No como mexicano: la nacionalidad con la que Santiago Giménez jugará en el Porto
Santiago Giménez fichó por el Porto tras dejar el AC Milan, pero un detalle en su nuevo club ha llamado la atención de los mexicanos.
Santiago Giménez fichó por el Porto tras dejar el AC Milan, pero un detalle en su nuevo club ha llamado la atención de los mexicanos.
El delantero Santiago Giménez vuelve a ser noticia en el fútbol internacional, pero esta vez no solo por sus goles, sino por una curiosa situación administrativa. A pesar de ser una de las figuras principales de la Selección Mexicana, el jugador ha sido registrado formalmente como ciudadano italiano ante las autoridades de la liga de Portugal para facilitar sus trámites laborales.
La decisión de inscribir al atacante bajo la bandera italiana responde estrictamente a una estrategia burocrática del club para agilizar su papeleo. Al contar con un pasaporte de la Unión Europea, el futbolista evita el largo proceso de regularización que exige la Agencia para la Integración, Migraciones y Asilo de Portugal a los deportistas extranjeros.
Esta peculiaridad administrativa es el reflejo de una historia personal fascinante marcada por la diversidad cultural. El jugador conocido como "El Bebote" posee un árbol genealógico tan rico y variado que, en teoría, le habría permitido ostentar hasta cinco nacionalidades distintas a lo largo de su vida.
La primera de estas nacionalidades es la argentina, país donde el delantero nació el 18 de abril de 2001 en la ciudad de Buenos Aires. En aquel momento, su padre, Christian "El Chaco" Giménez, daba sus primeros pasos en el fútbol profesional, lo que le otorgó al atacante el derecho legal de representar a la selección albiceleste.
De hecho, la federación argentina intentó convencer al joven delantero para que jugara con ellos en la categoría juvenil. El entrenador Fernando Batista lo buscó en varias ocasiones para sumarlo al proceso de la selección que competiría en los Juegos Olímpicos de Tokio, pero el jugador rechazó la propuesta de manera respetuosa.
La segunda nacionalidad en su vida, y la que eligió con el corazón, es la mexicana. A diferencia de las otras opciones, el atacante no tiene vínculos de sangre directos con México, pero llegó a ese territorio cuando apenas tenía tres años de edad debido al traspaso de su padre al club Tiburones Rojos de Veracruz.
Crecer y formarse en suelo mexicano hizo que el futbolista desarrollara un profundo amor por esa cultura y sus costumbres. Por esta razón, cuando llegó el momento de decidir a qué país representaría en el fútbol internacional, no dudó en vestir la camiseta tricolor, asegurando sentirse completamente mexicano.
La tercera vía en la ascendencia del goleador se conecta directamente con Paraguay. Este vínculo proviene de su abuelo paterno, Francisco Giménez, quien formó parte de la gran ola migratoria de ciudadanos paraguayos que se establecieron en el norte de Argentina durante las décadas de 1960 y 1970.
La cuarta nacionalidad disponible en su historial es la italiana, la cual terminó siendo clave para el desarrollo de su carrera en Europa. Al igual que muchas familias sudamericanas, los Giménez cuentan con antepasados italianos, lo que les permitió tramitar la ciudadanía por derecho de sangre sin límite de generaciones.
Consciente de la importancia de este documento, su padre realizó el trámite cuando el jugador aún militaba en las categorías inferiores del club Cruz Azul. Obtener este pasaporte comunitario fue una decisión estratégica brillante que le abrió de par en par las puertas del fútbol europeo años más tarde.
Gracias a contar con la ciudadanía italiana, el delantero no ocupa plaza de jugador extracomunitario en los clubes europeos. Esta ventaja facilitó enormemente sus traspasos al Feyenoord de los Países Bajos y posteriormente al AC Milan de Italia, equipos donde demostró su enorme talento goleador.
Por si fuera poco, la quinta nacionalidad a la que tenía derecho el futbolista proviene de Ucrania, gracias al origen del apellido de su madre, María Bernarda Zolotarchuk. Esta herencia familiar materna le daba la posibilidad teórica de haber solicitado el pasaporte de dicho país europeo.
El jugador siempre ha mostrado un enorme orgullo por sus raíces ucranianas y el apoyo constante de su madre. Muestra de ello fue el emotivo homenaje que le rindió al llevar el apellido Zolotarchuk en su camiseta durante un partido oficial con el AC Milan en la liga italiana.
Santiago Giménez demuestra que en el fútbol moderno las fronteras se desvanecen. Aunque en los papeles administrativos de la liga portuguesa aparezca como un ciudadano italiano para agilizar trámites legales, en el terreno de juego sigue siendo el orgullo golador de la afición mexicana.