Eduardo Espinel no solo conquistó el bicampeonato del fútbol hondureño, también se adueñó del relato tras darle a Olimpia la copa 40 luego de vencer a Marathón en la Gran Final del Apertura 2025. En medio de una fiesta inolvidable en las gradas, el técnico uruguayo explicó la euforia que lo llevó a recorrer el estadio abrazando hinchas, en una imagen que rápidamente se volvió viral.
“La locura es que sentía que tenía que abrazar uno por uno para agradecerles. Esto reivindica el fútbol hondureño. Como le he dicho a los colegas y lo sigo diciendo, hay que apostar al fútbol porque hoy se vio el manifiesto de que cuando se ofrecen buenos espectáculos, la gente responde. Entonces el fútbol hondureño no está muerto, como dicen todos. Hay una base linda. Ayudemos a que crezca. Y bueno, creo que hoy fue una manifestación social extraordinaria, donde yo nunca la había vivido. Por eso la euforia de querer abrazar a todos, para agradecerles tanto cariño que nos han dado”.
Las palabras llegaron también como respuesta indirecta, pero contundente, a Daniel Otero, directivo de Marathón, quien en la previa de la final lo llamó 'payasito'. Espinel no esquivó el término y lo transformó en bandera de triunfo: "Mientras sea un payaso y gane, sigan al payaso para adelante”.
El entrenador reconoció que el éxito alcanzado en Honduras superó por completo cualquier expectativa que pudo haber tenido al llegar al país, aunque siempre creyó en el trabajo y en la idea futbolística como camino al título.
“No lo imaginé. Uno siempre sueña con ganar, y más en un cuadro grande, pero sabemos las dificultades que hay en este fútbol, que es muy parejo. Hoy se vio lo de Marathón, un rival dignísimo en todo el semestre, con jugadores extraordinarios, con un fútbol muy bueno y con un buen entrenador. Y bueno, la única manera que teníamos de ganar este partido era doblegarlo desde el punto de vista futbolístico y creo que quedó demostrado que, como he dicho, se pueden ganar finales también jugando al fútbol. Y hoy quedó demostrado”.
Espinel aseguró que dirigir a Olimpia marcó un antes y un después en su carrera, al punto de reconocer que jamás se imaginó viviendo un momento como este fuera de su país.
“Superó la expectativa, estoy en un club gigante. Nunca imaginé estar donde estoy hoy, ni haberlo soñado, porque me superó la expectativa. Y bueno, lo único que yo quería y deseaba con mi cuerpo técnico era estar a la altura de lo que es Olimpia”.
Sin embargo, el bicampeón no escondió la espina que aún tiene clavada por el fracaso en la Copa Centroamericana, donde Olimpia se quedó a las puertas del título y le pidió perdón a toda la afición del conjunto melenudo.
“Por ahí nos quedó en deuda la copa internacional, y eso sí hay que pedirle disculpas a la hinchada porque había grandes expectativas. Los penales nos jugaron una mala pasada, pero bueno, vamos a redoblar la apuesta para que en algún momento le podamos dar esa alegría a la gente también”.
Consultado sobre si esa derrota sigue siendo una asignatura pendiente, Eduardo Espinel fue claro y volvió a resaltar la fortaleza del grupo para levantarse después del fracaso y salir campeón en el torneo local.
“Estuvimos cerca. Quedó demostrado que estuvimos cerca. De hecho, no perdimos ningún partido en la copa. Fue un sabor amarguísimo, pero este grupo tiene eso: se repone ante la adversidad. Y bueno, quedó demostrado que siguió trabajando y consiguió un nuevo título”.
El DT de Olimpia hizo referencia a que los futbolistas que estuvieron en la Selección de Honduras hicieron falta en los entrenamientos del club melenudo para preparar algunos partidos donde fueron superados.
“Cuando nos faltaron los jugadores de la selección, pero no porque no estuvieran en la cancha jugando. Yo siempre digo que cuando vos tenés buen plantel, la competencia de la semana es lo que vale, el día a día, que cada uno se esfuerce. El marcar a Yustin, el marcar a Jorge, el marcar a los cipotes, enfrentándose en cada entrenamiento. Y a nosotros nos faltaron muchos días esos jugadores. El rendimiento de los entrenamientos no es el mismo y eso repercute en la competencia. No es que no estén en el partido, es que no están en el día a día para nosotros trabajar con ellos, y eso nos dificulta. Cuando ellos no estaban, se dificultaba el trabajo en la semana”.
Sobre el grupo que hoy es bicampeón, Eduardo Espinel lo definió con palabras simples, pero contundentes.
“Humildes, no se cansan de ganar y trabajadores. Jugadores que saben que son, entre comillas, titulares, pero le dan el 100% en cada entrenamiento. No se dejan estar y trabajan para mejorar cada día. Eso es este grupo”.
También hubo espacio para despejar el mito de las cábalas y explicar su característica vestimenta negra en el banquillo, pero dejó claro que no tiene naca que ver con algo de cábala.
“No, no, no. Cábala nada. Ustedes me verán todo de negro. No tiene ningún significado especial. Yo me empecé a vestir así... Si ustedes recuerdan el partido con Choloma, yo usé la misma ropa que usaba siempre en el campeonato anterior. Por el club, ese buzo que tenía no se podía usar porque era viejo. Tenía que usar el nuevo, y al nuevo a mí no me gusta porque tiene otros colores. A mí me gusta la ropa negra. El color negro no me gusta para el fútbol, me gusta para todo. Entonces decidí dirigir con mi ropa, que nunca lo había hecho estando acá en Honduras".
El técnico también hizo autocrítica al recordar el momento más tenso del torneo, cuando tras una goleada sufrió un desborde emocional que incluso lo llevó a anunciar su renuncia.
“Nunca perdimos la primera punta del campeonato jugando dos títulos. Pero es lógico. No se puede mantener un equipo al 100% todo el tiempo. Pasan lesiones. Nosotros tuvimos un montón de situaciones y lesiones jodidas que no se recuperan en una semana, sino en muchos meses. Jorge hace casi 90 minutos hoy después de dos meses. Entonces es jodido, pero es parte. Ahí es donde hay que estar tranquilo. Yo cometí un error en esa conferencia de prensa (cuando renunció después de la goleada 6-2 de Génesis PN). Lo asumí. Nunca me había pasado. Me dejé llevar por la calentura y no por el razonamiento. Y bueno, es un aprendizaje. El ser humano se tiene que equivocar para aprender. Yo me equivoqué y aprendí. Y seguramente nunca más me van a hacer reaccionar de esa manera”.
Finalmente, Espinel reveló cómo vive la presión de las finales y cómo piensa cerrar una temporada histórica luego de coronarse bicampeón del fútbol hondureño en su segundo torneo como DT de Olimpia.
“Yo no duermo ni previo ni después de los partidos. En mi cabeza está la responsabilidad de no equivocarme en cada decisión. Entonces voy pensando qué puede pasar el día antes. Y cuando termina el partido, qué mostrarle a los jugadores: las cosas buenas y las malas para corregir. La cabeza está full. Equilibrado. No soy de los fanáticos porque mucha información a veces se malinterpreta, pero sí de mirar para mejorar al jugador individualmente, que después se transforma en lo colectivo”.
“Hoy sí se merece tomarse un whiskycito, tranquilo, disfrutar con los jugadores y ya partir para el país, descansar unos días y recargar batería para lo que viene”.