Liga Nacional

Así se originó la violenta noche en el Morazán: lo que pasó en la caótica pelea de barras del Real España y Marathón

Detalles íntimos de la pelea de barras entre Real España y Marathón en la Liga Nacional. Así empezó el caos.

2022-04-02

¿La crónica de una muerte anunciada? Era predecible el acontecer de un infortunio en un clásico de alto voltaje en el fútbol de Honduras, Real España vs Marathón; sin embargo, la desgracia ocurrió y de nuevo la pelota se volvió a manchar en el país cinco estrellas.

La institución aurinegra privó la entrada a la barra visitante en el estadio Morazán, no obstante, fueron incapaces de imponer seguridad a los hinchas locales, que temieron por sus vidas, una vez más, en un derbi sampedrano, que en 29 minutos veía a la Máquina ganar, hasta que los gritos empezaron a hacer eco en el inmueble.

El caos se veía venir cuando a los 20 minutos de juego, un grupo no mayor de 30 personas, camuflajeados con camisa negra, empezaron a emitir cánticos en apoyo al Marathón desde el sector de sombra sur.

Desde entonces, el panorama se puso tenso en el sector de preferencia, pues unos cuantos inadaptados, desde la zona de palcos, empezaron a provocar a los visitantes, insultando y lanzando objetos desde arriba, desatando la furia entre los intrometidos. Esto alertó a la barra local, que, desde sol sur, corrieron a moverse hacia dicha localidad, iniciaron a golpear el portón, y el pánico se impregnó en el recinto.

Aficionados de palco incitaron a la violencia a los hinchas de Marathón que estaban debajo de ellos en preferencia.

Las personas, buscando refugio de la estampida, iniciaron a saltarse las bardas del sector de silla, a lo que el central Saíd Martínez paró el juego cuando el reloj marcaba las 7:29 pm, y mientras eso pasaba, los pocas verdolagas, empezaron a romper sillas, y demás objetos que se encontraban en el camino, para usarlas como armas, e iniciaron a lanzarlas a los españolistas que les acechaban.

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Las escuadras sampedranas corrieron hacia los camerinos. Manuel Keosseián, que volvía al fútbol hondureño tras tres años, se lamentaba de lo acontecido. Juan Obelar, su asistente, no lo podía creer. Instantáneamente, el césped se empezó a llenar de civiles, que se refugiaron hacia el este del campo, pues al otro lado los barristas aurinegros corrían con la misión de atacar a sus “enemigos”, que son, como ellos, amantes del fútbol.

Violentas imágenes de la estampida ocurrida en el estadio Morazán. Arrasaron también con mujeres.

Piedras se usaron como proyectiles, quedando esparcidas por todo el rectángulo de juego. Unos pocos lograron colarse en las graderías y en conjunto arrasaron con sus “presas”. El grupo de visitantes fue arrinconado en la esquina del sector, donde estuvieron refugiados hasta que la policía los desalojó.

VER: Dramáticas imágenes de aficionados de Real España atacando brutalmente a una mujer

Cabe mencionar que de los que se encontraban en el lugar no se salvó nadie de ser brutalmente golpeado, incluyendo en una joven mujer, que fue salvajemente arrollada en el suelo.

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La cuarteta arbitral, que estaba integrada en compañía de Walter López, Gerson Orellana y Orlando Hernández, se tuvieron que esconder detrás de los parlantes que se encuentran a espaldas del marco norte. Finalmente fueron llevados hacia su camerino, pero previo a ello la comisaria de bioseguridad salió lastimada al estar en medio de la estampida.

Se observó como un grupo de barristas del Marathón ingresaron desesperadamente al camerino arbitral buscando ponerse a salvo, poniendo en peligro la seguridad de los colegiados; estos hinchas fueron evacuados instantes después, saliendo por el portón cercano al área del cuerpo de bomberos, donde se instalaron los policías generando un cordón para que así los civiles transitaran en paz en las calles.

Los hinchas verdolagas se saltaron la barda de preferencia y se adentraron al camerino arbitral.

Los agentes de azul pudieron prevenir el disturbio, pues cuando los civiles fueron identificados como peligro al mostrar la bandera de Marathón cuando alentaban, decidieron moverse de a poco, sin darle la importancia necesaria. El infortunio pasó, y ellos sólo pudieron contener a los que estaban enfrente de sus narices.

Las piedras que quedaron en la grama del estadio Morazán tras la sangrienta pelea.

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Cabe mencionar que no se contó con anillos de seguridad y, extraoficialmente, se menciona que el estadio contaba con menos de 100 policías resguardando la seguridad de poco más de siete mil almas. Al momento de intevernir, fueron muy blandos y mostraron su endeble estrategia de proteger a los ciudadanos. Extrañamente, y por fortuna, no expulsaron bombas lacrimógenas, que es algo que suelen disparar a veces “por diversión”.

Los policias también sufrieron agresiones de los violentos aficionados sampedranos.

Instantes después, cuando el percance parecía calmarse, Jhow Benavídez y Kevin Álvarez, en un acto de incoherencia, se adentraron al lugar de los hechos, donde fueron rodeados de manera inminente por los hinchas a su alrededor; su intención era pedir calma. El director deportivo “SheriffDelgado les pegó tremenda regañada, pues ellos debían estar protegidos en los camerinos, sin embargo, se expusieron. Para su suerte, nada malo ocurrió.

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Los periodistas empezaron a transmitir desde el lugar de los hechos, niños se escondían en los brazos de sus padres del miedo. Otros mayores gritaban que en su vida volverían al estadio. Esto cuando las sirenas se escuchaban en las afueras del estadio. Dos horas tras el zafarrancho, no se han reportado muertes oficiales, pero lo que sí se conoce es que el fútbol volvió a perder, una vez más, en Honduras.