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'No aguantaba otra operación': Donis

DIEZ estuvo con Donis durante la resonancia magnética que le realizaron.

2010-10-09

Donis Escober llegó al mediodía a la clínica de Diagnos con cara de preocupación porque le harían la resonancia magnética que le daría a conocer la gravedad de la lesión en su hombro derecho.

Diario DIEZ compartió con el Pimpollo esos momentos complicados de angustia y de mucha tensión.

“Como estás amigo, gracias por estar conmigo en este momento difícil. Espero que todo salga bien”, respondió Escober al ingresar a la clínica.

¿Cómo recordás la jugada de tu lesión?
Fue en una acción que no era para lesionarme, una pelota tan fácil vino a terminar en algo tan doloroso para mí, porque ahora estoy pasando esto.

¿Fue en la caída o cuando intentaste levantarte que te lesionaste?
Fue cuando intenté pararme -recuerda-, yo apoyé mi brazo y sentí que se fue el hombro para atrás y el dolor empezó muy fuerte.

¿Qué sentiste en ese momento?
Tristeza porque he pasado tres veces por esto y que me vuelva a pasar es muy doloroso porque es repetitivo. En una ocasión me tocó operarme y es algo que no quiero.

¿Viste en repetición la jugada de la lesión?
Sí, por eso me da tristeza porque no fue una acción grave, de choque, pero así es la vida, nosotros vivimos estas cosas y hay que estar preparados.

¿El mismo hombro que te operaste hace cinco años?
Sí, el mismo, y no quiero pensar en eso, pues fue muy doloroso y no quiero que vuelva a pasar.

¿Qué pensaste cuando estabas en el suelo?
En mi familia, en mi madre María Izaguirre, porque sabía que me estaban viendo y ellos conocen muy bien todo lo que viví con mis lesiones y estoy seguro que pensaban qué iba a pasar conmigo.

¿Sentiste bastante miedo?
Sí, porque se me vino a la mente todo lo que viví con mi operación, sin duda eso da miedo, pero confío en Dios que todo saldrá bien.

¿Cuál era el mayor temor?
Que me dijeran que me iban a operar, la verdad no aguantaba otra cirugía, yo he vivido momentos difíciles y no creo que pudiera soportarlo nuevamente.

¿Cuántas operaciones te han hecho?
Imagínate que tengo cuatro cirugías, tres en mis rodillas y una en mi hombro y es complicado.

¿Cuál fue la más complicada?
La de mi hombro, porque era un dolor bastante intenso, estuve dos semanas con el mismo dolor y por eso te repito que no quiero ni pensar que volviera a pasar.

Siendo pesimistas, ¿qué harías si te dicen que debés operarte?
No creo que lo haga y te confieso que si me tocara alejarme de las canchas lo haría porque no me vuelvo a operar, no creo que soporte otra operación después de todo lo que he vivido.

¿Cómo hacés para ser fuerte en este momento?
Mi familia me fortalece, cuando llegué a mi casa vi a mi hijo Donis y la vida me cambió porque no sólo es fútbol, hay cosas lindas en la vida y mi hijo es lo mejor.

¿Lloraste por lo que te pasó?
Sí, cuando llegué al camerino lloré, porque es duro pensar que las cosas te vuelven a pasar y créeme que esto es difícil.

¿Quién fue la primera persona con que conversaste para desahogarte?
Con Carlitos, el quinesiólogo del equipo, cuando estaba llorando llegó y me dijo que no estuviera así que las cosas iban a salir bien.

¿Qué te dijo tu esposa Nicole?
Estaba preocupada, cuando llegué me abrazó y me dijo que estaba conmigo y que Dios me iba a cuidar.

¿Pudiste dormir?

Estuve bastante pensativo, pero cuando recibí la llamada de mi mamá y con el apoyo de Nicole me relajé porque empecé a confiar en Dios.
Después de muchos minutos de conversación, Donis estaba preocupado porque entraría a la sala donde le realizaron la resonancia magnética.

La tensión crecía cuando el momento de ser evaluado se acercaba. “Donis, cambiate para hacerte el análisis”, le dijo el doctor Carlos Paz al meta olimpista.

Escober ingresó a la sala y la resonancia magnética empezó. 30 minutos más tardes salió el doctor Paz y le dijo: “Tengo buenas noticias, Donis”.

Al conocer el diagnóstico al Pimpollo le cambió el semblante, empezó a sonreír y compartió con nosotros su felicidad. La angustia había terminado para él.

Ya conocés los resultados, ¿qué sentís?
Soltó una sonrisa enorme: “Estoy feliz porque temía que fuera grave, gracias a Dios las cosas salieron bien”.

¿Cuál fue el diagnóstico?
Que había sufrido una luxación en mi hombro. Sólo se inflamó y me dijo que no es grave y que con la rehabilitación será suficiente.

¿Entonces, a pensar ahora en la rehabilitación?
Desde hoy empiezo con mi rehabilitación, no te imaginás qué bien se siente uno cuando se da cuenta que no hay peligro -dijo-. Por la tarde comenzaba su recuperación.

¿Qué pensabas en los momentos que estabas adentro de la máquina de resonancia magnética?
Me relajaba y trataba de pensar que todo saldría bien y gracias a Dios todo salió bien.

¿Ya te comunicaste con el doctor de Olimpia? ¿Qué te dijo?
Que ya empezara a trabajar con mi rehabilitación, desde ahorita voy a comprar dos bolsas de hielo para que se desinflame el hombro.

¿Cómo será la terapia?
Fortaleciendo los músculos de mi hombro con pesas y ejercicios específicos por varias semanas.