El acuerdo de Trump con FIFA que destapa el escándalo: salario adicional y la oficina 'fantasma'
7 años, 4 millones de dólares y una oficina prácticamente sin usar.
Se ha destapado un nuevo escándalo que involucra a FIFA y también al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Gianni Infantino se ha salvado.
Gianni Infantino atraviesa el momento más crítico de su gestión al frente de la FIFA. Luego del freno a sus planes para privatizar parte de la Copa del Mundo, el dirigente suizo se encuentra ahora en el ojo de la tormenta debido a revelaciones sobre movimientos financieros de origen incierto y posibles irregularidades tributarias.
Los reflectores apuntan directamente hacia el salario del presidente del organismo rector del fútbol mundial. Aunque sus ingresos oficiales han estado bajo constante supervisión desde el año 2016, informaciones periodísticas recientes señalan que el mandatario habría estado percibiendo ingresos adicionales sin registrar.
Según reveló el periódico británico The Times, Infantino habría recibido un pago adicional de 1,6 millones de euros que no consta en los registros oficiales de la FIFA. Esta omisión de información podría derivar en graves implicaciones legales y constituir un presunto delito de fraude fiscal.
La transacción financiera fue descubierta a través de una declaración de impuestos presentada ante el Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos por la entidad 'FWC2026 US Inc', una de las organizaciones encargadas del montaje del Mundial. Sin embargo, dentro de la contabilidad central de la FIFA no existe rastro de esta suma.
De acuerdo con el reporte del medio británico, dentro de ese monto figura aproximadamente medio millón de euros clasificado bajo el renglón de ”otras compensaciones sujetas a declaración”. El reporte sugiere que este dinero no declarado pudo haberse utilizado para financiar el alquiler de una de las residencias del dirigente, ubicada en una exclusiva zona residencial de Miami.
Pero los problemas para el máximo dirigente del fútbol no terminan allí. A este escándalo financiero se le suma la controversia por un polémico contrato inmobiliario pactado en Nueva York con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Las alarmas saltaron tras una investigación publicada por el diario francés Le Monde, la cual desvela que la FIFA alquiló oficinas en la emblemática Trump Tower por una suma total de casi 4 millones de dólares (3,57 millones de euros) a lo largo de un período de siete años.
"El acuerdo pone de manifiesto los estrechos vínculos entre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump", señala la investigación del diario galo, apoyada en el acceso directo a documentación interna del organismo futbolístico.
El espacio contratado consiste en una oficina de 450 metros cuadrados situada en el piso 17 del rascacielos. No obstante, las inspecciones revelan que la propiedad ha permanecido desocupada en su mayor parte desde que inició el arrendamiento el 1 de junio de 2025.
Según detalla Le Monde, no hay presencia constante de personal de la FIFA en el inmueble. Además, la selección del lugar se realizó de manera directa y sin ningún proceso de competencia, ya que la entidad deportiva declinó evaluar otras ubicaciones alternativas en la ciudad.
Las condiciones del contrato de arrendamiento resultan sumamente estrictas para la FIFA. La institución únicamente puede rescindir el acuerdo una vez cumplidos cinco años y siete meses del total pactado, obligándose a dar un aviso previo de 12 meses y a pagar una penalización equivalente a medio año de renta.
La transacción se formalizó mediante la filial FIFA Americas Incorporation, con sede en Delaware, la cual acordó los pagos con la firma Trump Tower Commercial LLC. Esta última empresa está presidida por Eric Trump, hijo del mandatario estadounidense, quien figura como gestor y propietario del espacio.
La validez legal del acuerdo quedó rubricada en mayo de 2025 por cuatro miembros de la junta directiva y cuenta con la firma del secretario general de la FIFA, el sueco Mattias Grafström. Esta estrecha relación contractual va mucho más allá de las alianzas tras la organización del torneo o los reconocimientos institucionales otorgados a Trump.
Todo este entramado de dudas y sospechas estalla en un momento crítico para la FIFA. Gianni Infantino se encamina a buscar su reelección como presidente del organismo el próximo 18 de marzo, afrontando este proceso electoral en el punto más bajo de popularidad de toda su carrera.