Este es el caso del mediocampista del Parrillas One, Juan Josué “Rambo” Rodríguez, quien dentro de un par de meses recibirá su diploma de Bachiller por madurez con excelencia académica, su índice ahora mismo ronda el 90%, en el colegio IHER.
Juan Josué con los profesores del instituto, asegura que lo han apoyado mucho.
“Rambito”, como le han apodado desde niño, por su afición a las películas de Sylvester Stallone, tiene 27 años de edad, lleva 28 materias en el colegio donde estudia y se traslada desde Cofradía a San Pedro Sula, los días de semana o a veces cuando no entrena y no hay partidos, permanece todo un sábado o domingo recibiendo el pan del saber.
“A mí me valía el colegio, cuando empecé, en vez de cargar los cuadernos, llevaba los tacos escondidos en mi mochila, porque al otro lado del instituto estaba el campo, en Copán donde saqué mi primer y segundo año de ciclo común, y solo me saltaba el muro y ya me iba a jugar. Si yo iba desde la casa con los tacos a la vista, mi mamá me iba a castigar, por eso siempre los llevaba ocultos, ja, ja, ja”, afirma entre risas Juan Josué.
El jugador del Parrillas One asegura que desea ser preparador físico al terminar sus estudios.
“Yo empecé a jugar fútbol desde que tenía 7 años, lo hacía descalzo en las calles, porque mi mamá me pegaba si yo rompía los zapatos, entonces ella me decía que no tenía dinero para comprarme más, y por no dejar de practicar fútbol, pues me tocaba jugar chuña con mis amigos, es una pasión que se lleva por dentro y lo dejaré hasta que mis piernas ya no lo resistan”, declaró.
“El bachillerato lo elegí por mi edad, solo es un año, pero llevo 28 clases en 10 meses, la materia de español casi nunca me ha gustado, esa es la que considero me da mucha guerra desde que estaba en la escuela, no va conmigo; me verán con la toga a finales de este año, iré a la universidad, pienso estudiar para ser preparador físico o algo por el estilo, pero siempre ligado al fútbol”, destacó.
LECCIÓN APRENDIDA
Juan Josué se siente apesarado por no haber estudiado cuando era más joven, pero nunca es tarde para seguir aprendiendo.
“Mi consejo es que no cometan el error que yo hice, se puede jugar fútbol y estudiar a la vez, solo que yo no lo pensé en ese instante, y ahorita me arrepiento, quisiera retroceder el tiempo, pero lastimosamente ya no es posible, estoy tratando de enmendar el error que tuve, porque ahorita no se puede dejar a un lado el estudio”, dijo.
También mandó un mensaje a todos esos futbolistas que desean seguir preparándose académicamente sin importar si son jóvenes o mayores.
Juan Josué junto a grupo de compañeras con las que recibe clases en el IHER
Y agregó: “Uno de mis mayores sueños es estar en un equipo de los llamados “grandes” y por qué no, si se me da la oportunidad de salir al extranjero, eso cualquier futbolista lo desea, descender es algo que me dolió bastante. Me costó mucho trabajo a mí y a todo el equipo, ascender, pero hay que tratar de superarlo y seguir adelante”.
Para “El Rambito” finaliza manifestando que ante todo, se quiere ver como un profesional, dentro o fuera de una cancha.
“Nunca se sabe las vueltas de la vida, hay que estudiar si queremos tener un gran futuro”, cerró.
Juan Joué en el aula donde recibe clases junto a su tutor Jorge Arias y compañeros.