Se marchó destrozado: lo sacaron por fichar descarte de Mou en el Real Madrid
No se quería ir del club para jugar la Champions League, pero lo tuvieron que vender para darle paso a un descarte del Real Madrid. Las imágenes son desgarradoras del futbolista llorando.
No se quería ir del club para jugar la Champions League, pero lo tuvieron que vender para darle paso a un descarte del Real Madrid. Las imágenes son desgarradoras del futbolista llorando.
La vuelta de Dani Ceballos nueve años después de su fichaje por el Real Madrid ha sido el colofón en la configuración de una plantilla con cinco caras nuevas con la que el técnico chileno Manuel Pellegrini acometerá su séptima temporada en el Betis en el año de su vuelta a la Liga de Campeones.
Dani Ceballos, quien ha fichado hasta 2029, ha sido una constante en las cábalas de todo el verano y sólo después de una hora tras el cierre del mercado, por razones burocráticas, pudo ser oficial su pase, penúltimo movimiento de un mercado muy marcado por el ajustado límite salarial de la entidad verdiblanca.
Antes de la llegada del centrocampista utrerano, el Betis hizo oficial la salida de una de las perlas de su cantera, el delantero Pablo García, quien ha sido traspasado al Racing de Santander y que se ha ido llorando de la que ha sido su casa desde que era benjamín.
La entrada de Ceballos y la salida de Pablo García han puesto fin a un largo verano de especulaciones y de consideraciones tácticas de la feraz cantera de finos analistas y arúspices del mercado de las redes sociales, muy alejadas de la descarnada realidad de las cuentas de una sociedad anónima deportiva y los límites salariales impuestos por LaLiga.
En una jornada frenética marcada por la salida matutina de Gonzalo Petit y el fichaje estelar de Dani Ceballos pasada la medianoche, la verdadera sacudida emocional en el Real Betis tuvo un protagonista indiscutible: Pablo García. Tras 15 años vistiendo la camiseta verdiblanca, el atacante sevillano pone fin a su etapa en Heliópolis, dejando atrás un legado imborrable como el máximo goleador histórico de la cantera heliopolitana.
El jugador pone rumbo al Racing de Santander, club con el que firma hasta 2030 después de que la entidad cántabra acordara el pago de 5,5 millones de euros más variables por el 50% de sus derechos económicos. Una operación de calado que desvincula del Benito Villamarín a una de las promesas más firmes de su plantilla.
Con la asimilación del traspaso aún reciente, el delantero ha puesto rumbo a la capital cantábrica a primera hora de este miércoles.
Desde allí, García ha querido dirigir sus primeras palabras a la afición bética a través de sus redes sociales, compartiendo una emotiva galería fotográfica acompañada de una carta donde reafirma su sentimiento verdiblanco y agradece el cariño recibido durante una vida ligada al club.
"Llegué al Betis con cinco años. Me voy después de casi catorce creciendo con estas trece barras. Aquí aprendí a jugar, a competir, a perder, a ganar y a soñar. Pasé por todas las categorías de la cantera bética hasta cumplir el sueño de debutar con el primer equipo", comienza la carta más dura de redactar para Pablo García.
El canterano también repasa su trayectoria por todas las categorías desde prebenjamines: "Viví goles especiales y momentos que me acompañarán siempre. El Betis ha sido mi casa desde niño. Y ahora, aunque toque seguir mi camino, hay algo que no cambia. Llegué siendo un niño bético y me voy siendo futbolista".
Todo ocurrió muy rápido, como confirmó su padre, Ramón García, en el Partidazo de COPE, cuando fue preguntado sobre cómo se había gestionado su salida del Betis. Unas horas antes, tras oficializarse su venta, Pablo García se acercó a la ciudad deportiva Luis del Sol, donde estaban todos los periodistas que cubrían la actualidad del conjunto heliopolitano, para recoger sus cosas.
Al hacer su entrada en las instalaciones, el canterano, asistido por su madre al volante del vehículo, proyectaba un rictus serio y visiblemente contrariado. Sin embargo, la estampa que terminaría por conmover a la afición y dar la vuelta al mundo se produjo a su salida del recinto:
Una vez digerido el impacto inicial de su cambio de destino, García rompía a llorar de forma desconsolada al ser consciente de que dejaba atrás el club que había sido su hogar durante el último lustro y medio.
Si bien en Santander el delantero gozará de un considerable incremento salarial —pasando a percibir hasta cuatro veces más— y disfrutará previsiblemente de un mayor protagonismo sobre el césped, la vertiente económica no ha logrado mitigar el trago amargo que supone desprenderse de las raíces y abandonar la que siempre ha considerado su casa.