El Real Madrid ya está en la siguiente ronda de la Champions League, pero el camino no ha sido precisamente un paseo, vencieron 2-1 al Benfica en la vuelta de los playoffs y avanzaron con global de 3-1.
Álvaro Arbeloa compareció ante los medios con la calma del que sabe que el objetivo está cumplido y el boleto a los octavos de final, aunque no evitó señalar los puntos donde el equipo flaqueó ante el empuje del Benfica. Con el susto de Asencio aún en el cuerpo, el técnico analizó una victoria que deja lecturas muy interesantes de cara al futuro europeo.
La noche empezó con el corazón en un puño por el tremendo golpe sufrido por Asencio. "Se nos ha encogido el estómago", confesó Arbeloa, aunque quiso tranquilizar al madridismo asegurando que, tras las primeras pruebas en el hospital, parece que todo quedará en un susto. En lo deportivo, el técnico admitió que la primera parte fue un calvario: "Ellos nos han apretado, nos costaba salir y no aprovechábamos el espacio a la espalda".
Sin embargo, la reacción tras el paso por vestuarios fue la clave del éxito blanco. Arbeloa destacó que el equipo supo leer las carencias tácticas y ajustar las piezas para empezar a dominar el choque. "A partir del descanso nos ha ido mejor y hemos ido a más", señaló con orgullo, recordando que en la mejor competición de Europa nadie regala nada y que saber sufrir es parte del ADN de este club.
Buena reacciónLa realidad es otra cuando se habla de Aurélien Tchouaméni, nombrado MVP. El francés está en un momento dulce y Arbeloa no dudó en colgarle la medalla del gol: "Está a un nivel espectacular". Según el técnico, han trabajado mucho estos días la llegada al área del centrocampista. "Si era capaz de acompañar, iba a hacer goles; es el primero de muchos", vaticinó sobre un jugador cuya "labor oscura" por fin empieza a brillar con luz propia.
Pero ojo, porque con la ausencia de Mbappé sobre el tablero, todos los focos apuntan a un mismo nombre. Para Arbeloa, no hay dudas sobre quién debe llevar la manija del ataque: "Vinícius debe ser nuestro líder y nuestra referencia". El brasileño, que volvió a ser un puñal por la banda, demostró que tiene la madurez necesaria para echarse el equipo a la espalda en las noches donde el balón quema.
Finalmente, el técnico cerró su intervención con un toque de sobriedad al ser preguntado por el reencuentro con su antiguo mentor, José Mourinho. "No le he podido ver", zanjó Arbeloa, prefiriendo centrarse en el análisis de un partido que, pese al sufrimiento inicial, confirma que el Real Madrid sigue siendo el rival a batir. El equipo ya mira a los octavos con la confianza reforzada y las ideas mucho más claras.