones en el país y de paso promueve su nuevo trabajo discográfico.

SU PERFILITO

Nombre: Manrique Ávila

Nació: Langue, Valle

Reside: Fort Lauderdale, Florida

Fecha de cumpleaños: 15 de septiembre

Casado: Dos hijos

Pasatiempo: Colección de camisas de jugadores

Jugador incondicional: Amado Guevara
Aficionado: Motagua.