Dorlan Pabón, el cafetero que superó su duro pasado por amor al fútbol

El colombiano Dorlan Pabón perdió su padre antes de nacer y tuvo que dejar a su madre por sus problemas con el alcohol para escribir su propia historia en el Monterrey

Dorlan Pabón es un ejemplo de superación para muchos futbolistas colombianos en la actualidad.
Dorlan Pabón es un ejemplo de superación para muchos futbolistas colombianos en la actualidad. *
Redacción

No cabe duda que el fútbol es una forma de vivir y una razón para sonreír. Y sino que lo diga Dorlan Pabón, quien hoy es un vivo ejemplo no solo por su clase dentro de los terrenos de juego, sino que cuando era niño, pasó las verdes y las maduras situaciones de la vida, donde soportó los rigores de la situación económica de su familia.

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El inicio de su infancia no fue nada fácil, pues no pudo contar con la figura paterna, su padre murió y todavía peor, su madre era adicta al alcohol. Eso no era futuro para él. Pero el deseo de superación y evitar hundirse en un mundo perdido, su mente se iluminó y se fue a vivir con su tía, y ella le sacó adelante.

El más pequeño de seis hermanos, por cierto momento sintió que la estabilidad de su hogar comenzó a desplomarse y recuerda sus momentos difíciles. "A mí me ha tocado muy duro desde niño. Yo vivía con mi mamá y ella tomaba mucho (licor) y eso no era futuro para mí. Me fui a vivir con una tía. Ella me sacó adelante. Ahora vivo agradecido con ella, con su esposo y con su hija porque me recibieron", contó.

En ese desarraigo, creció este cafetero. Por eso, tal vez para abstraerse de su realidad, salía de su casa en el Barrio Campo Valdés en Medellín, apenas el día abría sus ojos hasta que la oscuridad se apoderaba del cielo.

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"Me mantenía jugando descalzo, sin camisa... Desde pequeño cogía un balón y me iba para la cancha desde las diez de la mañana y llegaba a las siete de la noche a la casa", explica el propio jugador.

Pero en la escena apareció la pelota. Aquella encargada de propiciar las mayores alegrías pero también las más crudas decepciones. A Dorlan le tocó vivir solo la primera parte porque en su existencia no cabían más tristezas. Claro que todo llegó de a poco.

Dorlan Pabón logró disputar Copa Libertadores con la camisa del Atlético Nacional de su país.

EL BALÓN SIEMPRE FUE SU GRAN ALIADO DE DORLAN PABÓN

En su vida la pelota tiene una importancia casi sagrada. El fútbol le ayudó a evadirse de la tristeza durante aquellos años de desarraigo familiar en el Barrio Campo Valdés, en Medellín. Abandonaba su casa por la mañana, con un balón bajo el brazo, y no aparecía hasta la noche.

"Me mantenía jugando descalzo, sin camisa... Desde pequeño cogía un balón y me iba para la cancha desde las diez de la mañana y llegaba a las siete de la noche a la casa", explicó en su momento.

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Antes de darse a conocer en el fútbol profesional, Pabón escaló en las categorías inferiores de Colombia gracias a su potencia, velocidad y a su potente disparo, sus grandes virtudes. Pese a sus cortos 1,70 metros de estatura, destaca por su explosivo tren inferior. Algo que vio el Envigado, el club que le "adoptó" tras su paso por el Bajo Cauca, de la Segunda División.

"Todo lo que tengo ahora me lo dio Envigado y el fútbol", apuntó cuando era un joven promesa, siempre con una sonrisa dibujada en su rostro. Un muchacho humilde, bregado en mil batallas, que ya demostró en el Betis de España, donde jugó cedido.

Su afán de superación. De deambular por las calles de Medellín detrás de un balón, pasó a ser reconocido y solicitado, pero sin perder sus raíces. "Hay que ser humilde y si uno consigue cualquier peso no se puede creer más que nadie porque todos somos iguales", afirmó entonces.

"MEMÍN", UN APODO CON SABOR A GOL

Nacido en Medellín, Colombia, con el nombre de Dorlan Pabón, pero conocido con el apodo de "Memín" por su parecido con un personaje de caricatura mexicana basada en el comic. Cuando hacía un gol bajaba de la tribuna en las transmisiones, el popular: "olé, olé, olé, olé, Memín".

Los goles y el talento de Pabón compraron rápidamente el corazón de los hinchas del Atlético Nacional, que con cariño apodaron a su ídolo de esta manera.

Con 32 años cumplidos, este cafetero cuenta con una larga trayectoria en el fútbol, puesto que se estrenó en la élite con sólo 18 años, en el modestisimo Bajo Cauca, donde estuvo dos temporadas, las mismas que duró en el Envigado, antes de integrar el At. Nacional de Medellín, donde alcanzó la fama con unos registros goleadores superiores al gol cada dos partidos, y mostrando una habilidad con el balón muy importante.

El punta cafetero era la figura del equipo verdolaga, y la primera estrella de la Copa Libertadores hace varios años. A finales del 2011 fue elegido por la IFFHS como uno de los diez delanteros más efectivos del mundo.

Velocidad punta realmente determinante, muchísima capacidad de desborde en las contras debido a esa energía que desprende en todas sus acciones, puesto que era fácil verlo aparecer por bandas, tirando diagonales o buscando desmarques en largo.

Esa capacidad de explosión, unido a que tiene un golpeo muy duro desde media distancia y es muy atrevido como buen jugador colombiano, le convirtieron en su momento de máximo apogeo. Hizo 17 goles en Liga, siendo además el máximo artillero en la Copa colombiana con otros ocho, y 7 más en la Libertadores. En esta competición ya apuntaba a que sería capaz de ser importante en el Viejo Continente.

LA LUZ DEL CALCIO ILUMINÓ SU CAMINO A LA SERIE A

Diego Pablo Simeone que dirigía al Racing de Avellaneda, le venía siguiendo desde que jugaba en el Envigado y quiso ficharlo a él y a Carlos Bacca para La Academia, pero el Parma italiano apostó por Pabón con el recuerdo del éxito de su compatriota, el gran Faustino Asprilla, en el mismo Parma entre 1992 y 1996, donde hace unos 20 años fue traspasado por el mismo Atlético Nacional. 4 millones de euros tuvieron la culpa. Jugó poco en Italia, sin poder demostrar nada. En Parma, trece partidos, y sólo un gol en la Copa.

En 2013 tuvo un paso por el Real Betis de LaLiga donde logró jugar 17 partidos y anotó un gol. Aquí cuando jugó ante el Barcelona de Tito Vilanova en el Camp Nou.

Después de un invierno, en el que Dorlan Pabón fue ofrecido por su agente a medio mundo, el Español tanteó su incorporación, y terminó firmando por el Monterrey mexicano y siendo cedido al Betis por apenas seis meses. Vlada Stosic, el director deportivo apostó por él, a pesar de sus raquíticos números en Serie A, y Pepe Mel halló lo que andaba buscando.

Muchos aficionados dudaron de su contratación y de que se adaptara a la Liga en tan poco tiempo, y pensaron que venía de paseo a Sevilla, pero desde un primer momento el fichaje fue visto como un acierto sobre el papel, y Mel encontró en Pabón un futbolista con presencia en los tres ejes del ataque, normalmente partiendo como segundo punta o, incluso, en una de las bandas.

SUPERÓ LA TENTACIÓN DE LOS MILLONES DE LA MLS

Dorlan Pabón, fue uno de los que sonó con mayor fuerza para reforzar al Inter de Miami que dirige Diego Alonso, dentro de la Major League Soccer de Estados Unidos. De entrada el atacante de Rayados negó algún contacto y reiteró que no piensa irse del club.“La verdad no quiero hablar de eso, nunca tuve comunicación con nadie, pienso en Monterrey, tengo contrato todavía, estoy feliz, agradecido, solo tengo cabeza para Monterrey”, comentó en conferencia de prensa. El cafetalero tiene contrato hasta el verano de 2022, luego de haber renovado su contrato con el club en octubre de 2018.

La realidad es que el Inter de Miami si estaba interesado en hacerse con Pabón y había puesto sobre la mesa una oferta que iba entre los 7 y 10 millones de dólares, algo que el jugador no tomó con seriedad pues en sus objetivos están ganar más títulos con los Rayados de Monterrey.

“La verdad estoy tranquilo, tengo la cabeza en la institución, quiero ganar más, quiero que el día de mañana, si me voy, me voy por la puerta grande, como llegué, pero en estos momento no pienso irme, pienso en Monterrey, tengo dos o tres años de contrato, estoy feliz acá”, señaló.

Dorlan Pavón fue el encargado de levantar la copa que declaró campeón a Monterrey campeón del Apertura 2019 de la Liga MX tras vencer al América en la tanda de los penales.

Recordar que el cuadro de Monterrey compró en dos ocasiones al jugador primero lo hizo al Parma de Italia en el 2013 por una cantidad de 4 millones de dólares y posteriormente lo hizo al Valencia por la cantidad de 6 millones de dólares; es decir, invirtieron 10 millones de dólares en el jugador y el Inter de Miami apenas cubría esa misma cantidad.

Con un rendimiento destacado, Dorlan Pabón sigue dando de qué hablar en el fútbol azteca y como en el balompié no hay nada escrito, su futuro no está tallado en piedra, por lo que no sería extraño verlo pronto en la MLS.

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