Kevin Álvarez confiesa el duro momento que vivió cuando fichó por Olimpia: "Yo dormía en el suelo"

El jugador del Norrkoping de Suecia recordó el duro pasado que ha tenido en su vida, donde le ha tocado dormir en el suelo y hasta salir a vender leche en camión

El defensor hondureño, Kevin Álvarez, sueña con volver a vestir la camisa de la Selección de Honduras en el proceso eliminatorio que se jugará rumbo a Qatar.
El defensor hondureño, Kevin Álvarez, sueña con volver a vestir la camisa de la Selección de Honduras en el proceso eliminatorio que se jugará rumbo a Qatar. *
Carlos Castellanos

Cerca de 10 mil kilómetros separan a Suecia de Honduras, pero los recuerdos siguen muy frescos en la memoria de Kevin Álvarez, jugador catracho que milita en el Norrkoping de la liga sueca, quien en entrevista con DIEZ, confesó el duro camino que ha tenido que transitar para llegar hasta Europa.

A pesar de no estar siendo titular en Norrkoping, Álvarez no solo se ganó el boleto a Europa, sino que le entregó su vida a Dios y hoy su vida es diferente en todos los aspectos.

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"Yo venía con la mentalidad catracha, donde esperaba que las cosas se me dieran luego, donde si no juego me frustro, pongo mala cara y eso me estaba jugando en contra, pero después pedí dirección al que no se equivoca y en intimidad le preguntaba a Dios", contó.

El defensor Kevin Álvarez celebrando un gol con la camisa del Olimpia que le hizo en 2016 al Platense en Puerto Cortés.

Al inicio de su llegada al equipo sueco y la poca participación con el club, el jugador quisieron frustrar su pensamiento. "Por un lado he estado un poco complicado porque no he tenido protagonismo, ni las oportunidades que yo quisiera, pero he aprendido a confiar más en lo que Dios tiene para mi vida, que lo que yo quiero".

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"Ahora veo las cosas diferentes, ese es el proceso, ya que Dios tiene cosas mejores para mí vida. Los compañeros en los entrenos me preguntan que porque tan alegre su no juego, y yo les digo que he aprendido a tener gozo en Dios y no en las decisiones que pueda tomar otra persona".

Ahora que inicia su segunda temporada en suelo europeo, Álvarez mira las cosas con más calma y muy claro en lo que le espera. "He aprendido a ser muy profesional, siempre que no voy en lista me voy al gimnasio, doy el extra. Muchos se sorprenden de los índices de cuando llegué a lo que soy ahora. Ya aprendí que ellos (suecos) no dan ventaja y como hondureño debo de trabajar el doble y si no me ponen, no es porque yo no compita".

Con una personalidad diferente y una sonrisa más sincera, hoy, Kevin Álvarez no duda en agradecer el momento en el que su amigo Rudy Williams le habló de la palabra de Dios.

"Muchos se han quedado con el mensaje erróneo y no la nueva persona que Dios ha hecho en mí. Yo agradezco la vida de Rudy Williams, que fue el que me vio en mis andadas y me invitó a ver la verdadera felicidad".

UNA VIDA SACRIFICADA PARA TRIUNFAR

No todo es color de rosa en el mundo del fútbol y los primeros pasos son duras y ásperos. El exjugador del Olimpia no olvida lo que tuvo que pasar en sus inicios en el conjunto merengue.

"Yo soy muy agradecido con Dios y hoy más que nunca, ya que de mí se ha hablado mucho, pero mi historia ha sido muy difícil. Me acuerdo que cuando yo llegué al Olimpia, me recogió Joel Diaz y yo llegaba con la ilusión que me darían un apartamento, pero cuando llegué a Tegucigalpa, me dieron un cajón con un baño y lavamanos. Ahí no había cama, tele, no había nada, y recuerdo que doña Luz me regaló una sábana, la tiré al suelo y con la misma me arropaba. Otras veces me iba a dormir donde José Escalante y por eso y otras cosas más es que no me pongo hablar, ni escuchar a cualquiera".

Los pensamientos siguen muy frescos en el lateral derecho hondureño. "Me acuerdo como si fuera ayer. Joel me dio dos bolsas de avena, una libra de azúcar y yo no tenía ni vaso para hacerla. Yo dormía en el suelo y era seleccionado Sub-17, salía en el DIEZ, pero esa era mi realidad. En Honduras la realidad del jugador se opaca en el ego y por pena no se abren".

Y añade: "Era muy difícil y aún recuerdo que cuando llegué al Olimpia no ganaba mal, pero no sabía administrar mi dinero. Lo que yo hacía, es que cobraba el dinero, me quedaba con dos mil lempiras y lo demás se lo mandaba a mi mamá, luego ella me mandaba 200 o 300 para comprar mis galletas y otras cosas".

Kevin Álvarez no desaprovechó el momento y también contó otro de los momentos duros en su vida, donde en su niñez tenía que salir a vender leche con los camiones repartidores y de esa manera ganar dinero.

"Yo iba a repartir leche con los camiones de la Sula. Yo le decía que me llevara porque quería ganarme un pistillo. Él me llevaba en la mañana y en la tarde regresaba de repartir leche y son cosas que las personas no las saben".

Las vueltas de la vida y los propósitos de Dios se cumplen a los que le creen. Hoy, Álvarez se da el gusto de tener una dieta con comidas especiales.

"Aquí llevo una dieta donde me piden comer mucho salmón, pollo y ensaladas, pero una libra de salmón cuesta como 200 lempiras y no vas a ir a comprar cuatro libras". dijo el jugador en comparación a la vida que se tiene en Honduras.

SIGUE SOÑANDO CON LA SELECCIÓN

Plagado de un proceso triunfador en las selecciones juveniles, Álvarez sigue con la tarea pendiente de poder consolidarse en la escuadra mayor, donde a pesar de no ser tomado en cuenta por Fabián Coito, el sueño sigue presente.

"Soy de los pocos jugadores que pueden presumir de haber ido a un Mundial Sub-17, Sub-20, Juegos Olímpicos, ya debuté en la Selección mayor. Pinto me llamó varias veces, pero después no se me tomó más en cuenta como para ser parte de los procesos, pero se que el momento va llegar y voy a ser el dueño de la banda derecha".

El jugador del Norrkoping confiesa que durante el proceso de Coito en la Bicolor, él no ha tenido ningún acercamiento con el uruguayo. "No he tenido pláticas directamente con el profe Coito, solo fue antes de la Copa Oro que hablé con el gerente (Gerardo Ramos), ya que me pidieron el pasaporte al salir en la lista preliminar, pero después no he tenido contacto con gente de la Federación, no con el profe Coito".

Pese a su gran paso por el Olimpia, Álvarez nunca tuvo la continuidad en la selección mayor, pero el desafío lo mantiene y no descarta lograrlo. "Yo siempre fue titular en el Olimpia y peleando títulos, pero nunca se me dio la oportunidad. Muchos periodistas me ponían el micrófono para tirar el dardo que quería la Selección, pero todo en su momento llega y ojalá que cuando me llegue sea para quedarme, no para ir solo a tomarme la foto".

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