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Franklin Lobos vive por el fútbol

Franklin Lobos fue compañero de Iván Zamorano en cobresal 1989, le apodaban el “mortero mágico” por su potente pegada. El ex futbolista fue el minero 27 rescatado ayer en Chile.

2010-10-14

La vida sigue dando ejemplos de supervivencia. El rescate de los 33 mineros que estuvieron atrapados desde agosto en una mina de Chile, dejó capítulos que bien pueden servir para filmar una película de Hollywood.

Uno de los casos más interesantes es el de Franklin Lobos, un ex futbolista chileno que debió dedicarse desde hace cuatro meses a la minería por sus compromisos económicos.

Lobos se convirtió en una de las figuras más reconocidas de la mina debido a su paso por el fútbol profesional y ya había sufrido un accidente similar en 2006.

Jugó en segunda división, aunque también disputó una Copa Libertadores y formó parte de la selección chilena que clasificó para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984.

Fue volante de Cobresal de manera intermitente desde 1983 a 1989.
ZAMORANO, SU AMIGO, LE APOYÓ EN TODO MOMENTO

Si hay algo por lo que se le recordó a Franklin Lobos mientras estuvo enterrado junto a sus otros 32 compañeros, fue por haber compartido vestuario con el integrante y goleador de la selección de Chile, Iván Zamorano.

“Lobos era figura del equipo y yo apenas entraba algunas veces. Al año siguiente, me fui a préstamo a Cobreandino. Cuando en 1989 volví a Cobresal, ahí sí jugué en forma permanente con él”, rememora Zamorano.

“He estado al tanto de todo y en contacto directo con sus hijas Carolina y Claudia, además del alcalde de Vallenar, Cristian Tapia, con quien también jugamos en Cobresal”, agregó.

“A la distancia, un saludo emocionado y espero la otra semana abrazar a Franklin y a toda su familia, han sido momentos difíciles”, continuó el ex goleador.

Por último, Zamorano hizo un llamado para que haya más seguridad en las labores mineras, al recordar que su padre fallecido también se dedicó a esta profesión en su momento.
EL RECIBIMIENTO

Franklin, de 53 años, soltero, conductor en la mina, fue recibido con lágrimas de felicidad. Sin duda la sonrisa en los labios de Lobos no pudo ser disimulada desde su llegada a la superficie tras permanecer por más de dos meses a 700 metros de profundidad.

Separado, con dos hijas, Claudia de 20 y Carolina de 25, Lobos no perdió en ningún momento el amor por el fútbol.“Este fue el partido más duro de mi vida y lo gané”, dijo antes de ser traslado a un centro hospitalario cercano.

Familiares, amigos y periodistas colmaron el campamento Esperanza para verlo salir de la cápsula que lo ascendió del interior de la mina, allí lo esperaba su hija Carolina, que lo “enfundó” en un abrazo y un aplauso coronó su salida que ocurrió a las 4.18 pm, hora de Honduras.

“Grande, Franklin”, le gritaba la gente al verlo salir, mientras su hija le decía: “Te amo, papá”. Luego Carolina le entregó una pelota de fútbol autografiada, con la cual Lobos dominó y mostró sus mejores dotes.

“Bienvenido a la vida”, lo recibió el presidente Sebastián Piñera. El jefe de los operativos del rescate, Andrés Sougarret, escribió en su cuenta de Twitter:

“Grande, Lobos. Salir tocándola. Es un crack”. Franklin es un hombre de lucha, que nunca se ha cansado de pelear tanto dentro como fuera de la cancha, no hizo fortuna con el fútbol.

Trabaja como conductor de camiones desde hace cinco años y entró a la mina San José hace cuatro meses, mientras ejercía de manera paralela como conductor de un taxi.
25 AÑOS DESPUÉS

Luego de 69 días atrapados en la mina, los obreros comenzaron a ver la luz y volvieron a la superficie. Se reencontraron con sus familias y también ocurrió un hecho curioso. Manuel González fue el primero de los tres rescatistas que bajó a darles indicaciones y cuando dejó la cápsula y saludó a los mineros reconoció a Franklin Lobos.

González fue futbolista del O’Higgins, pero no llegó a ser muy conocido en el mundo del deporte. Su mayor logro fue haber marcado un gol en la Copa Chile en 1984.

Una vez jugó un partido ante Cobresal en donde había un tal Franklin Lobos. Pero ayer la vida los volvió a juntar, 25 años más tarde y a 700 metros de profundidad.

En el momento de verse nuevamente las caras recordaron aquel partido, pero uno como rescatista y el otro como minero. “El problema es que yo no convivía mucho con mis compañeros. Me iba a jugar bowling o tenis con los mineros, terminaba el entrenamiento y me iba a jugar con ellos”, contó Lobos.

Por su parte Manuel González se convirtió en rescatista desde hace más de 20 años. Una vez en el fondo de la mina, las imágenes mostraron el abrazo conmovedor con cada uno de los 33 hombres, uno a uno recibieron las instrucciones para utilizar la cápsula y el abrazo más fuerte fue justamente con Franklin, aquel futbolista que dos décadas y media atrás lo enfrentó en una cancha y que ayer fue clave para poder volver a la vida.

Historias, una más de las tantas que tendrán los mineros que sin duda el 13 de octubre de 2010 volvieron a nacer…