La llegada de Karim Benzema a Al Hilal no pasó desapercibida y ya generó consecuencias fuertes dentro del plantel. Uno de los más impactados fue Darwin Núñez, quien considera que el arribo del delantero francés lo deja en una posición incómoda y con escasas chances de continuidad.
El atacante uruguayo entiende que Benzema aterriza al club saudí para ser titular indiscutible, lo que lo relegaría a un rol secundario. Esa situación provocó un profundo malestar en Darwin, que ve afectada su proyección deportiva a pocos meses de la próxima Copa del Mundo. Por ese motivo, tomaría la decisión de buscar una salida inmediata del club saudí.
Darwin Núñez resolvió marcharse de Al Hilal y todo indica que continuará su carrera en el Fenerbahce de Turquía. El club turco ya habría alcanzado un acuerdo total por un préstamo de seis meses, con opción de compra, aprovechando la necesidad del uruguayo de sumar minutos de manera urgente.
El contexto no deja de ser llamativo: hace apenas seis meses, Al Hilal había realizado un enorme esfuerzo económico para fichar a Darwin, desembolsando 56 millones de euros para sacarlo del Liverpool. En aquel entonces, el delantero aceptó el desafío seducido por el rol protagónico que le prometían, sin imaginar que poco tiempo después el escenario cambiaría.
Fenerbahce, por su parte, salió al mercado en busca de un goleador tras desprenderse de Jhon Durán, quien continuará su carrera en el Zenit de Rusia. Ante esto, apareció la oportunidad de sumar a Darwin, que ve con buenos ojos volver al fútbol europeo, aunque eso implique una nueva adaptación a otro club, otra liga y otro estilo de juego.
Cabe recordar que, al momento de dejar Liverpool, Núñez había explicado los motivos de su decisión:"Necesitaba tener rodaje porque estamos cerca del Mundial y quería tener minutos. En Liverpool no iba a tener tantos minutos, lo hablé con mi entorno y fue una decisión un poco complicada, pero estoy contento por esta oportunidad y estoy aprovechando al máximo".
Su paso por Al Hilal, sin embargo, termina dejando un sabor amargo. En total, el uruguayo disputó 22 partidos, convirtió siete goles y aportó cinco asistencias, números que no alcanzaron para consolidarlo como una pieza indiscutida en el equipo de Simone Inzaghi.