Internacionales
2011-04-12
Muchos daban a Danilo Turcios por terminado a raíz de las constantes lesiones que lo han afectado en los últimos torneos. Pero el Enano mostró disciplina y perseverancia para volver y convertirse en el alma del Olimpia en los últimos dos partidos que ha realizado el León en el Clausura.
Días, semanas, meses de terapias, de entrenamientos y de mucho dolor tuvo que soportar el volante para volver a jugar. Al final de tanto trabajo, el fútbol y Dios lo han premiado con regresar nuevamente a las canchas.
Lo que sí está claro es que Dani significa mucho para el albo. El equipo de Juan Carlos Espinoza con Dani es uno y sin Dani es otro, eso se refleja en el terreno de juego.
EL REGRESO
Fue el 16 de enero del presente año contra el Hispano en Comayagua que Dani se lesionó. Apenas jugó cinco minutos. Pasaron seis meses para volver a las canchas y lo hizo en el partido más importante para el aficionado y para el jugador olimpista. El León perdía 1-0 contra su más enconado rival, Motagua.
Dani tuvo que entrar para darle otra cara al equipo. Ingresó algunos minutos que fueron suficientes para que el líder y capitán se convirtiera en figura y en el salvador, logrando el tanto del empate.
OTRA VEZ
Contra Marathón no fue el mejor de todos los clásicos. Dani no fue titular, pero Juan Carlos tuvo que utilizarlo para tratar de cambiarle la cara al partido.
Dani jugó apenas 23 minutos en el Morazán y Olimpia fue otro. Hubo más peligro, más vértigo, más profundidad cuando el Enano tomó las riendas de la media cancha. No hay duda que él es un líder y un jugador importante para el Olimpia.