Niño delgadito como una aguja. Trigueño, cabeza grande, bien portadito e inseparable de la única pelota que había en casa. Correlón, incansable, despreocupado, soñador, enamorado como nadie.
Andy Najar nació para ser grande, para que su nombre fuera famoso y para poner en alto el nombre de su pueblo, Santa Cruz de Marcovia.
“Desde chiquito decía que se iría del pueblo para ser un jugador importante y ahora... El chigüín cumplió su promesa”, relata doña María, su abuela materna y a quien le tocó criarlo un par de años.
“Me tocó andar atrás de ese cipote porque su mamá me lo dejó pequeño, recuerden que la mamá y el papá se fueron ilegales para Estados Unidos”, sigue contando doña María mientras sopla un airecito fresco en Santa Cruz.
Andy salió de su pueblo cuando apenas tenía 13 años. Se fue ilegal hacia los Estados Unidos al igual que sus padres. Su madre envió el dinero que le pagarían a un coyote para que lo trasladara desde Honduras hasta Estados Unidos.
“Pagamos 6 mil 500 dólares (unos 124 mil lempiras) para que el coyote, que es amigo de la familia, se llevara a Andy”, cuenta don Rafael, tío de Andy.
Y sigue contando: “Se tardó 20 días en llegar y según nos cuenta, gracias a Dios no le tocó sufrir nada en el camino. Su mamá tomó el riesgo en mandarlo a traer porque creía que su futuro estaba en Estados Unidos”.
Al cipote de Santa Cruz le tocó caminar miles de kilómetros, aguantar hambre, sed, frío, calor, deshidratación... para cumplir su sueño de estar junto a sus padres y comenzar a buscar una oportunidad en el país del norte.
DEMASIADO EDUCADO
Los recuerdos sobre Andy van de un lado a otro en la pequeña aldea de Santa Cruz. Todos quieren hablar de él. “Andy era un niño muy educado, buen hijo, buen hermano, buen amigo, nos sorprendía lo educado que era y que sigue siendo”, cuenta su tía Pacita.
De Andy, nadie recuerda una travesura. “No pasaba de que lo regañaran por andar jugando pelota y como tenía el campo al lado de la casa, no lo sacaban de ahí hasta que ya no se miraba nada”, recuerda doña Pacita.
La prima Vanessa ha compartido muchos años con Andy. En Estados Unidos vivieron dos años en la misma ciudad, pero ahora está de regreso en Honduras.
“Andy es un niño adorable, sinceramente no le puedo encontrar defectos, es un amor, el centro de atención de toda la familia”, dice.
GRAN JUGADOR DE MABLES
El pequeño Andy llevó una vida normal a pesar de que su pasión era andar con la pelota de arriba para abajo. A Andy le encantaba jugar canicas, con un trompo y andar bajando mamones en los potreros de vecinos.
“A Andy le encantaba jugar mables, era pesado, le gustaba pegar ñoclas, pero no le gustaba que a él le pegaran. Otra cosa que hacíamos era andar bajando mamones en los potreros de los vecinos”, contó Jimmy, su amigo de toda la vida y a quien apodan el Rambo de Santa Cruz por su parecido con Julio César de León.
El Rambo de Santa Cruz siguió contando que: “Con Andy era cosa seria jugar porque se burlaba de los rivales, se los quitaba con facilidad, se regresaba con la pelota, los dejaba tirados y se terminaba riendo”. “Siempre nos querían macanear por culpa de él porque se andaba burlando de todo mundo, pero nunca peleamos”, agrega Jimmy.
EL ORGULLO DE LOS NIÑOS
En las calles de Santa Cruz de Marcovia los pequeños juegan a ser Andy Najar. Todos creen que pueden alcanzar el sueño que hizo realidad Najar.
Hasta jugando un partidito en una mesita de futbolito, los pequeños nombran a Andy. “Te queremos Andy, queremos ser como vos”, sueltan el grito, pero no dejan de jugar futbolito.
“Andy es el mejor jugador de Honduras”, dice otro pequeñito mientras sonríe y enseña que le faltan dos dientes.
Todos adoran a Andy, al cipote juguetón que también es conocido como el “Cabezón”. “Le decimos Cabezón desde pequeño y nunca se enojó por eso, le gusta que le digan así”, cuenta Mauricio, otro de los amiguitos que dejó Andy en Santa Cruz.
Andy vive su propio sueño americano mientras que en Santa Cruz no dejan de hablar de él y de todo lo que está haciendo en la MLS. En la cancha que está a lado de su vieja casa, todos los cipotes de su edad persiguen el mismo sueño. El sueño de llegar a ser grandes...
SU GENTE
Cristy Munguía (amiga): 'Andy siempre fue bien tímido, es un gran amigo y siempre lo recuerdo. Espero venga a Honduras pronto para poder verlo. Ojalá él se acuerde de mí. Fuimos buenos amigos durante la infancia”.
Don Alfonso (abuelo): 'A Andy lo único que le puedo decir es que nunca deja de ser el cipote humilde de siempre. Ojalá no se me ponga grave con tanta entrevista y por la fama. Su familia está muy orgullosa por lo que está logrando”.
Ángela Montalván (maestra): 'Sinceramente siempre supimos que Andy iba a ser un gran deportista, siempre lo soñó y ahora lo está logrando. Era un buen alumno, cumplidor y dedicado. Lo único que lo desconcentraba era el fútbol”.
German Flores (amigo): 'Andy dejó una novia en Santa Cruz, era muy enamorado, siempre lo fue, ja, ja, ja. De Andy nunca tuvimos una queja como amigo. Estamos alegres por todo lo que está viviendo. No te olvidés de los amigos”.
Mauricio Aguilar (amigo): 'Que nos mande un uniforme, ja, ja, ja, es broma. a Andy lo queremos mucho. Siempre fue buen alero con nosotros. Lo de él era jugar y jugar, nunca anduvo pensando en hacer travesuras”.
Rafael Rodríquez (tío): 'Andy siempre fue un cipote correcto. Hay que pagarle para hacerlo hablar. No le gusta el protagonismo. Es un niño con buenos principios, muy educado. Andy le ha dado vida a nuestro pueblo”.
Jimmy Hernández (mejor amigo): 'La pasamos muy bien con Andy, somos amigos desde que nacimos y por eso lo conozco bien. Aquí en Santa Cruz no tiene idea cómo nos sentimos orgullosos de él. Esperamos que nunca se olvide de su gente”.
Pacita (tía materna): 'Mi sobrino es un niño especial. Nunca le ha dado problemas a la familia. Nunca ha tomado malos vicios y por eso ahora está triunfando. Andy siempre fue un niño soñador y muy inocente”.
Vanesa Canales (prima): 'Viví con Andy unos años cuando yo estaba en los Estados Unidos. Conviví todos los momentos cuando iba a la Academia del DC United y hasta el día que fue presentado. Fue todo un orgullo para mí”.