Lo ganó todo con el Barça y luego desapareció del mapa: "Una vida irreal"
Uno de los exjugadores históricos del conjunto catalán decidió "borrarse" desde que anunció su retiro.
Uno de los exjugadores históricos del conjunto catalán decidió "borrarse" desde que anunció su retiro. Eliminó sus redes sociales y ha optado por vivir una vida normal alejado de todo el ruido mediático.
La época dorada del FC Barcelona surgió con Pep Guardiola como entrenador y el argentino Leo Messi luciendo la '10'. En la portería se encontraba Víctor Valdés, una de las figuras más ilustres de la entidad, que vistió de azulgrana durante 16 temporadas desde las inferiores hasta consagrarse en el primer equipo.
Tras compartir vestuario con uno de los mejores futbolistas de la historia, el exarquero de ahora 44 años se fue del Barça en 2015 para atajar por un corto tiempo en Manchester United, luego en Bélgica con el Standard de Lieja y colgó los guantes con el Middlesbrough en 2017.
Una vez confirmado su retiro, Valdés cumplió su promesa de alejarse por completo de la vida pública y de los focos. Años antes, había adelantado que se iría a un lugar donde nadie pudiera encontrarlo cuando le pusiera fin a su carrera.
En una entrevista recogida por el diario Sport, el exguardameta reconoció que su trayectoria estuvo marcada por una lucha interna constante. "Los futbolistas vivimos una vida irreal", afirmó. Describe cómo la élite del deporte lo alejó de la vida cotidiana y de sí mismo.
Su grave lesión de rodilla, sufrida en 2014, fue el punto de inflexión: "La lesión me hizo volver a la vida real, a pagar un café, a tocar monedas". Recuerda su etapa de recuperación en Augsburgo, donde pasó meses solo, con muletas y lejos de todos.
Aquella rotura del ligamento cruzado anterior, en un partido contra el Celta por LaLiga, no solo lo dejó fuera del Mundial de Brasil, sino que precipitó su salida del Barça, una despedida que define como "no deseada".
La lesión también le enseñó la cara más fría del fútbol profesional: "Te has lesionado la rodilla... que pase otro. Tú ya no vales". Para Valdés, esa experiencia fue una cura de humildad y un recordatorio de que la fuerza de voluntad es la única herramienta para seguir adelante.
En uno de los pasajes más impactantes, desvela que no volvería a ser portero: "Me hicieron creer que servía para esto". Asegura que desde los 8 hasta los 18 años jugar bajo palos fue "un sufrimiento constante de algo que no me gusta hacer y que no entiendo".
La presión, el miedo y la incomprensión marcaron su infancia y juventud. Incluso llegó a plantearse dejar el fútbol a los 18 años, hasta que la terapia le permitió "ver la portería de otra manera".
Valdés también se mostró crítico con la exposición mediática: "No me gusta la fama. Cuando se apague la luz, yo estaré con los niños". De hecho, cerró sus redes sociales tras anunciar su retirada con una foto en 2018, acompañado por un mensaje que decía "Gracias por todo". Desde entonces se desapareció del mundo digital.
Su deseo, ya retirado, lo ha cumplido: lejos del ruido y dedicarse a enseñar, a compartir experiencias con quienes empiezan desde la honestidad del deporte base. Valdés regresó al Barcelona en julio de 2019 para asumir el cargo de DT del Juvenil A. Pero su experiencia duró apenas tres meses, ya que fue destituido.
Recuerda episodios duros, como la infección que sufrió a los 12 años y que casi le cuesta la pierna. También habló de su carácter y de su esposa Yolanda Cardona. "Merece el mayor de los trofeos por aguantarme", dijo.
Su mujer, a través de las redes sociales, es la encargada de publicar fotografías con él para que los aficionados del Barcelona lo recuerden. Son pocas las imágenes que Yolanda ha compartido de Víctor en su Instagram, ya que el español quiere estar alejado de toda la exposición.
Valdés desapareció del ojo público de manera voluntaria porque siempre sintió rechazo hacia la fama y la presión mediática del fútbol profesional. Su salida de los reflectores responde a una postura personal que ya había advertido años antes de su retiro.
El exportero explicó que nunca disfrutó los aspectos externos del fútbol de élite. Veía su profesión estrictamente como un trabajo exigente y no como un estilo de vida público, por lo que no le interesa mantener contacto con los medios de comunicación ni dar entrevistas y menos pasar en las redes sociales.