Osman el 'Tierno' Chávez sabe perfectamente lo que quiere y qué tiene que hacer para lograrlo. él quería una sopa de mariscos en su restaurante favorito en el puerto. Estando ahí, con una vista perfecta y una comida deliciosa, era fácil de entender su elección.
¿Cómo llega el fútbol a tu vida?
A través de muchas cosas, pero más que nada por la necesidad en la que yo crecí.
¿Cómo así?
Vengo de una familia de escasos recursos. Crecí viendo a una mujer muy sacrificada, que luchaba y hacía cosas de mil maneras para sacar a sus tres hijos adelante.
¿Hablás de tu mamá?
Sí, una mujer que nunca se quejó. Nosotros vivíamos en una casa de manaca. No tenía posibilidades a tener oportunidades de ropa nueva, de calzado y más. Yo encontraba en el fútbol, en aquellos tiempos, como un escape a divertirme.
¿Era tu salida?
Sí, la ilusión de mejores oportunidades. Una de las referencias que habían en el pueblo era “Kalucha” Fernández, pues yo escuchaba y miraba de su condición de vida. Vi que por medio del fútbol había posibilidad de sacar a mi familia adelante.
¿Le seguiste los pasos?
Sí, realmente el sentir que el fútbol me podría ayudar y podría tener un buen futuro. Mi ideal era construirle una casa linda a mi mamá, hacerla descansar de esa vida sacrificada que llevó por nosotros. Cambiarle la vida.
Un buena motivación. Pero, ¿sí te gustaba el fútbol también?
Claro, me gustaba mucho. Era sólo una muy buena oportunidad para cambiar el curso de mi vida y el de mi mamá. Ella sí fue mi máxima inspiración.
¡Ayyyy, qué tierno!
Quería ser un hombre de bien por ella. No me hubiera gustado beber, ser un muchacho de perdición. Ella había sacrificado mucho por mí. El fútbol fue mi escape a una diversión sana y esa posibilidad de mejorar nuestra vida.
¿Qué hiciste?
Saliendo de sexto grado me fui para San Pedro a estar en reservas de Platense Júnior y luego a través del profesor Hermelindo Cantarero logré llegar hasta Primera División.
¿Cambiarías algo de esa vida que tuviste?
Nada, no cambiaría nada. Realmente creo que si hubiera crecido en un hogar diferente, donde quizás no hubiera aprendido lo que era sacrificarse o teniendo muchas comodidades, pues talvez no fuera lo que soy hoy.
¿Qué de bueno recordás?
Creo que realmente aunque no habían tantas cosas en la casa, siempre hubo mucho amor, cariño, confianza. No teníamos televisor o grandes cosas en la casa, ni abundancias de comida, pero sí teníamos otras cosas. Una casa en la que no escuchabas gritos, no habían peleas ni discusión.
¿Un ambiente sano?
Sí, mi mamá nunca me levantó la mano. No recuerdo que me pegara jamás.
Seguro eras buen hijo también...
Claro, pero es que también ella fue una mujer muy pacífica, tranquila. Entonces el crecer en un ambiente así te ayuda. Como niño crecí con esa mentalidad. Uno es la imagen de sus padres, porque uno crece viendo algo y cuando uno crece es lo que viste de niño.
Muy buen punto...
Y como yo crecí sin ver pleitos ni nada, crecí tranquilamente. En general, en mi niñez yo pasaba pescando, buscando cangrejos, iguanas, caracol. Era una niñez muy sana. También a las montañas a buscar naranjas, mangos...
¡Qué actividades tan divertidas!
Sí, por eso no las cambiaría y cuando voy a mi casa me vas a ver sin camisa, descalzo y aprovecho hacer las mismas cosas. Me siento bien en ese ambiente. Lo más importante es no olvidarse de sus raíces. Yo siempre lo tengo presente, donde esté, porque mis raíces las llevo conmigo.
¿Y tu papá?
No tuve la oportunidad de crecer con él, a temprana edad él ya no estaba en casa. A mi papá lo conocí a los 18 años, yo ya era un hombre. Pero una de las cosas que también te puedo resaltar es eso, que a pesar que él no estaba en casa, mi mamá hizo el papel de ambos y jamás escuché que hablara mal de él.
¡Eso es muy importante!
Claro, porque cuando ya tuvimos la oportunidad de conocernos se pudo desarrollar una amistad bonita, realmente producto de lo que mi mamá me inculcó de niño, pues nunca habló de él, ni nada. Jamás, hasta la edad que tengo no he escuchado que mi mamá se exprese mal de mi papá.
¿Qué pasó con los estudios?
Siempre quise estudiar. Saqué mi primaria, pero después me fui a San Pedro con la intención de estudiar, pero fue cuando me involucré más
con el fútbol. Resultaba muy difícil tratar de llevar los estudios también. Casi que imposible.
¿Hasta dónde llegaste?
Ya en Primera División los retomé y llegué a perito mercantil. Pero de nuevo me moví de ciudad, pasé a Motagua y aunque me fui con la intención de estudiar, fue muy difícil, yo no quería ser un profesional mediocre. Yo quería ir a clases y ser consistente, porque sino le perdía el hilo a la contabilidad. Así que se fue dificultando mucho y me vi obligado a dejarlo.
¿Momentáneamente?
Sí, porque sigo con la ilusión de terminar algún día con eso que dejé iniciado. El estudio es algo importante, más estando claro que el fútbol no es algo para toda la vida.
¿Qué estudiarías?
No sé si me meto en otras actividades que ahora me apasionan. Sería sacar algo relacionado a lo bíblico, el pastoreado y dedicarme a la obra del Señor.
¿Cómo entró Dios a tu vida?
En un día muy especial, donde aquel niño que salió de casa con la intención de ayudar a su mamá y ver a través del fútbol la posibilidad de cambiar su vida, que se vio en una situación en la que comenzás a ver las dificultades que se podrían dar.
Que no sería fácil…
Sí, entonces esas palabras de que no lo lograría y todas las situaciones, pues comenzaron a afectarme. Entonces me vi confundido, quizás pude portarme mal, dejar de ser el niño que pensé y sabía eso podría ser mi fin. Y no quería que mi mamá me viera borracho o enfermo, porque no quería que ella sufriera por mí. Era un momento de debilidad.
¿Y ahí llegó Dios?
Conocí a un muchacho, álvaro Suazo, que me empezó a hablar de un Dios de amor, bueno, misericordioso. Y más que me lo demostraba con su testimonio. él se interesó en ayudarme, me agradó mucho su actitud y sentí curiosidad por experimentar lo que él hablaba.
¿Y fuiste a las reuniones?
Sí, conocí el ambiente de un grupo de jóvenes que me llamó mucho la atención. Muy alegres, tranquilos, que vivían bien, se relacionaban, eran sinceros. Me fui involucrando hasta que ya fui a la iglesia principal y le abrí mi corazón a Dios, esto en Puerto Cortés.
Qué bueno, Osman…
Sentí el llamado de Dios, no lo dudé dos veces cuando hicieron el llamado y pasé adelante. Tu pregunta inicial cómo entró Dios a mi vida, está en este día que tomé la mejor decisión de mi vida.
Buen testimonio...
Siempre que yo subo a los púlpitos y doy mi testimonio a los jóvenes, yo les digo que ese ha sido el mejor fichaje que yo he realizado. El mejor contrato. Porque no es haber jugado un Mundial, jugar con Motagua o Platense, o estar en el extranjero, o ser campeón… lo mejor que me ha pasado, sino que es haber entregado mi corazón a Cristo.
¿Y luego?
Mi vida cambió, todos esos sueños que yo tenía he podido ser capaz de ir lográndolos uno por uno. El niño que quería que su mamá descansara, lo logró, porque está descansando, con la casa que quería para ella y una vida tranquila. Es a través de Dios que se encuentra el camino al éxito, por eso la gloria se la doy a Dios y agradecido eternamente porque él ha sido la fuente, la fortaleza y el canal por el cual mi vida ha cambiado, mi mejor decisión.
Y también te envió a tu compañera.
Sí, fue un amor a primera vista, desde el momento que la vi… wow… me impresionó. Yo me dije: “Esa muchacha tiene que ser para mí”.
Sos un romántico…
Después busqué la forma de acercarme a ella. Estaba pequeño. Fue en San Pedro, no me había ido a Puerto Cortés. Nos hicimos amigos, hasta llegar a ser novios, ya luego el tercer proceso que se convirtiera en mi esposa.
¿Costó enamorarla?
Claro, ha sido uno de mis grandes retos.
¿Algún consejo para enamorar a una mujer?
La perseverancia. Pero creo que también puedo resaltar algo que hoy por hoy se ha perdido, es la amistad y el noviazgo después. Pues uno con la amistad va conociendo a la persona para saber si podría o no valer la pena.
Es cierto, ahora se conocen, frecuentan un poco y de un solo al noviazgo.
Sí, o si no de un solo al casamiento. Por eso a veces hay muchos fracasos matrimoniales, porque realmente es a través de la amistad que se percibe si esa persona es con la que se quiere pasar el tiempo. Pues si funcionan como amigos y como novios, entonces seguro funcionan como esposos.
¿Cómo le pediste matrimonio?
Ella trabajaba en el supermercado Paiz y yo llegué. Puse atrás de unas cosas el anillo escondido. Ya caminando con ella por la tienda, me paré ahí y quedé como viendo unas cosas. Di con él (anillo) y le dije: “¿Esto qué es?, creo que un cliente lo dejó”. Ella me dijo que no sabía y que lo sacara.
¡Ayyyyyy... sos un enamorado!
Lo saqué. Se lo di y le dije que había que irlo a reportar, ella lo abrió y ya ahí le dije. Me salió muy bonito, es algo inolvidable, en ese momento le dije que fuera mi esposa. Un momento emotivo para los dos, de mucha alegría.
¿Cuándo fue la boda?
Fue en 2006, una boda familiar, estaba a punto de arrancar el campeonato con Platense. Con los mejores amigos y familia. Primero la boda civil y al día siguiente fue en un hotel en San Pedro con los invitados, pero algo sencillo y maravilloso, lindo como siempre lo había querido. Pues quería que uno de los hijos de mi mamá se casara.
¿Y eso?
Quería que ella viviera eso. Yo era el más pequeño y mi mamá no había tenido esa oportunidad. Yo quería darle la satisfacción. Lo hice y fue maravilloso.
¿Qué hace que una pareja se complemente?
Yo creo que son muchas cosas, pero una que es base es a través de conocerse bien y tener una buena comunicación. No sólo como pareja, en cualquier relación, amigos, padre e hijos. Tiene que haber confianza, comunicación y respeto, pues sino estamos en nada. Para uno poderse complementar se tienen que tener o al menos trabajar en esos factores. Para conocerse mejor y más siempre. El amor es importante, pero debe ir acompañado de más elementos. Puede llegar a morirse si no es cuidado o se trata bien.
Contame de Osman Jr
Tiene cuatro años, es un varón de casa. Es nuestro príncipe y es el primero. Es muy parecido conmigo.
¿Físico o comportamiento?
Físico y en cuanto a cómo se comporta también. Tiene muchas cosas del papá, pues la mamá siempre le dice: “vos sos como tu papá”.
¿Cómo?
Lo dadivoso, lo amigable, cariñoso, la energía. Estamos muy felices y contentos de poderle enseñar muchas cosas. Porque la mejor herencia que uno como padre puede dejarle a sus hijos es guiarles a una vida que no lo lleve a problemas, a perdición, sino a ser un hombre de bien. Ese es nuestro objetivo.
Y ya pronto la princesa de casa también...
Claro, que crezca viendo a sus papás llevarse bien, amándose. Son factores muy importantes para que nuestros hijos sigan nuestra imagen cada día.
¿Vendrán más hijos?
A ver, yo creo que por ahí esperamos tres o cuatro, no sé, lo que Dios dé. Los hijos son un regalo de Dios, para mí. Así que lo que Dios esté dispuesto a darnos serán bienvenidos a casa.
El fútbol es un viaje para disfrutar, pero que como todo en la vida tiene que llegar a su fin. A diferencia de muchos vos ya sabés qué será tu nueva aventura.
Claro, realmente me apasiona llevar el mensaje que me cambió la vida, ese mensaje de paz, esperanza, de poderles decir a los demás que sí, que Dios puede cambiar sus vidas así como cambió la mía. Yo comparto con la gente, les digo que yo no era nadie, no era nada, no tenía ni para calzarme, hasta pedía zapatos prestados. Realmente aquello que no tenía cuando Dios vino a mi vida comenzó a haber en abundancia.
Así es con todo…
Hay muchas personas más que viven sin esperanza, pensando que no son nadie, que no son nada, el poderles servir de imagen, dándoles ese mensaje para quienes tienen quizás una vida superficial, basada en vicios, en perdición, en alegrías pasajeras… recordarles que Dios es la felicidad eterna.
¡Amén!
Por la condición en la que el mundo está, igualmente sufro. Porque sabes que Dios tiene algo bueno para todos. Al dejar el deporte, dedicaré mi tiempo completo para ir de lugar en lugar. Lo mejor que me ha pasado en mi vida fue entregarle mi corazón a Dios. Mi historia será una herramienta para llevar su mensaje.
Con los compañeros de equipo, ¿cómo funciona?
Ellos aceptan mis creencias, más que hablarlo, lo ven en mí. Me llena de satisfacción que puedan ver cómo actúo. Que así como lo hablo, también lo practico, por eso no he tenido ningún problema y tengo el respeto de mis compañeros.