Un templo sagrado: El espectacular museo que construyó Maynor Figueroa

Es un lugar de ensueño. Íntimo. No es cualquiera el que tiene el privilegio de entrar. Es el espacio preferido del capitán de la H y en EXCLUSIVA, DIEZ pudo tener acceso a ese rincón memorable

Jorge Fermán

Cualquier calificativo se puede quedar corto para describir lo hermoso que es este templo que le rinde tributo al fútbol. A un futbolista. A la leyenda activa y viviente, pero en especial a una carrera que por años se ha forjado para quedar en la eternidad.

Este es el museo que en los últimos dos años, Maynor Figueroa, capitán de la Selección Nacional de Honduras, junto a su esposa Sandra, han construido poco a poco para guardar las memorias más importantes del largo viaje que ha hecho el histórico futbolista catracho, en su vida deportiva.

FOTOS: MIRÁ AQUÍ LA COLECCIÓN DE CAMISAS DE MAYNOR

Estamos en el lugar preferido de nuestro capitán. De Maynor. El exVictoria, Olimpia, Wigan, Hull City, Colorado Rapids, FC Dallas, Dynamo, bimundialista (Sudáfrica 2010 y Brasil 2014) con la Bicolor catracha y que busca su tercera Copa del Mundo en Catar 2022. “Esa es la motivación para la que sigo aquí”, susurra.

Dice que en ese espacio que nunca se imaginó tener, se siente dueño de todo. Y cómo no, si cada recuerdo que va de un lado otro, él lo ha plasmado gracias a una carrera brillante, que a sus 36 años aún asegura, que seguirá escribiendo más páginas gloriosas por mucho tiempo más.

Maynor Figueroa abrió las puertas de su hogar y compartió en exclusiva con DIEZ uno de sus rincones favoritos, su esposa Sandra ha sido clave en lograr hacer realidad este proyecto que inició hace dos años. Foto Ronal Aceituno.

El museo, como él mismo lo llama, nosotros le diremos templo sagrado, es de dos plantas y nuestra plática sobre este maravilloso lugar comenzó en el segundo nivel, ahí, en un par de metros, Maynor tiene agrupada decenas de camisetas que a través del tiempo ha ido coleccionando.

Muchas las ha intercambiado, otras han sido regalos de compañeros de equipo, rivales, excompañeros, a los que alguna vez le tocó enfrentar a nivel de selecciones.

“Cómo podría resumirlo, esta ha sido mi vida hablando de lo futbolístico, está plasmado todo lo que he ido logrando a lo largo de mi carrera. Cuando estoy en Honduras, este es mi lugar favorito, es el único lugar que me corresponde en esta casa. Cuando estoy acá, en esta área, me doy cuenta de lo afortunado que he sido”, nos comienza diciendo Maynor con mucha alegría, mientras suspira un poco y llena sus ojos de nostalgia.

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¿Y cuántas camisetas tenés? Le pregunto al capitán. Vuelve a suspirar y lanza una sonrisa antes de responder. “Son muchas”, incluyendo esta”, dice mientras señala la camiseta que yo llevo puesta. Es una del Wigan que él mismo me regaló durante mi visita a Wigan, previo al Mundial de Sudáfrica 2010.

Le explico que la camisa que visto, que es blanca y azul a rayas, con su apellido y el número 31 en la espalda, es especial porque con esa, Maynor enfrentó a Liverpool en el 2010 y lo venció 1-0, un resultado que le sirvió al Wigan para salvar la categoría. Sin duda que es especial.

“Tengo espacio para esa, es oficial, no es comprada en tienda, además fue de un partido importante, vos fuiste testigo”, me lanza sin parar de sonreír.

Maynor Figueroa recordó esta playera de Jorge Fermán, periodista de DIEZ, a quien se la obsequió en una cobertura realizada en 2009 en Londres.

Las camisetas, que no son todas las que tienen en su poder, pues aún hay adentro de alguna maleta por ahí, son de clubes y selecciones nacionales, y es complejo dar un número exacto.

SU ESTRATEGIA PARA INTERCAMBIARLAS

En la conversación, comenzamos a platicar sobre algunas especiales, aunque todas lo son para él.

“Yo tengo mi estrategia, cuando quiero cambiar camisas lo hago en el medio tiempo, a veces al final del partido, sabes que a mucha gente le molesta que un jugador salga corriendo a cambiar por una camisa. Lo que pasa es que estas son oportunidades únicas, cuando yo era niño miraba a varios de estos futbolistas y si tenía la posibilidad de cambiarla lo hacía, uno busca el momento”, explica, luego de que le mostrara una de camiseta de la selección española, con el número “5” y el apellido: Puyol.

Es nada más y nada menos que la intercambió con el defensor del Barcelona y de la Roja, tras el partido entre Honduras y España en el Mundial de Sudáfrica.

Vamos recorriendo lentamente por el lugar y ahí aparecen apellidos como el de Valencia (Antonio). “Mi hermano”, resalta. Otros nombres como el de Varane, Frei, Lucas Biglia, Akkindele, Filipe Luis, Thiago Silva, Kelly Acosta, Felipe Baloy, Kikin Fonseca, Kalou, Roberto Soldado, Adebayor, Walcott, Donovan, Anelka, entre otros.

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“La mayor parte de las camisetas son de jugadores que juegan en mi posición y admiro mucho”, sigue explicando.

Cuando le muestro la del mexicano, “Kikin Fonseca, dice: “Fue de las primeras con la Selección, fue hace como 40 años, ja, ja, ja. Pero la primera fue la de Johnson, delantero de Estados Unidos, fue en un preolímpico Sub 23, esa es la primera que cambié estando en una Selección Nacional".

¿Y CUÁL ES SU FAVORITA?

Maynor insiste que todas son especiales para él, pero hay dos que les da un lugar muy significativo. “La de Terry es una de mis favoritas, es un emblemático en el fútbol inglés, siempre lo admiré, incluso antes de llegar a la Liga Premier. Entre otras es la de Jonás Gutiérrez (argentino), esa camisa la conservo bastante, por su historia, luchó contra el cáncer y lo venció”.

Entre tantos colores, logos de grandes equipos, aparece una de las primeras que usó Wilson Palacios con el Wigan, usaba el número “5”. “La del “Mago”, aunque cuando llegó allá a Inglaterra era hacha y machete, nada de magia, solo era partir tobillos, ja, ja, ja”.

En otro sector tiene una buena cantidad de camisetas de sus excompañeros de Selección Nacional, entre ellos: Muma, Costly, Boniek, Pery Martínez (QDDG), Osman Chávez.

Pero cerca de la de Wilson Palacios, lucen otros notables nombres del fútbol mundial como los de Fábregas, Gareth Bale, cuando estaba en el Tottenham en una de sus últimas temporadas y antes de dar el salto al Real Madrid, además la de Luis Suárez cuando aún jugaba para el Liverpool.

¿Cuántos goles te metió Suárez?
“No recuerdo, varios seguramente, pero ese partido que la cambié con él, se lo ganamos”.
No podía faltar la de uno de sus jugadores favoritos, a los que le tocó enfrentar: Patrice Evra.

“La gente nos comparaba bastante, que podía sustituirlo en el Manchester United, pero él pudo ser el mío en el Wigan, ja, ja, ja, pero siendo realista él es un gran jugador, lo admiré, a él y a Nani”, recuerda Maynor.

Maynor además recordó momentos imborrables cuando le tocó enfrentar a grandes estrellas en la Premier League.

En esta primera parte de su museo, Maynor nos recuerda que aún no está al 100% terminado “porque me quedan muchos partidos más, Ojalá en Qatar Dios me ilumine para estar ahí y sumar esas”.

Asegura que nunca se imaginó tener un espacio así de especial, pues cuando comenzó a coleccionar las camisetas, la idea era solo tenerlas ahí, para el recuerdo, pero nada más.

Pero fue Sandra, su esposa, la arquitecta de este bello espacio. “Cada vez que veníamos de Inglaterra se fue acumulando, comenzamos a sacar, a ver, en una oficina comenzó todo, en este espacio, era un área verde, tenemos dos años de estarlo armando aproximadamente. Claro, yo le metí toque en el diseño, ja, ja, ja”, recuerda.

MUCHAS MEMORIAS IMBORRABLES

Luego de viajar en el tiempo y dar un recorrido especial con sus camisetas de colección par de trenes, vuelos y demás en ese largo recorrido con las camisetas, Maynor me invitó a bajar al primer nivel de su museo, pues ahí había muchas más sorpresas.

El espacio es hermoso, hay más camisas por todos lados, tacos colgados como si fuera una tienda de lujo, credenciales, posters, fotografías especiales, trofeos, medallas y muchos detalles que marcan toda una vida deportiva llena de éxitos.

En una esquina aparecen las camisetas que usó en los juegos mundialistas en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014.

“¡Uff! Las camisas de los mundiales, falta una, la que usé contra Chile en Sudáfrica, sé dónde está, pero no la tengo. Cuando veníamos de allá, hicimos escala y ahí se me quedó, pero la puedo recuperar”, nos dice.

Muy cerca, se impone una imagen donde aparece Maynor celebrando un gol junto a Carlo Costly. Fue el que marcó contra Jamaica en Kingston, y que nos dio el pase al Mundial de Brasil.

“No el que nos clasificó porque el camino fue largo, eso sí, fue decisivo. Sigo esperando que el “cabrón” me la venga a firmar. Mientras Costly no venga y no la firme, no tiene el valor total”, explica.

¿Pero cuántos pares de tacos tenés? Le consulto mientras observo el mar de botines de diferentes colores y diseños en una parte alta: “No tengo idea, solo los pongo, unos los he regalado, otros he dicho que deben quedarse. El 80 y 90 por ciento los he usado, son especiales todos”.

En la parte baja está ubicada una mesa de futbolito, encima están ubicadas más camisetas, también muy especiales. “Esta es la de los 100 juegos de la MLS, es importante, esta otra, la de los 170 juegos con la H, hasta los 170 se acordó la Federación, pero se les agradece porque los homenajes se dan en vida”.

Luego toma una en sus manos y me explica con mucha nostalgia. “Esta (una color naranja del Houston Dynamo) fue la camiseta que utilicé el día que falleció mi padre, el 15 de mayo de este año, yo uso el 15 en la camisa, me la firmó toda la familia. No he terminado la obra con esta porque la idea es enmarcarla. Aunque no la vean, la firma de mi viejo está ahí.

"La imagen que tengo de mi viejo no es de tristeza, hablar de él me cuesta, me pongo melancólico, así como lo veo, yo también sonrío”, dice y también señala una fotografía de su papá, don Rafael (QDDG), sonriente y acostado en una hamaca.

En ese mismo sector del museo, también hay algunas de las medallas de campeón con Olimpia, casi están todas. Además de otros recuerdos, como uno en especial, una fotografía de él cuando jugaba en su primer equipo, el Renovación Armeneña y enfrente, su camiseta de esos años. “

“No recuerdo cuántos años tenía en esa foto, por mucho tenía 11, aunque me mirás con tacos, no es que usaba, lo que pasa es que dijeron que si no nos poníamos zapatos, no salíamos en la foto, ja, ja, ja”, recuerda.

Recuerdo invaluable, una camisa de su primer equipo, el Renovación Armeneña, tenía 11 años cuando la vistió.

También tiene bien cuidados, su anillo de campeón en la Copa FA de Inglaterra, otros recuerdos como la famosa botella de champán, que le entregan al Jugador del Partido en Inglaterra. “Me lo dieron cuando metí el gol desde la media cancha con el Wigan”.

Además de un par de tacos, que son bastante especiales por su significado. Son con los que anotó el gol a Jamaica en Kingston. “Se los había regalado a Kevin Hernández antes de ese partido, pero se los pedí para jugar contra Jamaica, con esos anoté el gol y luego le dije: no te los puedo regresar, hermano”.

En otro rincón tiene una camiseta del Victoria, su primer equipo en Liga Nacional, además de tener una fotografía de un 11 titular de la famosa “Jaiba Brava”.

“La camisa del Victoria es muy especial, desearía tener más, pero era muy difícil quedarse con ellas, no la cobraban, pero te la mandaban a quitar, ja, ja, ja”.

No podían faltar más detalles del Mundial de Sudáfrica, estos ubicados en un mini bar, donde ha guardado sutilmente, sus carnets de las ligas infantiles, listados históricos, como el de un duelo Wigan –Manchester United con Cristiano Ronaldo como titular.

Para cerrar el recorrido, que duró un poco más de una hora, nos estacionamos frente a un maniquí, que tiene puesto el uniforme completo del Wigan, color naranja, una bufanda de los Latics encima y un par de tacos.

“Este uniforme lo conservo así, porque con ese día marqué, hasta ahora, el mejor gol de mi carrera, si fue guasa, fue buena guasa, ja, ja, ja. Desde el primer tiempo había visualizado que el portero jugaba salido, me arriesgué, o hacía el ridículo o ser héroe. Fui héroe. Ahí saqué la espada, como decía el maestro Chelato, a quien siempre le tengo mucho agradecimiento”. Su gol quedó enmarcado en la historia de la Liga Premier. Fue contra el Stoke City.

Es momento de ponerle fin a esta experiencia maravillosa junto al capitán de la Bicolor. Nos pusimos nostálgicos, viajamos en el tiempo y no paramos de reír al lado de uno de los grandes futbolistas que vio nacer nuestro país y que afortunadamente seguimos disfrutando de su juego y sobre todo de su calidad humana.

“Desearía que muchos compañeros y excompañeros hagan algo así, no igual, mejor, nosotros nos vamos y lo que quedan son los recuerdos. Aquí te das cuenta que todo el sacrificio que has hecho. Me siento un afortunado”, se despidió entre sonrisas y recuerdos que no se borrarán nunca.

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