El gesto de Infantino con Egipto, qué significa la seña del DT y el festejo de Argentina
Sigue la polémica en torno a la clasificación de Argentina frente a Egipto. La albiceleste está en los cuartos de final y ahora enfrentará a Suiza que derrivó a Colombia en los penales.
Sigue la polémica en torno a la clasificación de Argentina frente a Egipto. La albiceleste está en los cuartos de final y ahora enfrentará a Suiza que derrivó a Colombia en los penales.
La delegación de la Selección de Egipto terminó enfurecida con el arbitraje en los octavos de final del Mundial 2026. Tras quedar eliminados en un partido lleno de tensión, los jugadores y el cuerpo técnico africano lanzaron una durísima acusación que sacudió los cimientos del torneo. Denunciaron públicamente que la Copa del Mundo “está arreglada para que lo gane la Selección Argentina“.
Ante el enorme revuelo internacional, la respuesta de las altas esferas del fútbol no tardó en llegar. Minutos después del estallido de las declaraciones, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, respondió de manera contundente con un sorpresivo gesto político.
Gianni Infantino se encontraba este martes en la ciudad de Vancouver presenciando el duelo entre Suiza y Colombia, la otra cita mundialista de la jornada en los octavos de final. Desde uno de los palcos principales del BC Place Stadium, la máxima autoridad del fútbol mundial decidió actuar ante la crisis mediática.
Para calmar las aguas o fijar su postura, el dirigente suizo eligió fotografiarse en pleno estadio con la bandera de Egipto. Con este gesto, Infantino mandó un claro mensaje de paz para la delegación africana, intentando demostrar que la institución no tiene nada en contra de ellos y que prefiere hacer oídos sordos a los ataques recibidos.
A pesar del intento de la FIFA por bajar los ánimos, las palabras del director técnico de Egipto, Hossam Hassan, ya le habían dado la vuelta al mundo. El entrenador compareció ante los medios de comunicación en una de las conferencias de prensa más calientes de la historia de los Mundiales.
“Voy a decir lo que pienso sin importar las consecuencias porque ya no me importa. Claramente, el partido estuvo arreglado, y todo el mundo lo vio“, afirmó el estratega con un tono de total indignación tras ver cómo se les escapaba la victoria ante la Albiceleste.
El técnico fue más allá y cuestionó directamente la organización del campeonato internacional, apuntando al bando liderado por Lionel Messi. “Y quiero decir algo más, si tantas ganas tienen de que Argentina gane ¿Para qué llaman a todos a participar?”, agregó con mucha frustración.
Para cerrar su descargo con los medios internacionales, Hassan defendió por completo el planteamiento de su equipo en la cancha de Atlanta. “Fuimos el mejor equipo del partido, pero el fútbol es injusto. Tuvimos un penal y el árbitro anuló nuestro tercer gol, y no sé por qué“, sentenció.
Más allá de los micrófonos, las cámaras de televisión captaron un momento muy particular durante el compromiso. El propio Hossam Hassan realizó un llamativo gesto cruzando los brazos en forma de "X" en plena derrota 3 a 2, lo que generó un debate inmediato en las redes sociales.
En un principio, la gran mayoría de los aficionados y periodistas interpretaron la señal como una protesta directa por el polémico gol anulado a Egipto. Sin embargo, hasta el momento, el director técnico no ha salido a dar una explicación oficial sobre los motivos reales de su acción en la línea de banda.
Lo que añade más misterio e importancia al asunto es que la señal de la "X" con los brazos cruzados fue adoptada oficialmente por la FIFA. Este movimiento forma parte del nuevo protocolo universal del organismo para combatir el racismo y la discriminación dentro del fútbol.
Según el reglamento vigente de la Copa del Mundo, cuando un protagonista realiza este gesto, le solicita al árbitro principal activar el protocolo de emergencia. Esto sirve para denunciar formalmente un presunto acto de abuso o insulto discriminatorio durante el desarrollo del partido.
Mientras la delegación de Egipto masticaba la amargura y denunciaba conspiraciones, la realidad en Sudamérica era una fiesta total. Minutos después de que el silbante francés François Letexier pitara el final del emocionante encuentro, la locura se desató por completo.
Decenas de miles de hinchas argentinos salieron de inmediato a celebrar a las calles porteñas. Como manda la tradición en el país de los vigentes campeones del mundo, la multitud se concentró rápidamente en los alrededores del emblemático Obelisco de Buenos Aires.
El histórico monumento se llenó en cuestión de minutos de una densa marea de camisetas celestes y blancas. Entre cánticos, banderas y mucho color, la afición festejó una infartante remontada que mantiene vivo el sueño del bicampeonato en este 2026.